jueves, 29 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DISCOS NACIONALES 2016


Como ya viene siendo habitual, Berto nos trae los que a su juicio han sido los 20 discos nacionales más interesantes, o como dice él "los que más me han llegado", de este 2016. Pasen y lean, variedad y mucha calidad:
   


1.ENRIC MONTEFUSCO – MERIDIANA


Un año después de disolver Standstill, la banda de la que fuera fundador, Enric Montefusco ha entregado el que para mí (y para la mayoría de los miembros de este blog) es con diferencia el mejor disco del año. Un trabajo que en primera escucha podría parecer la continuación natural a lo que nos tenía acostumbrados con su antiguo grupo, sobre todo por el magnífico primer corte, que da título al disco, Meridiana, con esa manera épica de avanzar, de empezar susurrante y cálido, provocando  que casi puedas oler ese café y sentir esos primeros rayos de sol para ir creciendo a medida que se suman los instrumentos y acabar con las cuerdas y Enric dejándose el alma.
Pero una vez asimilas lo que acabas de escuchar y te detienes en las letras sorprenden dos cosas; la primera es la temática y la segunda la forma de expresarlo. Ahí es donde más se aleja Montefusco de la alargada sombra del último Standstill, abrazando lo cotidiano pero haciéndolo fácil (lo cual no quiere decir que sea más sencillo), libre de blindajes metafóricos, libre de tener que repartir responsabilidades o explicaciones, en un precioso ejercicio de nostalgia biográfica. Hablando de ello un amigo protestaba diciendo que la manera en que está escrito no era poesía.  Yo creo que se equivoca. Creo que sí lo es. Y de la mejor, para todos los públicos y clases de públicos. Y es que lo maravilloso de Meridiana, lo que realmente atrapa y hace que te quedes para escuchar más es que durante el recorrido que hace Enric cualquiera puede verse perfectamente reflejado en algún momento de su vida. Y cuando esa magia se da, y se da tan intensamente por la forma en que está ejecutada,  la canción que lo consigue se queda pegada a ti para siempre. Que al final es de lo que se trata…
Un buen ejemplo de ello es Todo Para Todos, esa maravillosa enumeración de deseos que nos gustaría que se hubieran cumplido o de situaciones que nos hubiera gustado evitar, grabada con toda la emoción posible que un disco sea capaz de transmitir , con esa cadencia en la voz tan característica que estalla en el estribillo (¿cuántas voces hay ahí metidas?) y que contiene una frase que resume muchos de los sentimientos que aquí se tratan; “…y que tus zapatos no den mucha pena...” o la siguiente, Flauta Man, con el guiño final a toda una infancia. Y es que Meridiana, como ha dicho el propio Enric, trata de las cosas que afectan a todo el mundo, como cuando tu madre te decía que cuidaras bien tus zapatos o que no gritaras en casa, que “qué van a decir los vecinos”, como canta en la tremenda Uno De Nosotros, oscura, opresiva, una canción que da vueltas a una idea que se repite una y otra vez, un mantra; ¿ y si los “valores” que nos han estado inculcando desde que nacimos resulta que ya no nos encajan?; ¿y si ahora pensamos por nosotros mismos? No importa, te dicen, siempre serás uno de nosotros. Hagas lo que hagas. Digas lo que digas. Buf…De esto es de lo que va Meridiana, de deshacerse de esos fantasmas. Evidentemente, late con fuerza también una clara crítica social.
Después de Uno de Nosotros llega El Riu De L´oblit, un vals tranquilo, pausado, nostalgia pura en su metáfora río/vida; Preciosa. Y llegados a este punto aparece Obra Maestra justificando casi por si sola por qué elegimos este disco como el mejor del año. Un estribillo glorioso, vozarrón y palmas entrando a pelo con nada menos que este texto: “hay un hueco dentro de mí, lo lleno de vino y lo lleno de guerra. Hay un hueco dentro de mí, déjame cantar…” “Y si el duende sale del dolor esto será una obra maestra.” Y ahí lo deja. Enorme.
Podríamos continuar desgranando cada una de las canciones y podríamos detenernos en muchos detalles, como en Vida Plena, respuesta clarísima al amigo del que hablaba antes; “yo no sé hacer un soneto, pero me cago en tu puta madre, ay perdón, ay perdón…”  Brillante. O  Buenas Noches, la vieja historia de las noches incendiarias que se apagan después de haberlo intentado todo (“al fin del mundo con cualquiera de las tres”) y lo único que te queda es consolarte solo (“y ahora elige bien a tu princesa, 9.000 visitas, casi 10.000, haz como si fuera para ti…”). Con ese “para ti” que contiene todo el dolor y todas las frustraciones que se viven desde la adolescencia hasta la mal llamada edad adulta. Encaja tu vida ahí como quieras amigo. Tocado y hundido.
Completan Meridiana Lo Poco Que Sé, una calmada e intimísima reflexión con enfoque distinto y estribillo quebradizo, como si el autor pasara cuentas consigo mismo (“lo poco que sé a veces trato de plasmarlo en canciones y emociones con sus cambios e intenciones que no alcanzan…”) Adiós, en la que más claro no se puede despedir de esos fantasmas que antes nombrábamos (“te invoco, te invoco, te invoco para decirte Adiós…”) y Yo Delego En Ti. 
En resumen, una maravillosa colección de canciones, un brillante debut en solitario, valiente y sincero, que quiere alejarse de lo que ya conocíamos con Standstill huyendo de experimentaciones y centrándose en lo popular, con unas letras accesibles  que rezuman cercanía y que son toda una lección de cómo hacer poesía sin necesidad de esconderse en metáforas imposibles o caer en la pomposidad innecesaria.
Gracias por ese gol en las Gaunas y gracias a ti Sr. Montefusco.


 2.MCENROE THE NEW RAEMON – LLUVIA Y TRUENOS

No sabemos si es cosa nuestra o realmente las musas se han encaprichado con Ricardo Lezón, porque ya son unos añitos en los que todo lo que toca, todo lo que escribe y todo lo que canta  lo convierte en arte ( Sólo hay que echar la vista atrás y darle otra escucha a esa maravilla que es Rugen Las Flores o al no menos importante Las Orillas) .Y no sé por qué me da la impresión que Ramón Rodriguez, The New Raemon, estará bastante de acuerdo.
Doce canciones, seis por barba, conforman este Lluvia y Truenos. Más eléctricas las de Raemon (Cuadratura del Círculo, Espantapájaros) más calmadas las de Lezón; sólo con dos de ellas ya se podría justificar que este disco estuviera entre lo mejor del año en cualquier lista: La Carta y Gracia. La primera entra suave, con esa manera de situarnos que tan bien sabe manejar Ricardo, esta vez en una cocina (en Cae La Noche, la canción que abría Rugen Las Flores, por ejemplo, era en un jardín ) tan cinematográfica, para luego  ir calándonos con el desarrollo de la historia poco a poco;  “por qué sólo fui la espuma, pudiendo ser el mar, por qué me quedé parado en vez de irte a buscar…”, y acabar helándonos el alma sentenciando, ya con una batería más dinámica y unos coros preciosos de Ramón, que no se puede romper lo que ya está roto. Y ahí se queda, y ahí te deja, lamiéndote las heridas con agua del mar. Y con ganas de más, claro. Genio.
La segunda, Gracia, contiene uno de los estribillos más redondos que se han parido este año. De hecho la hemos votado en este blog canción nacional 2016. Escúchala anda, hazte ese favor...
Hay quien critica que es un disco continuista para ambos artistas, que si se han juntado y colaborado en teoría era para experimentar,  y no sería ninguna mentira afirmarlo, pero la calidad de canciones como Fantasía Heroica, donde tan bien se mueve Ramón, o de joyas como Por Fin Los Ciervos, donde Lezón es único, provocan que no eches de menos cualquier opción rupturista o experimental. Y aunque en escucha precipitada pueda parecer que no, el disco transpira ese entusiasmo por colaborar  y sobretodo destila amor mutuo y respeto, eso se nota en cada acorde, en cada coro, traspasa las canciones.
Quizá Cristo de los Faroles sea una pequeña licencia de Ricardo, saldada con cierto encanto, pero si a cambio recibimos canciones tan McEnroe como Barcos y Malasombra o canciones tan Raemon como Podznychev, pues oye; ¡bienvenidas sean estas colaboraciones!



3.CHUCHO – LOS AÑOS LUZ

Doce años después de Koniec (2004). Se dice pronto. Doce largos años ha tardado nuestra jauría favorita, la  formada por Javi Milla y Juan Carlos Rodríguez y capitaneada por el incansable Fernando Alfaro, en volver a ladrar. Pero aquí están dándonos lo que queríamos, reclamando su trono, con 13 sublimes canciones que saben a poco y que una vez escuchadas demandan otra escucha. Y luego otra, y otra…
Se abre el disco con Esto Es Un Error , genial doble sentido cargado de ironía (“sabemos que esto es un error pero no podemos parar”) a modo de introducción para uno de los platos fuertes del trabajo:  esa ranchada psicodélica con aromas de Camela que es Flores Sobre EL Estiércol, con deje sureño en la entonación de Fernando incluido. El disco va cargadito de tremendas piezas de rock, alguna con cierto regusto a Elvis como Nadie Es Inocente y otras que nos muestran la cara más enrabietada de Chucho, como Predicar En El Desierto, Fuego Fatuo (tremendo hitazo 100% marca de la casa) o Banderas Negras, que merece mención especial por su fuerza, por ese estribillo que invita a ser cantado a coro, por su rabia y sobre todo por su letraza (“vamos caminando juntos de la mano, de victoria en victoria hasta la gran ostia final”)
¿Te apetece algo más Pop? No hay problema, ahí tienes la declaración de intenciones que es Cosas Hermosas (“No sólo muerdo, también sé hacer cosas, cosas que gusten , cosas hermosas…”)  o el Pop perfecto y pegadizo de Un Inmenso Placer y Oso Bipolar.
La recta final del disco tampoco tiene desperdicio, las tres últimas canciones refuerzan la justificación del podio de Los Años Luz; la reivindicación del padre de la rumba catalana en ¡Viva Peret! ( “que no los levantan esos himnos nacionales…”) pasando por una de las que más nos han gustado este año, Los Rayos, más cercana al último Alfaro, el de Saint-Malo o La Vida Es Extraña y Rara, una canción redonda con banjo delicioso, que envuelve una letra críptica (“te amaré hasta la sin razón, hasta la extrema unción”) que a la vez abre la puerta a la  luz con una promesa; “dejaré mi viaje de destrucción, harto de pedir perdón, harto de ser un vasallo”. Y se cierra con Las Chicas Del Calendario, de nuevo pop mayúsculo, de nuevo estribillo perfecto. (y van…)
Queremos más ladridos así por favor.


4.MAIKA MAKOVSKI – CHINOOK WIND

Poder. Fuerza. Sensibilidad. Pasión. Todo lo transmite Maika Makovski con sus canciones, con sus discos y sobre todo con sus directos. Una fiera escénica que en este Chinook Wind se muestra algo más relajada y menos roquera.
Pone el listón por las nubes abriendo fuego con Canada, una canción soberbia que nos muestra así de primeras la belleza que es capaz de crear la Makovski sólo con su voz entre arreglos majestuosos. Un carrusel de emociones, una canción con dos partes claramente diferenciadas, unidas con elegancia, una locura que se disfruta en escucha atenta. De las mejores del año, por supuesto. Le siguen I Want To Cry, de aire más pop, aunque decir pop a secas signifique quedarse corto, Bulldog, de ambiente asfixiante, te oprime hasta dejarte seco, tomamos aire con la preciosidad que es Blonde Poetry, ese tipo de medio tiempo que sólo ella es capaz de hacer (you make me want to be forgoten) y llegamos a mitad de camino con Song Of Distance, una canción antigua que Maika ya incluía en los conciertos en su versión más desnuda, sola con guitarra, y que acababa de manera épica, quizá esta versión pierda en emoción.
Not In Love es el single perfecto (no os podéis perder el videoclip de David Trueba), la canción que da título al disco se mueve en unos parámetros de cálido pop agradable y es en temas como el siguiente, Stand By Your Side, donde te das cuenta de lo especial que es Maika y del talentazo que tiene; una canción que sólo necesita un suave rasgueo de guitarra y una frase para reclamar toda tu atención, agarrándote desde el principio para no soltarte esperando a que tome altura, a que estalle en cualquier momento. Es de aquellas que en directo eleva a un nivel al que muy pocos pueden transportarte. Sigue Father, muy Coheniana, y acaba con Makedonija, una agradable sorpresa con tintes electrónicos que visten de maravilla la voz de Maika.
Como se intuye, Chinook Wind es un disco ecléctico que sin embargo mantiene cierta unidad y nos permite disfrutar de todos los palos que con maestría domina esta artistaza, un regalo para quienes la admiramos desde la primera vez que la vimos y que disfrutamos encantados y embobados, que es como acostumbra a dejarte Maika Makovski.

5.LEÓN BENAVENTE – 2

De un grupo en el que se ven involucrados músicos tan experimentados como Abraham Boba y Luis Rodríguez (habituales de gira con Nacho Vegas), Eduardo Baos (Tachenko) y César Verdú (Schwarz) sólo podían salir cosas buenas, como ya quedó demostrado con su primer disco León Benavente (2013) gracias al cual de la noche a la mañana empezaron a conocer de cerca lo que significa tener éxito con sus propias composiciones.
Mil conciertos después han parido este segundo disco que sigue la línea del primero pero quizá con la cabeza puesta en el directo y las posibilidades que brindan composiciones como Tipo D o Habitación 615, donde Boba brilla y se siente cómodo en su nuevo estatus de monstruo escénico. La fuerza, técnica y saber hacer de esta mega banda se palpa fácilmente en esta colección de hits: en el rock con guitarras punzantes de California, en las líneas melódicas que te cazan a la primera de La Ribera, certera crítica social, o incluso en las ácidas letras de Gloria; “entonces fuimos a su casa, hicimos lo que hacen los perros, lamiéndonos las heridas justo después de corrernos” canciones todas que son ya himnos del indie patrio. Aún No ha Salido el Sol también conserva el carácter incisivo que sobrevuela todo el disco aunque es en composiciones como Nuevas Tierras o La Vida Errando donde los que hemos seguido a Boba desde sus inicios en solitario reconocemos y celebramos  su impronta, muy cercana a aquel excelente Los Días Desierto (2011)
En resumen, este 2 no ha hecho más que encumbrar a León Benavente, aupándolo como uno de los grupos más destacados de los últimos años y colocando a cada uno de sus miembros donde les corresponde por derecho propio; en primera línea de fuego.

6.BELAKO – HAMEN

Desde que empezaron a sonar como grupo prometedor con Eurie en el 2013, Belako no ha parado de crecer a base de trabajo e incendiarios directos. Con apenas 20 años lograron un disco completísimo, de marcado estilo post-punk, en el que eran bien válidas referencias como Nirvana o incluso Joy Division y donde al músculo de la música había que sumar la personal forma de cantar de Cris Lizarraga, entre la urgencia y el chillido, característica que , más que restar, suma a la propuesta.
Lejos de dejarse devorar por el éxito de crítica parece que en este Hamen aceptan el reto de superar a su antecesor añadiendo nuevos brillos, nuevas ideas que abrazan la electrónica sin complejos, enriqueciendo su propuesta, apoyándose en las nuevas posibilidades de producción en beneficio de la canción,  técnica que adquiere su máxima expresión en temas como Aarean Bez  o sobretodo en Mum, donde el éxtasis final es total.
Hay también algún respiro como Track Sei, más calmado, un single que engaña teniendo en cuenta trallazos como Guz Emanez y Off Your Shoes, o Something To Adore, un oasis donde coger aire antes de la descarga final con Hegodun Baleak y sobretodo Crime, ya más en la línea de Eurie; directa al cuello.

7.BIGOTT – MY FRIENDS ARE DEAD

Ha vuelto a hacerlo. Y si hay algo que se le puede achacar a este My Friends Are Dead es su escasa duración; sólo ocho canciones que comparadas con las catorce que nos dejó el  anterior, Pavement Tree (2014) ,nos han sabido a poco. A muy, muy poco.
Ajeno a todos, huyendo de cualquier tipo de moda , Borja Laudo va a lo suyo, haciendo exactamente lo que le da la gana, que no es otra cosa que el mejor folk-pop que se puede escuchar en el ámbito estatal. Y es que si ya la primera parte del disco está por encima de la media con temas como Happy Flan o Will Anything Happen, lo que hace con esas tres joyas encadenadas que son At The End, Hang y She´s Gone sólo está a la altura de genios como él y justifican por sí solas la presencia de My Friends Are Dead en esta lista y en todas las demás. At the End, además,  ha sido una de nuestras canciones favoritas del año, Hang es pura clase y She´s Gone compenetración y fuerza a partes iguales, sin olvidar que cuenta con uno de los mejores videoclips del año.
Como siempre Bigott no defrauda. Esperemos que con el nuevo año se anime y su próxima entrega sea más generosa porque de calidad va sobrado.

8.MANEL – JO COMPETEIXO

La evolución de Manel desde aquel ya lejano y excelente “Els Millors Professors Europeus” (2008) llega con Jo Competeixo a su máxima expresión. Jake Aron, el productor, saca punta a las guitarras y dota al grupo de un nuevo sonido que amplia horizontes gracias también a los sintetizadores, gran novedad en este disco. Y todo ello sin dejar de sonar a ellos mismos, sin renunciar a su particular modo de ver el mundo y contar sus historias, como en Cançó Del Dubte o Temptacions de Collserola.
Destacan la fuerza con la que empiezan, Les Cosines, la excelente M´hi Vaig LLençar, que habla de dejarse llevar, de equivocarse para avanzar, magníficamente acompañada, L´espectre De Maria Antonieta, con ese estribillo en el que Guillem Gisbert se luce y en especial la última del lote, Jo Competeixo, una locura de 8 minutos y medio, que da título al disco y  en la que incluso se rapea. Ojo.
También hay material para los fans que añoran a los Manel menos experimentales, ahí está Sabotatge,  un single al estilo de Teresa Rampell, del anterior  Atletes, Baixin Del Escenari (2013), con estribillo pegadizo y desarrollo 100x100 Manel o La Serotonina, con homenaje a Juan Luis Guerra y ritmos reguetoneros incluidos. Ahí es nada. Lo dicho, avanzar sin renunciar a tu personalidad. 

9.SR.CHINARRO – EL PROGRESO

Si hay disco de Antonio Luque, tiene que estar en esta lista. Y no es por capricho, es porque es muy bueno y siempre lo acaba demostrando. En la línea de Perspectiva Caballera (2014) y Enhorabuena a Los Cuatro (2013), diez canciones son suficientes para sacar a relucir todo el ingenio y poesía que atesora su pluma. Hay temas infalibles como Efectos Especiales o La Fiebre del Oro, de entrada más fácil, que conviven con joyas como Fase Lunática o El Progreso, que cuenta con la colaboración de Soleá Morente, un conjunto de canciones que se disfrutan sin mucho esfuerzo y que en definitiva demuestran por qué el Sr. Chinarro es uno de los jefes del panorama, otro pasito más que agranda su leyenda y ensancha su estela.




10.XEBI SF – TIBIDABO

Qué agradable sorpresa nos hemos llevado con Xebi SF y este Tibidabo. Aunque se habrá cansado de leerlo, de entonación y maneras parecidas a Nacho Vegas (de hecho el asturiano ya se ha declarado fan), aborda crítica social en temas como Todos Por Igual o La Vida Moderna (“es la vida moderna; drogas a los veinte, running a los cuarenta…”) cuestiona las nuevas tecnologías (Y Ahí Estás Tú) o se pone íntimo y romántico, siempre sin abandonar una certera ironía, presente en todo el álbum, con guitarras, banjos, violines y piano. Folk del bueno de un músico a tener muy en cuenta en próximas entregas.





11.DIEGO VASALLO-BALADAS PARA UN AUTORETRATO
12.QUIQUE GONZÁLEZ – ME MATA SI ME NECESITAS
13.JOANA SERRAT – CROSS THE VERGE
14.JOAN COLOMO  - SISTEMA
15.ROBE – DESTROZARES
16.VIVA SUECIA-LA FUERZA MAYOR
17.QUIMI PORTET-ÓS BIPOLAR
18.ELLE BELGA – EUFORIA
19.FUTURO TERROR-SU NOMBRE REAL ERA OTRO
20.ESPANTO – FRUTA Y VERDURA