miércoles, 27 de julio de 2011

Amy Winehouse y el club de los 27

Amy Winehouse ha muerto y con su muerte ha nacido una leyenda, una vez más una muerte prematura y llena de excesos va a provocar que un artista se convierta en mito antes de que llegara a merecérselo, pero ya se sabe, vive deprisa, deja un bonito cadáver y del resto ya se encargarán la mercadotecnia y la infinidad de jóvenes que década tras década te verán cómo alguien de su edad a quien adorar y rendir el máximo tributo.

En Amy confluyeron una vez más los dos principales requisitos para que nazca una estrella de rock: calidad artística y personaje atrayente. Winehouse solo grabó dos discos (con 19 y 22 años) logrando cierto reconocimiento con el primero y consiguiendo un autentico bombazo mundial con el segundo “Back to Black” donde situó al soul en lo más alto de las listas y revivió los tiempos donde la factoría Tamla Motown logró que Detroit fuera el epicentro musical mundial. Y sí, en este disco que ya pertenece a la historia podemos encontrar un excelso trabajo producido por el nuevo niño bonito y autentico rey midas de la industria discográfica Mark Ronson, y una voz, sobre todo una voz increíble, una de esas voces que esté cantando lo que esté cantando logra que no puedas reprimir las ganas de seguir oyendo, una voz de negra dentro de un cuerpecito blanco, un arañazo en el alma solo al alcance de las más grandes voces de la historia del rock, timbres de voz mágicos, genuinos y deliciosos al oído como los de Janis Joplin, Frank Sinatra, Bono o Barry White.

Y si Amy Winehouse logró con “Back to Black” convertirse en una artista de primera línea por su calidad vocal y artística, fue con el personaje que creó con el que creó una estrella que hoy ya es leyenda. Una personalidad descarada, altiva, gamberra y una existencia llena de todo tipo de excesos junto con una imagen muy cuidada y peculiar (numerosos tatuajes, rímel a borbotones, moño infinito) hicieron inevitable que todo el público y todos los medios no lograran apartar su mirada de esta chica de Londres. Sus escándalos relacionados con sus borracheras, sus idas y venidas con la heroína y demás tipo de excesos hicieron de ella una habitual en los tabloides sensacionalistas y el juguete perfecto para el insaciable público británico.

Una vez más las drogas y el alcohol se llevaron a una estrella del rock a la edad de los 27 años, esa edad maldita donde la historia ha dictaminado que es la edad perfecta para que los excesos conviertan a las estrellas en leyenda. El trágico club de los 27, un club al que nadie querría pertenecer pero que a la vez hace que sus miembros sean irresistibles al interés del público de una generación tras otra.

Muchos son los músicos y artistas que abandonaron este mundo a los 27, pero si este club ya es mítico lo es principalmente a sus principales cinco miembros que desde el pasado fin de semana han pasado a ser seis.

Brian Jones, miembro fundador y líder junto a Jagger y Richards de los Rolling Stones. Guitarra, multiinstrumentista y compositor del fámoso grupo británico empezó a perder peso en la banda debido a su carácter caprichoso y excéntrico. Fue hallado muerto en su piscina tras una más de sus interminables juergas mientras su novia viajaba con Keith Richards e iniciaba una nueva relación con su compañero.

Janis Joplin, historia similar a la de Amy, personalidad irreverente, alcohol, heroína y una voz que hacía temblar las sensibilidades de cualquiera, si Amy era la number 1 del soul, Janis era la auténtica reina del blues. Una sobredosis de heroína se llevó a una de las voces claves del verano del amor libre, el ácido, la psicodelia y los movimientos pacifistas.

Jimi Hendrix, cantante de blues-rock y el más célebre guitarrista de todos los tiempos, su manera de tocar la guitarra cambió para siempre la historia del rock. Sus punteos, riffs y puestas en escena son desde entonces imitados por todos los guitarristas. Al igual que Joplin, Hendrix era otra estrella del hippismo que murió a los 27 tras una juerga ahogado en su propio vómito.

Jim Morrison, voz y líder de The Doors. El atractivo poeta-cantante se convirtió en la nueva estrella del rock gracias a sus enigmáticas letras, su pose intelectual y sus continuos desmanes alcohólicos. Tomaba mas drogas que nadie y al final de sus días solía emborracharse en los bares se Sunset Strip diciendo “Estas bebiendo con el número tres” en referencia a las cercanas y prematuras muertes de Janis Joplin y Jimi Hendrix. Fue hallado muerto en la bañera por su novia Pamela en su apartamento de París tras una tarde más de bares y alcohol.

Kurt Cobain, líder de Nirvana y del movimiento grunge de Seattle. Una vez más apenas sólo tres años de estrellato se hicieron demasiado largos para su protagonista, dos discos, éxito rotundo, drogas y alcohol hicieron que el bueno de Kurt no pudiera aguantar más la presión y se quitó de en medio en su apartamento de Seattle. Había tanto ruido a su alrededor y tanta soledad en su interior que el dolor se hizo insoportable y se pegó un tiro en la cabeza junto a una nota que transcribía una letra de Neil Young: “es mejor arder que apagarse lentamente”

Cinco estrellas que han hecho crecer la mitología en el mundo del rock y que desde la semana pasada tienen en Amy Winehouse a una digna sucesora, una voz inconmensurable encerrada en una sonrisa irónica que nunca nos cansaremos de escuchar.


Por Caarte.





lunes, 25 de julio de 2011

Amar en Madrid, retrato umbraliano de un pueblo grande.

Cada cierto tiempo hay que volver a Umbral, para oxigenarse, para respirar literatura, para meterse en sus gafas y ver a través de su perspicaz mirada y para caminar por las calles de Madrid, esa aldea gigante que Paco tan bien conocía y que tan bien ha retratado y explicado.

Umbral decía que Madrid es un género literario, por su historia, por sus escritores, por sus tertulias, por sus personajes, y a ese género dedicó bastantes de sus numerosísimos libros. Novelas que reflejan Madrid a través de la segunda mitad del siglo XX, viviendo entre el casticismo y la modernidad, entre el franquismo y la movida, entre el tintorro y el whisky, entre cuadros y libros, en definitiva, entre ese pueblo grande que era Madrid y la cosmopolita urbe que es hoy en día.

“Amar en Madrid” no es una novela si no una recopilación de artículos donde la capital es protagonista o marco de personajes varios. “Amar en Madrid” es un conjunto de miradas y retratos de los madrileños o demás gentes que habitan o pasan por esta ciudad con ánimo de triunfar, divertirse, mendigar o simplemente vivir. Publicado en 1972 el Madrid que detalla Umbral en estas columnas es un Madrid que mira hacia al futuro con un deje muy andaluz, muy rústico y tabernero, como dice Paco: Andalucía empieza en Madrid.

Los puntos de vista con los que Madrid es retratada son muchos y casi siempre a través de diversos y variopintos personajes, desde gitanos hambrientos a señoronas de Serrano, desde camareros de cafés a estrellas de tablao, desde grises y desencantados taxistas a escritores malditos. La variedad de protagonistas es magnífica y riquísima en detalles: hippies de Santa Ana, jugadores de partidas clandestinas, respetuosas, gente guapa del barrio de Salamanca, aspirantes a ministro que ven como pasa su vida sin posibilidad de perdurar, jóvenes que delinquen en la Casa Campo porque la vida no les ofrece más opción, viejos que no les gusta el hogar y cada día arriesgan su vida al escaparse a la frenética y muchas veces hostil ciudad etc.

Leer Madrid a través de Umbral es pasear con los ojos bien abiertos por todos y cada uno de los madriles existentes, barriadas periféricas llenas de trabajo y hambre, calles céntricas inundadas de noctámbulos soñadores, cafés rebosantes de tertulias intelectuales, incluso playas cuando Madrid tenía playa...

Si quieres saber cómo era el Madrid de principios de los 70 desde todas sus aristas, desde cualquiera de las 24 horas del día, entonces tienes que tomar a Umbral del brazo y dejarte guiar por este fabuloso cicerone, este cronista excelente y genuino que fue Francisco Umbral.

Por Caarte.

martes, 14 de junio de 2011

La 3ª de Mahler, apoteósis máxima

Gustav Mahler (1860-1911) creía que el componer una sinfonía era una oportunidad única para crear un mundo, disponía de todos los elementos para hacer nacer un mundo sonoro pleno y total. Con esta tercera el pequeño gran hombre que era Mahler consiguió de sobra su propósito y escribió su obra mas monumental, una oda a la naturaleza, una declaración de amor a todos los elementos de la vida. Hasta ese momento se seguía el modelo clásico de Haydn de 4 movimientos (salvo alguna excepción como la Pastoral de Beethoven de 5 movimientos) y las sinfonías tenían una máxima duracion de 70-75 minutos, pues bien Mahler en esta inconmensurable obra escribe 6 movimientos con una duración de entre 90 y 100 minutos!

Gustav Mahler solía escribir siempre en verano ya que es cuando su éxitosa carrera como director de orquesta se lo permitía, solía reclutarse en una pequeña cabaña en medio de la naturaleza con vistas a un lago y allí en medio de ese idílico entorno es donde la música le brotaba a borbotones y donde la genialidad fluía.

"Mi sinfonía será algo que el mundo jamás ha escuchado. En ella, la Naturaleza misma toma voz y dice secretos tan profundos que quizá se han escuchado únicamente entre sueños, un día el mundo se dará cuenta" y es que Mahler por su condición de judío o por su caracter innovador no fué un compositor aclamado en su tiempo, ha sido en la segunda mitad del siglo XX cuando sus obras empezaron a tocarse asiduamente en los teatros de todo el mundo hasta convertirse en el sinfonista mas interpretado junto con Beethoven.

Este himno a la naturaleza comienza con el movimiento mas largo jamás escrito por Mahler, mas de media hora de magnífica música donde Gustav representa la belleza de la naturaleza y la intromisión del hombre y su caracter destructor, algunos indican que es un presagio de lo que el hombre y sus ejercitos van a hacer con el siglo XX.

El segundo movimiento "Lo que me dicen las flores de la pradera" es un pasaje bucólico en toda regla y es por ello que se puede considerar a esta tercera como la Pastoral de Mahler, movimiento muy liviano y dulce que se hace muy agradable a los oídos.

El tercer movimiento "Lo que me dicen los animales del bosque" es un movimiento que crece y donde uno puede sentir la fuerza animal en sus compases, desde la cálida inocencia de los pequeños animalitos que corretean por el bosque hasta la fuerza arrolladora de los animales más fieros.

En esta sinfonía aparte de una numerosa orquesta también intervienen un coro de mujeres, un coro de niños y una contralto que es en este cuarto movimiento donde hace acto de presencia. En "Lo que me dice la humanidad" la solista canta un poema incluído en "Asi habló Zaratrusta" de Nietzsche, el filósofo más influyente de la época. El ser humano reflexiona en voz alta sobre su presencia en este mundo tan bello y eterno, la hermosura de este movimiento es sublime, poco mas se puede añadir.

"Lo que me dicen los angeles" es el quinto movimiento y está protagonizado por los dos coros, la contralto y la orquesta aunque sin la participación de los violines. En esta escala del mundo y de la vida que representa Mahler en esta sinfonía empiezan a verse elementos celestiales que concluirán de manera plena en el sexto y último movimiento.

"Lo que me dice el amor" es  un magnífico colofón al derroche de música que es la tercera sinfonía de Mahler, un extensísimo adagio de una delicadeza exquisíta que nunca muere, que no quiere acabar ante tanta belleza. En ese movimiento se alcanza el éxtasis total, despues de haber conocido al mundo en todas sus vertientes la sinfonía nos eleva a las cotas más altas, representadas en el amor y nos deja disfrutar del paisaje único y eterno que es la creación de Dios. El final, con los redobles de percusíón es apoteósico y no se puede evitar la sensación de plenitud al terminar el último compás, más no se puede pedir, una auténtica obra maestra.

Por Caarte.

lunes, 30 de mayo de 2011

"Material defectuoso", más poesía salvaje de Robe Iniesta

El gran Robe Iniesta atraviesa una etapa prolífica como artista y ello es algo digno de celebrar a los cuatro vientos. Tras una etapa de largo de retiro donde se dedicó a estudiar, leer y avanzar en el desarrollo de su primera y única novela “El viaje íntimo de la locura” (2009), el líder de Extremoduro que nos deleitó en el 2008 con un genial disco conceptual “La ley innata”, nos regala ahora “Material defectuoso” y nos avanza que tiene casi terminado un nuevo disco que verá la luz en el 2012.

Han pasado 25 años de rock transgresivo, 25 años de patadas en la puerta y descargas de adrenalina sonora, 25 años de salvaje rebeldía y lucha contra el sistema, y aunque, como en todo gran artista que se precie, ha ido evolucionando, en estos 25 años hay un denominador común: sus magníficas letras.

Su público ha ido creciendo en número y en diversidad, a los acólitos seguidores de su primera década, dados a todo tipo de excesos, les metió por vena exceso de poesía, algo a lo que no estaban acostumbrados. Poesía dura y macarra a la vez que tierna y seductora, ya de esa primera época son versos como los que se pueden encontrar en “Tu corazón” (1991)

Tu por hacer, yo por quedarme tan parado
y los dos juntos por tener
nuestra cabeza en otro lado.
Tu por hablar, yo por callarme demasiado,
tu por robarme esa canción
que te había regalado.

25 años de éxitos transgresores, de singles del boca a boca, Robe Iniesta es un ejemplo de que el talento siempre acaba saliendo a relucir y no hay vallas, en forma de industria discográfica y política puritana, que puedan impedir que las obras de excelente calidad acaben llegando al público.

En la carrera hasta ahora de Extremoduro se pueden diferenciar claramente 2 épocas: una primera que engloba sus 5 primeros discos de estudio “Rock transgresivo”, “Somos unos animales”, “Deltoya”, “Donde están mis amigos” y “Pedrá”, en estos trabajos se ganó el corazón de toda la clase mas golfa y rockera del país con versos como los de “Sol de invierno”:

Por el día ando siempre despistado
por la noche en sus brazos se me olvida,
por el día voy ciego de lado a lado
por la noche casi todas de movida
por el día hoy me siento acorralado
por la noche en sus brazos se me olvida
por el día perdona haberte asustado
por la noche todas todas de movida.

O como en “Blibribliblibli”:

Me acuerdo de ti, me cago en tus muertos,
no puedo dormir, me sueño que has vuelto.
Sueño con tu piel, me siento mejor
ya no tengo sed, ya puedo bailar de flor en flor,
me vuelvo a perder entre el edredón
me vuelvo a quedar sin sol, sin sol, sin sol.

La obra poética de Iniesta siempre ha tenido elementos recurrentes de carácter bucólico como el viento y las flores, otros obscenos como las ordinarieces sexuales, otros celestiales como la luna, la noche o el sol y otros más románticos los besos y las caricias. Y todo ello ha conformado una ingente cantidad de páginas de altísima calidad literaria.

Su segunda época es aquella en la cual su público se amplía en cantidad y calidad debido a una ligera suavización de su sonido, que como siempre sucede viene acompañada de una crítica (aunque esta vez no feroz) de sus primeros y más duros fans. A mi parecer esta es su etapa mejor, las letras siguen siendo insuperables, pero a ello hay que añadirle unos arreglos y una producción más elaborada y de calidad superior. “Agila”, “Canciones prohibidas”, “Yo, minoría absoluta”, “La ley innata” y ahora “Material defectuoso”, 5 discos que están en lo más alto del rock & roll patrio.

Tú harta de tanta duda,
yo de preguntarle al viento,
tu, que donde conocí a la luna
yo, que en qué coños ocupo el tiempo.

Canciones que han marcado a varias generaciones de jóvenes ansiosos de los versos más furiosos y decadentes: “Buscando una luna”, “Salir”, “Autorretrato”, “La vereda de la puerta de atrás”, “Cerca del suelo”, la colección de himnos es extensísima, medios tiempos o agresivos temas marca personal de la casa, y una acertadísima querencia por los cortes largos con extensos desarrollos y cambios melódicos y de ritmo.

Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas,
se paró el agujero, ahora somos flotando dos gotas,
agarrado a la cola del viento me siento mejor,
me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.

A sus casi 50 años, con muchas heridas de guerra y una actitud más reflexiva y taimada, Robe Iniesta nos atrapa una vez más con un disco excelente, 6 canciones de larga duración donde da rienda suelta a todos los versos que le salen a borbotones cuando las musas le acompañan, y parece que últimamente anda bastante acompañado.

Van tan deprisa nuestras almas que se arrollan,
que se encuentran cuando nuestros cuerpos follan y follan,
son , nuestras almas, son dos versos que se rozan,
nuestros cuerpos como dos cerdos que hozan y hozan.

Por Caarte.

martes, 24 de mayo de 2011

Vida Urbana de Jorge Guillén.

Estamos saciados de cotidianidad, desde que nos levantamos hasta que nos lanzamos a los brazos de Morfeo todo lo que vemos, oímos, palpamos es tosco, rígido, zafio, demasiado tangible en definitiva. No hay tiempo para la reflexión, para la pausa, para el corazón (todo es cabeza), no hay tiempo para la poesía en definitiva. Y es que la ciudad es lo que tiene, todo sucede a velocidad de vértigo, nadie espera a nadie, los semáforos estan deseando ponerse en verde para que todo acelere de nuevo, la gente se cabrea, discute, pide mas y a cambio da menos.

Esta contradicción es donde se enmarca el poema de Jorgue Guillén "Vida urbana", el misticismo dentro de la chocante realidad, el poeta es aquel que caminando por las calles grises de una ciudad cualquiera va oliendo poesía, aunque no se vislumbre ningún paisaje poético a primera instancia.

Guillen refleja concretamente lo paradójico que hay en encontrarse con la solemnidad de un cementerio en medio del hervor de la ciudad, un oasis de paz y muerte en medio de la arrolladora vorágine de la urbe. Del mismo modo que la ciudad no repara en la eternidad que desprende ese cementerio que hay en ella, Jorgue Guillén  observa en la total ignorancia del cesped con respecto a las tumbas que hay sobre él.

Jorgue Guíllén, vallisoletano ilustre pertenenicente a la generación del 27 y autor de "Cántico" donde se sitúa el comentado poema.

VIDA URBANA


Calles, un jardín,
Césped -y sus muertos
Morir, no, vivir.
¡Qué urbano lo eterno!

Losa vertical,
Nombres de los otros.
La inmortalidad
Preserva su otoño

¿Y aquella aflicción?
Nada sabe el césped
De ningún adiós.
¿Dónde está la muerte?

Hervor de ciudad
En torno a las tumbas.
Una misma paz
Se cierne difusa.

Juntos, a través
Ya de un solo olvido,
Quedan en tropel
Los muertos, los vivos.


Por Caarte

sábado, 14 de mayo de 2011

Los Enamoramientos, nueva novela de Javier Marías.

¿Sería un estorbo que un ser querido muerto volviera a nuestra vida? ¿Porqué el estado de enamoramiento tiene tan buena crítica cuando es capaz de hacer comportarse a sus afectados de manera estúpida y peligrosa?¿Debemos preocuparnos de la fecha de nuestra muerte cuando nos hemos visto avocados a la vida sin previa consulta o cuando tarde o temprano todos acabaremos en la nada?

Este tipo de preguntas y muchas más por el estilo son el núcleo central de “Los Enamoramientos” la nueva novela de Javier Marías. A quienes somos incondicionales del escritor madrileño no nos sorprende para nada esta manera de abordar, centrar, fijar su nuevo libro, todas sus novelas se caracterizan por ser escritos excesivos en excelsas reflexiones y escasos en tramas. Sus personajes, normalmente pocos, conocidos por más de un nombre o apodo, suelen insertarse en magníficas disertaciones sobre cualquier aspecto de la vida, el pasado, los comportamientos sociales etc, todos los personajes de Marías tienen algo del propio escritor, todas las bocas y lenguas de ellos son tomadas por el autor para expresar su visión o sacar a relucir nuevos y sorprendentes puntos de vista.

Cuando uno se enfrasca en un libro de Marías no está deseando saber que le va a suceder a tal o cuál personaje, no está impaciente por descubrir cuál será el desenlace de esta o aquella situación, cuando uno lee a Marías simplemente se deja llevar por el torrente de palabras, se regocija en el espectacular laberinto de oraciones subordinadas, cuando uno acaba un capítulo de Marías solo cabe parar y pensar, con una sonrisa en la cara, que manera de escribir!, es a lo máximo a lo que puede aspirar un escritor, a que sus lectores se rindan a su arte y lo puedan oler y disfrutar como si de música se tratara.

Las escenas principales en las que se desarrolla la novela se cuentan con los dedos de una mano, pero son más que suficientes para que muchos nos cuestionemos, una vez más, sobre verdades comúnmente aceptadas por la sociedad, y para desarrollar una historia donde el enamoramiento, los celos, el drama, el sentimiento de culpabilidad son elementos cruciales que marcan a los personales del libro.

Tras la monumental trilogía “Tu Rostro Mañana” obra cumbre en el escritor y digna de ser considerada como una de las mejores novelas en castellano del último siglo, Javier Marías vuelve con más de lo mismo, pero en este caso no se puede tomar como algo peyorativo sino como una bendición, sigue así Marías, sigue escribiendo páginas y más páginas que nos hagan disfrutar del placer de la lectura, leer por leer.

Por Caarte.

viernes, 6 de mayo de 2011

La Caída de los Gigantes, la obra más ambiciosa de Ken Follet.


Se puede decir que Ken Follet es el verdadero especialista en escribir best sellers actualmente, su capacidad para contar historias llenas de dramatismo e intriga es insuperable y se cuentan por millones los fieles seguidores que devoran sus libros con un ansia desmedida. Lo que sí pensábamos muchos es que ya había tocado techo con su aclamadísimo “Los pilares de la tierra” (1992) y (aunque en menor medida) su continuación “Un mundo sin fin” (2007).

En esas estábamos cuando de repente el ya sexagenario galés nos sorprende a todos con su proyecto más ambicioso y por el cual parece que será recordado en el futuro, una trilogía llamada “The Century” (El siglo) donde pretende repasar los acontecimientos históricos del convulso y trágico siglo XX a través de las vidas de cinco familias de varias nacionalidades: inglesa, galesa, estadounidense, rusa y alemana.

En su primera entrega llamada “La caída de los gigantes” aborda los sucesos acaecidos entre 1911 y 1921 aproximadamente, es decir, la 1ª guerra mundial y la revolución rusa. El segundo libro estará situado en la 2ª guerra mundial y la trilogía se cerrará ambientada en la guerra fría.

Ken Follet en esta novela retrata de manera admirablemente fiel la realidad sociopolítica de comienzos del siglo XX: las enormes desigualdades sociales donde los trabajadores, ya fueran mineros, agricultores o trabajadores en fábricas eran explotados hasta la extenuación y su esperanza se limitaba a poder ser explotado para poder gozar de un día a la semana en la que descansar y seguir pasando hambre, la vergonzante discriminación de la mujer en cualquier ámbito de la sociedad donde no tenían derecho a voto, ni a heredar, ni a poder rebatir ninguna opinión a un hombre, la tiranía de los terratenientes y de los aristócratas que tras la revolución francesa de un siglo antes empezaban a ver peligrar la seguridad que siempre habían tenido en la conservación de sus aberrantes privilegios.

De las cinco familias antes mencionadas surge un ramillete de una decena de personajes protagonistas que Follet los irá relacionando de manera apasionante mediante tramas políticas y sentimentales. Desengaños, pasiones, reencuentros y traiciones irán tejiendo el discurrir de las 1000 páginas de las que consta el libro y las aventuras vitales de los personajes principales.

La novela además de su deslumbrante narrativa y de su intensa capacidad para mantener al lector en vilo destaca por su documentación histórica, estamos sin lugar a duda ante un auténtico libro de Historia donde quedan desgranados con todo lujo de detalles todos los acontecimientos sucedidos en esa época, los hechos que originaron la Gran Guerra, las tramas diplomáticas que desencadenaron el enfrentamiento de todas las naciones involucradas en el conflicto, las causas y consecuencias de la revolución bolchevique así como el desenlace de la guerra que constó 10 millones de vidas, la mayoría de ellas de personas a las cuales no se les preguntó por sus ideas y fueron conducidas a la muerte de manera injusta y ridícula.

La ficción y sus personajes se mezclan e integran de manera genial con los personajes y hechos históricos como Winston Churchill, Lenin, el rey Jorge V, el Kaiser Guillermo II, el presidente Wilson, el Zar Nicolás II, la batalla de Tannenberg o del Somme (narradas con un realismo descriptivo admirable), el regreso de Lenin a Petrogrado tras el exilio, el tratado de Versalles en el que se firmó el armisticio de la contienda, la creación de la Sociedad de Naciones, la Guerra Civil Rusa o el origen de la Ley seca en Estados Unidos.

Estamos bajo mi opinión ante un libro, y posiblemente una trilogía, que pasará a la historia como una obra de dimensiones inconmensurables por su extensión y por su capacidad épica. El tiempo dictará sentencia y veremos si se queda en simple best seller que arrasa en las tiendas o dentro de un siglo será recordada como una de las historias más admiradas de nuestro tiempo.

Por Caarte.