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sábado, 10 de marzo de 2012

Historia del pop/rock: 1970-74 a través de 10 discos (2ª parte)

Continuamos revisando los que, a nuestro gusto, fueron los mejores discos que se editaron entre los años 1970 y 1974.

7º Imagine (John Lennon). Tras la separación de los Beatles el panorama era intrigante, por un lado estaba la interesantísima labor de escuchar a los talentos del grupo de manera individual y por otro estaba el desconsolador sentimiento de saber que nada llegaría a igualar al legado dejado por el grupo más influyente de todos los tiempos. Ante ese horizonte John Lennon afrontó la nueva década lleno de ilusión y ganas de reivindicación social y artística, siendo el resultado diez años inolvidables donde el ex beatle escribiría más páginas doradas en la historia de la música popular del siglo XX.

De todos los discos que compuso Lennon hasta su asesinato en 1980 es en “Imagine” (1971) donde alcanza su punto más alto, y si esto es así lo es en gran medida por la canción que da título y abre el álbum. “Imagine” es la canción más conocida de Lennon y una de sus mayores logros, estando en todas las quinielas que tratan de identificar a la mejor canción del siglo. Canción minimalista, con John sentado al piano y soñando con un mundo mejor, un mundo libre de todos los males que asedian la sociedad actual. La canción se convirtió desde un principio en un himno pacifista y demás reivindicaciones sociales.

“Jealous guy” comparte estilo con “Imagine”, piano junto a una preciosa melodía, en esta ocasión Lennon se muestra débil y vulnerable debido a los celos. Pero es en “Oh my love” donde asistimos al John más meloso y romántico, aun así otro tema espléndido y lleno de dulzura, tres temas sobre los que gravita el álbum, tres temas excesivamente azucarados que pueden sonrojar depende del momento pero tres canciones al alcance de muy pocos.

El John Lennon de los últimos Beatles, rockero y agresivo tiene lugar en el disco en temas como “It`s so hard” o “Gimme some truth” donde saca su lado más reivindicativo, sin lugar a dudas un temazo este último.El disco se cierra con la optimista y pegadiza “Oh Yoko”, un homenaje más a su amada Yoko Ono.

Uno de los grandes del siglo XX sin lugar a dudas y su mejor disco en solitario.





6º Led Zeppelin IV (Led Zeppelin). El cuarto disco de Led Zeppelin en realidad no tiene título por lo que se ha pasado a llamarlo como “Led Zeppelin IV” ya que sus tres discos anteriores llevaban por título “Led Zeppelin”, “Led Zeppelin II” y “Led Zeppelin III”. Con esos tres trabajos el grupo inglés formado por Jimmy Page (guitarra), Robert Plant (voz), John Paul Jones (bajo) y John Bonham (batería) se había alzado a la cima mundial del rock duro aunque su gama de estilos era más amplia concediendo cierta importancia al blues o al folk. Sea como fuere Led Zeppelin han pasado a la posteridad (uno de los grupos con más ventas tras los Beatles) por un rock puro y clásico en manos de los genuinos y extraordinarios solos y riffs de Page, los agudos chillidos de Plant y una atronadora sección rítmica. Con estos elementos se convirtieron en los maestros de las futuras bandas dominantes del rock duro como Aerosmith o Guns ´n Roses.

Este estilo tan vertiginoso y guitarrero queda plasmado de manera inconfundible en los dos primeros cortes del disco, los archiconocidos “Black dog” y “Rock and Roll”, con temas como estos estaban definiendo un estilo, una manera de rocanrolear a seguir, los riffs de estos temas están entre los más celebres de Page junto a otros como “Good times bad times”, “Whole lotta love”, “Heartbreaker” o “Custard pie”.

A mitad del disco nos encontramos con otras dos piezas de incuestionable nivel: “Misty mountain hop” y “Four sticks” mientras que en “Going to California” y en “The battle of evermore” el grupo muestra su lado más acústico. El álbum se cierra con “When the leeve breaks”, una apabullante composición de 7 minutos marcada por la contundente batería de Bonham que retumba como nunca antes se había oído.

Pero sin lugar a dudas el tema estrella del disco es “Stairway to heaven”, una epopeya de 8 minutos donde Led Zeppelin nos muestran sus más variados registros y potenciales. La canción comienza con una maravillosa suavidad, Plant se lamenta acompañado de una flauta y una guitarra acústica, más adelante el tema se electrifica y va ganando en intensidad hasta explotar en puro rock and roll donde Jimmy Page realiza para muchos uno de los mejores sólos de guitarra de la historia del rock, una canción eterna.





5º Crime of the Century (Supertramp). Con este su tercer trabajo de estudio, el grupo británico Supertramp alcanzaba por fin el éxito e iniciaba la que sería su etapa más gloriosa que comprende cuatro discos: “Crime of the Century” (1974), “Crisis? What Crisis?” (1975), “Even in the Quietest Moments” (1977) y “Breakfast in América” (1979).

Provenientes del rock progresivo, su música nunca se pareció a los grupos dominantes del género sino que ofrecieron un sonido más limpio y fácil, con melodías más claras y pegadizas sin dejar de lado su vertiente más solemne, aquella que les llevó a escribir sus temas más profundos y épicos. Con el paso de los años su sonido fue acercándose al pop más comercial a la vez que se alejaban de la pretenciosidad tan en boga a principios de la década.

La formación en esa su época dorada estuvo liderado por Rick Davies y Roger Hodgson, compositores de la mayoría de los temas así como cantantes y encargados de las guitarras y de los teclados, siendo estos el sello más característico de su sonido.

El disco se abre con “School”, sin lugar a dudas una de sus mejores canciones, una composición que va in crescendo hasta desatarse en un magnífico solo de piano. No tenemos que esperar mucho hasta encontrar otra obra maestra, es el tercer corte del disco, la genial “Hide in your shell” donde Hodgson acaba desgañitándose alcanzando un clímax emocional insuperable.

El mayor éxito comercial del disco lo alcanzaron con “Dreamer”, la canción más breve del disco y de una factura fuera de dudas. En “Rudy” tenemos una pieza de clarísimo rock progresivo. “If everyone was listening” merece también una especial mención, es un baño de cristalina melancolía. Y para cerrar el disco tenemos al tema que da título al álbum, una obra maestra dirigida por el omnipresente piano, una brillante guitarra que logra emocionar y un saxofón que culmina la pieza y el disco.



4º The Dark Side of the Moon (Pink Floyd). Seguimos con la avalancha de grupos británicos, Pink Floyd se dieron a conocer con “The Piper at the Gates of Dawn” (1967), un disco de rock psicodélico compuesto casi en su totalidad por el antiguo líder, cantante y guitarrista de la banda Syd Barret. El abuso de LSD por parte de Barret hizo que este entrara en una espiral de locura de la que nunca más se recuperó y provocó su expulsión de la formación y su inmediata sustitución por parte de David Gilmour. A partir de ese momento las riendas las toman el propio Gilmour y sobre todo el bajista Roger Waters realizando un giro drástico en su sonido. Los discos de Pink Floyd desde ese momento se van a caracterizar por un rock trascendental con numerosos pasajes instrumentales que van a conseguir que nunca el rock haya estado tan cerca de la música clásica, tanto por temática, aspiraciones y sonido, de hecho su música muchas veces ha sido definida como rock sinfónico.

“The Dark Side of the Moon” (1973) es su álbum más exitoso y con mejor valoración por parte de la crítica aunque el grupo haya gozado de una etapa de unos quince años repleta de discos memorables y auténticas obras maestras. En el disco que nos ocupa, a diferencia de la mayoría del resto de su discografía, no encontramos la típica pieza extensísima tan representativa de toda su carrera, obras que se pueden considerar poemas instrumentales o sinfónicos por su desarrollo y ambición.

El álbum fue tocado en directo antes de su publicación y se trata de un álbum conceptual siendo la temática la existencia del ser humano y su relación con el entorno: el paso del tiempo, la muerte, el consumismo, la locura, el stress de la sociedad moderna o el refugio interior. Cada cara del disco suena de manera continuada, sin ningún corte, enlanzando así unos temas con otros.

El disco es un viaje espacial que te transporta al exterior desde el interior, su sonido es una maravilla de acordes relajantes y melodías existenciales aunque también hay cabida para el single de mayor éxito en la carrera de Pink Floyd junto con “Another brick in the wall”, hablamos de “Money” donde Waters se mofa de la sociedad capitalista.

Un disco mítico y quizá la portada más famosa de la historia del rock.


Por Caarte.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Historia del pop/rock: 1965-69 a través de 10 discos (2ª parte)

Seguimos repasando la segunda mitad de los años 60 a través de sus mejores trabajos largos:

7º The Doors (The Doors). Surgidos en plena fiebre psicodélica y lisérgica, The Doors, liderados por el carismático Jim Morrison tomaron un camino inexplorado, una ruta sin huellas: un blues/rock de tintes tenebrosos e intelectuales. Los trabajos de este grupo californiano se asientan en los toques jazzísticos de Ray Manzarek (teclados) y John Densmore (batería), la excelente técnica de Robbie Krieger (guitarra) y los particulares y personalísimos poemas de Morrison, aunque lo que les convirtió en portadas de numerosos medios fueron también la actitud provocadora y el comportamiento rebelde y transgresor de su líder.

El disco tiene un comienzo glorioso con tres temazos donde el grupo muestra sus variados registros: “Break on trough” es una llamada a la acción para toda una generación, una proposición a huir del mundo real y trasladarse al mundo de las ideas y las drogas; “Soul kitchen” es un medio tiempo marca de la casa, el órgano de Manzarek y la guitarra de Krieger envuelven los versos nocturnos de Morrison; y “The cristal ship” muestra a los Doors más delicados y sentimentales, definitivamente uno de sus mejores temas lentos.

El disco continúa con versiones como “Alabama song” y “Back door man” o hits pop como “I looked at you” o “Take it as it comes” pero si este álbum de debut es recordado por algo es por sus dos principales temas: “Light my fire” y “The end”. “Light my fire” es su single más exitoso, una excelente melodía, unos versos muy Morrison y un largo desarrollo instrumental jazzísticos en medio del tema liderado primero por el teclado y después por la guitarra que alargan la canción a los 7 minutos. “The end” en cambio es lo menos comercial que jamás crearon los Doors, un tema de más de 11 minutos donde la batería, el órgano y la guitarra a modo de improvisación dan forma a la atmósfera propicia donde Morrison declama un extensísimo poema apocalíptico de carácter edípico, una verdadera composición épica donde encontramos al Jim Morrison más auténtico.




6º Beggars Banquet (The Rolling Stones): los Stones, tras una primera época de excelente rhythm and blues y rock & roll clásico habían pasado unos años un poco desconcertantes, tanto personalmente (problemas de Jagger y Richards con los juzgados a causa de las drogas) como musicalmente, su álbum de etapa psicodélica “Their Satanic Majesties Request” era muy forzado y disperso aunque tuviera una obra maestra como “She is a rainbow”. Tras este desconcertante paréntesis volvieron con la lección bien aprendida y nos regalaron este discazo lleno de rock, rythm and blues, country y actitud Stone, ellos eran los malos de la película, representaban el rock más salvaje y golfo, los riffs más calientes y gamberros,ellos eran los rolling stones o balas perdidas y querían volver a demostrarlo.

Con este lp se inicia la que para mí es la época dorada de los Stones,1968-1972 con 4 discos indispensables: “Beggars Banquet” (1968), “Let It Bleed” (1969), “Sticky Fingers” (1971) y “Exile On Main Street” (1972).

Como anticipo del álbum el grupo había sacado un primer single que arrasaría con todo:”Jumpin´ Jack Flash”, su riff inicial es leyenda del rock, los Stones nunca habían sonado tan duros, definitivamente habían vuelto por la puerta grande.

El disco se abre con la satánica y envolvente “Sympathy for the devil”, una polémica letra, un ritmo caribeño y Richards en estado puro y ya teníamos otro momento cumbre en la carrera de los Rolling Stones.

El toque country es muy evidente en el disco, así lo corroboran temas como “Dear doctor”, “Prodigal son” o “Factory girl”. “No expectations” es una balada acústica de primer nivel y el disco se cierra con una emotiva y entrañable “Salt of the Earth”. En medio del disco otro rock stoniano de toda la vida: “Street fighting man”, revueltas en la calle, riffs de guitarra geniales y Jagger dándolo todo en el escenario, puros Rolling Stones.





5º Something Else By The Kinks (The Kinks): este grupo inglés liderado por los hermanos Davies, Ray principalmente, era el tercer grupo en discordia en la tan nombrada invasión británica de mediados de los 60 a los Estados Unidos. La música de los Kinks se caracterizaba primordialmente por la asombrosa capacidad de Ray Davies para componer fantásticas melodías, solo al alcance de los Beatles. La temática a la que más recurrían eran las costumbres inglesas, reflejar los paisajes sociales más arraigados en las islas, sus comportamientos más comunes, y este disco en ese aspecto es un claro ejemplo de ello aunque sería en su siguiente disco “The Kinks Are The Village Green Preservation Society” (1968) donde este paisaje costumbrista alcanzaría su cenit. También podríamos haber elegido su ópera rock del 1969 “Arthur-Or The Decline And Fall Of British Empire”, otro formidable álbum como todos los del grupo en esta su época dorada pero al final nos hemos declinado por “Something Else By The Kinks” y lo hemos hecho por una sencilla razón, por su gran número de magníficas canciones, el trabajo es una excelente colección de temazos de un Ray Davies en plena forma.

Destacar algunas canciones por encima del resto sería una gran injusticia ya que lo mayoría son notables, sean estas delicadas piezas maestras como “Waterloo sunset”, “Two sisters”, “Lazy old sun” y “Afternoon tea” o juguetonas viñetas rockeras como “David Watts”, “Death of a clown”, “Harry Rag” y “Love me till the sun shines”.

Un disco indispensable que si en su día no fue un exitazo comercial como otros de sus discos fue debido a que le pilló en pleno nacimiento de la efervescencia psicodélica que encabezara el “Sgt. Peppers…” de los Beatles resultando el disco de los Kinks un poco desfasado.




4º The White Album (The Beatles): los de Liverpool llevaban varios años convirtiendo en oro todo lo que tocaban, editaban álbumes geniales sin parar: los eléctricos “Rubber Soul” (1965) o “Revolver” (1966), el psicodélico y referencial “Sgt. Pepper`s Lonely Hearts Club Band” (1967), la maravillosa colección de hits de “Magical Mistery Tour” (1967) y también los póstumos a la par que magistrales “Abbey Road” (1969) y “Let It Be” (1970). Cada fan de los Beatles tienen su favorito siendo “The White Album” uno de los que más unanimidad concentra entre la crítica.

En ese año de 1968 los Beatles ya no eran un grupo como antaño, las fricciones personales eras constantes y el espíritu de equipo se había esfumado dando paso a una colección de individualidades. Ello se hace patente en el disco de una manera aplastante ya que cada beatle por separado fue aportando composiciones propias, lo curioso de esto es que el resultado final no se vio afectado como cabría esperar, sino que acabó cristalizando en un fabuloso, épico y legendario disco doble de nada más y nada menos que 30 canciones.

Paul McCartney nos regala una rica variedad de estilos en sus canciones, las baladas que siempre fueron su especialidad están representadas en temas como “I will”, “Mother nature´s son”, “Blackbird”, “Rocky Raccoon”, “Martha my dear” o “Wild honey pie”, el rock duro corre por cuenta de “Helter skelter” o “Back in the U.S.S.R” mientras que el pop facilón y pegadizo es cosa de “Ob-la-di, Ob-la-da”.

George Harrison cada año gozaba de más protagonismo en el grupo y cada vez conseguía colar mas temas con su firma en los álbumes de los Beatles, en esta ocasión cuatro fueron sus composiciones destacando sobremanera “Piggies” y sobre todo “While my guitar gently sweeps” donde Harrison invitó a su gran amigo Eric Clapton a colaborar con su maestría a las seis cuerdas.

Por su parte John Lennon se muestra repleto de talento, su genialidad no tenía límites y sus creaciones siempre fueron muy particulares y únicas, su estilo no era tan ortodoxo o clásico como el de McCartney, lo suyo era distinto a todo y en este “The White Album” volvía a demostrarlo una vez más. La cada vez más frecuente guitarra desgarrada de Lennon aparecía en “Yer blues” al más puro estilo “Revolution ”, su talento superior se apreciaba en “Everybody´s got something to hide except me and my monkey”, “Glass onion” o “Happiness is a warm gun” mientras que su lado más sensible aparecía en “Dear prudence”, “Sexy sadie” o “Cry baby cry”.

Un grupo lleno de problemas y de magníficas composiciones, un álbum mítico, la exuberancia creadora hecha disco.
Por Caarte.