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viernes, 19 de enero de 2018

MI DISCO FAVORITO DE...



BUNBURY. 

Las Consecuencias (2010) 

Contra viento y marea.

Hablar de Enrique Bunbury se me hace muy difícil. Primero porque infunde respeto, porque hablar de él a estas alturas es hablar de una leyenda viva del rock nacional ( es así le pese a quien le pese) y segundo porque su figura y su obra , ya sea con Héroes del Silencio o en solitario, me acompaña desde hace mucho tiempo. A estas alturas diría que desde hace demasiado tiempo, como algo más allá de la mitad de mi vida. Ojo.

He crecido con él y la sensación es que su evolución musical ha sido paralela a mi evolución sentimental, a mi formación como persona, que no es decir poco. En plena adolescencia sólo él, con su arrogante juventud, con sus marcadas poses, con sus uñas pintadas de negro y con ese halo magnético que desprendía como de estar de vuelta de todo al frente de los Héroes me enseñó lo que significaba ( y el peso que conllevaba) reafirmar tu personalidad contra viento y marea. Y que te la pele el qué dirán.

Luego llegó aquel punto y seguido, en la cresta de la ola, y la sensación fue de..¿y ahora qué? Su respuesta no tardó en llegar: Radical Sonora. Toda una declaración de intenciones ya desde el título. A lo Bunbury, con un par; ¿Os quejáis del fin de Héroes? Pues ala, a tomar por culo aquel Enrique: me rapo la cabeza y le meto a la electrónica. ( ojo, a dia de hoy me sigue pareciendo un discazo). Aquel disco fue el pistoletazo de salida de su carrera en solitario, y como sucedía en mi vida, su “nueva” personalidad se la fue ganando a base de ostias, a base de enayo y error, de tesón y de esfuerzo. Si, contra viento y marea.

Llegaron Pequeño (el disco que salvó a Bunbury, como escribiría años después Josu Lapresa), Flamingos, El Viaje a Ninguna Parte y, después de una pequeña crisis personal, se inicia la etapa del Puerto (referente al Puerto de Santa Maria, Cádiz); primero con El Tiempo de las Cerezas, un disco mano a mano con Nacho Vegas y después con Hellvile de Luxe. En todos estos discos hay canciones excepcionales en las que sentirme reflejado, en todos ellos Enrique se dejó la piel (como en todo lo que hace) y se nota, de todos ellos aprendí, gozé y disfruté en directo, con todos ellos he vivido momentos preciosos y todos ellos me acompañarán a lo largo de mi vida. Pero entonces, muy seguido y casi sin hacer ruido, llegaron Las Consecuencias y lo pusieron todo patas arriba.

Las Consecuencias son inevitables. 

Explicaba Nacho Vegas que cuando grabaron El Tiempo de las cerezas un periodista le preguntó qué rasgo destacaría de Enrique. Él respondió la fragilidad. La fragilidad se puede mostrar cantando como lo hace Enrique en este disco, diciendo las cosas que dice en este disco, acompañando las canciones de Las Consecuencias como lo hizo en este disco. Decía Nacho que podías ver sus dudas al cantar. Y ,como acostumbra Nachín cuando habla de sentimientos y sensaciones, da en el clavo. Dudas y fragilidad, nada podía definirme mejor por aquella época. Y ahí estaba el muy cabronazo de Bunbury, mi colega de toda la vida, mi hermano mayor, el muy traidor, hasta las cejas de acústicas, pianos e instrumentos de cuerda, para cantármelo (mejor que nunca ) al oído.



Las Consecuencias es un disco oscuro. “¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente? / también de vez en cuando está bien asustar un poco”  canta Enrique bajo unos austeros acordes, suave y firme a la vez, reclamando el derecho a expresar libremente sus opiniones por encima de quien sea, por erróneas que parezcan: aunque duelan. Existe una lucha emocional en todo el disco, hay desengaño y hay rabia contra uno mismo. Hay arrepentimiento y si; hay poco esperanza.

Como si abriera los ojos, recién despierto, , el violín con el que empieza Ella Me Dijo que No ahonda en la herida que se ha abierto; “No es posible el amor como una destrucción...” Y nos habla de huídas y de las cosas que hay que hacer con tal de no volverse loco y perder definitivamente la cabeza. No sé quién lo escribió, creo que Juan Ramón Jiménez, pero si eres de los que disfruta, como los cerdos, revolcándose en su propia mierda, no hay mejor canción que esta para “sentir que el dolor te toca de belleza”.

Hay algo en las letras del disco que lo hace más cercano, más accesible y por tanto menos hermético o menos sujeto a libres interpretaciones. Parece que Bunbury está siendo demasiado sincero. Se está “desnudando” ante nosotros haciéndonos partícipes de su inmolación, por eso canta como nunca. Por eso suena El Boxeador y la imagen del púgil lanzando ganchos de izquierda al aire, recibiendo los golpes de la vida, solo, en la playa,  nos resulta tan familiar y patética. Y hace que nos sintamos reflejados y por tanto avergonzados. Por eso, también, la versión de Frente a Frente (original de Jeanette) y que hace en el disco junto a Miren Iza , de Tulsa, no desentona en absoluto; “Frente a frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de que hablar...” Más decepción. Cero esperanza. Joder si es oscuro el disco...

21 de Octubre literalmente te parte en dos. Las cotas de desprecio hacia uno mismo son rebasadas (“eres el ser más culpable e inmoral,”, “sal de su vida, sal alegría, no hagas más daño a quien todo te dio...”) y es una de las razones por las que considero Las Consecuencias como un disco que duele demasiado y que hay que escuchar con cuidado. Guitarra acústica y voz. Sobretodo voz. Le sigue Lo que Más Te gustó de Mí, quizá la única de las canciones en las que Enrique ( tú y yo) se justifica ( nos justificamos) y en la que emplea un sonido más acorde con aquel lejano Pequeño que con la tónica general del lote; Si lo que antes te gustaba de mí es lo que ahora detestas no sé qué coño haces conmigo. De nuevo, reafirmación. Reivindicación. Aunque duela. Aunque nos cueste la vida.

También hay espacio para las guitarras rockeras en el disco, y la verdad es que después de tanta intensidad emocional, se agradecen. De hecho, un único atisbo de esperanza se cuela en el estribillo de Los Habitantes, antes de un solo descomunal, de pelos de punta, de Jordi Mena; “ y en mundos más allá, o en mundos venideros, nos echaremos de menos o envejeceremos a la vez.” De acuerdo, es un poco “una de dos”,  pero no se le puede negar la intención.

Es Hora de Hablar merecería un artículo aparte. Para el que escribe estas líneas si no es la mejor canción de Bunbury ( y ojo que hay unas cuantas ya ) sin duda sí es la mejor letra que le he leído. De hecho, qué coño, me permito el lujo de pegarla aquí mismo:

Es hora de hablar
de la quimera de otra vida.
De lo que no supimos expresar,
del trapecio que ante la nada oscila,
de tragedias y triunfos que duran un segundo.
de alterar el destino
y de la fábrica de hielo del olvido.

Es hora de hablar
de las cosas rotas que no puedo arreglar.
de que este humor no tiene que ver contigo,
que hace tiempo que nada acabar consigo,
que la fama es el opio del triunfador
y más vale suerte que talento.
y me basta este momento como una revelación.

Es hora de hablar
de las voces de los hombres y su engaño.
de la verdad como forma de violencia
del dolor y de la inocencia
del infinito entre tus brazos
y de los límites de mi cuerpo.
y el regateo de mi ficción... pura ficción.

Es hora de hablar
de la culpa y la madre del castigo
de hacerse viejo entre tus enemigos
del lento proceso de derrumbe
y que nunca hablamos de lo que hay que hablar.
de secuencias de presagios que se cumplen
y que quiero hacer muchas cosas por ti
las más posibles
las más posibles
las más posibles
las más posibles
las mas posibles

Es hora de hablar
de la quimera de otra vida...


Yo no sé si merece la pena comentar el texto. Es demoledor, brutal: Este humor no tiene que ver contigo (es algo mio, no eres tú, soy yo) , la verdad como forma de violencia, el lento proceso de derrumbe, el no hablar de lo que hay que hablar, es hora de hablar de la quimera de otra vida...madre mía, esta, amigo Enrique, queridísimo hermano, esta , y no otra, sí es una canción que duele (y no La Herida, por ejemplo, como decías en tus tiempos heróicos). El crescendo del tema es espectacular, desde la voz hasta el acompañamiento musical; a cada estrofa se va uniendo un instrumento: primero guitarra acústica, despúes acústica y piano, en la siguiente acústica, piano y eléctrica... a cada estrofa la voz de Bunbury crece en intensidad para llegar al climax final con esos “las más posibles” que emergen de las putas entrañas a modo de ruego desesperado. Con cada pequeña subida de decibelios, Bunbury se muestra más frágil. Esa es su manera de enseñarlo y esa es su magia. Hay mucha verdad en su interpretación, se puede oler, traspasa,  y es por eso, aunque muchos ni siquiera lo sepan, que a los que nos gusta su manera de cantar nos llega tanto.


Con De Todo El Mundo pone el broche de oro al disco, para mí ya es suficente...Una reivindicación de su caracter inquieto, una declaración de no pertenencia, quizá por temàtica bastante emparentada con lo Que Más Te Gusto de Mi (No tengo dueño / no soy tu eclavo / un poco tuyo / y de todo el mundo ) con una cadencia musical exquisita y de nuevo ( no me cansaré de decirlo) con una interpretación sublime.

Cierra con Nunca Se Convence Del Todo A Nadie De Nada. Para mi gusto anecdótica, sin más. Lo que no quita lustre a todo lo escuchado.

Después de Las Consecuencias Bunbury ha seguido a lo suyo,esto es: con cada nuevo paso  se olvidaba (en el sentido de seguir avanzando)  de lo creado hace dos días, investigando, probando, ayudando a los nuevos, haciéndose respetar, viajando, creando y regalándonos buenas versiones, buenos discos y canciones tremendas hasta llegar a día de hoy con su último trabajo;  Expectativas (2017) . Como he dicho antes, en todo lo que ha hecho siempre habrá algo que me toque especialmente de cerca, siempre conseguirá ese momento de subidón en el que poder exclamar un  “joder, qué bien transmite el jodío...” pero creo sinceramente que nunca podré volver a sentir tan a ras de piel las sensaciones que me generaron en su momento y me generan aún hoy en día, ya con suficiente distancia y en una época muy alejada de las circunstancias que me rondaban en aquel tiempo, las escuchas atentas de Las Consecuencias, mi disco favorito de Bunbury. Contra viento y marea...



“Creo que, a lo largo de los años, he investigado mucho, he tenido mis pequeños aciertos, mis errores monumentales; pero lo que, efectivamente, nadie me podrá quitar nunca es mi forma personal de escribir, de cantar y de hacer las cosas.” Bunbury.
 


Por Berto.

















lunes, 27 de enero de 2014

Los Mejores Discos Nacionales del 2013

10º "Moriréis en Camboya" de Autumn Comets. Diez temazos conforman este largo de los madrileños. Seguro que hubo grandes discusiones para elegir el single porque el nivel es altísimo en todos los cortes, Baltimore, Snakes at 3:00 Am, Plans y la brutal Santa Teresa entre otras. Sin duda mejor arreglado y grabado que el anterior A Perfect Trampoline Jump, que nos abrumó con el contundente y limpio directo. Siguen creciendo los "cometas".



"Palosanto" de Bunbury. El de Zaragoza sigue en forma y no para de trabajar en nuevos discos y colaboraciones. En "Palosanto" nos regala 15 canciones de una muy elaborada producción con un mensaje subyacente en el fondo: la crítica a la sociedad actual y al sistema que nos gobierna a todos.

"Dentro de la Luz" de Standstill. Después de dejar el listón muy alto con “Adelante, Bonaparte”, Standstill nos presentan “Dentro de la Luz”, un disco complejo que posiblemente no seduzca en una primera escucha, así que te recomendamos un poco de paciencia y que tranquilamente te sumerjas “dentro de la luz” guiado por el mundo íntimo y precioso que nos ofrecen  Montesfusco y compañía.

"León Benavente" de León Benavente.



"Atletes, baixin de l´escenari" de Manel.

"Val Miñor - Madrid: Historia y Cronología del Mundo" de Iván Ferreiro. Sólo escuchar la primera canción del álbum (El Bosón de Higgs) y ya estás atrapado, sólo te queda escuchar todo el disco de carrerilla, lo mejor de todo es que no decepciona, es lo mejor que puedes hacer. Discazo y confirmación de Ferreiro como uno de los más grandes y respetados en nuestro país.



"Bye Fear/Hi Love" de Neuman.

"Demonios al Sol" de Zico.




"La increíble Historia de un Hombre Bueno" de DePedro. El bueno de Jairo es ahora mismo uno de los cantautores más en forma de nuestro país, las buenas canciones le salen a borbotones y en este disco puedes dar buena prueba de ello. Es una suerte que DePedro proceda del mundo independiente porque de no ser así muchos ya le habría puesto la etiqueta de mainstream y se perderían sus fabulosas canciones y sus grandes historias.



"Para Todos los Públicos" de Extremoduro. Una de las mejores sensaciones de las que soy capaz de disfrutar es cuando un cineasta, escritor o músico ya consagrado y al que admiro publica nuevo trabajo y lo vuelve a hacer, vuelve a colmar tus altas expectativas. Extremoduro lleva haciendo esto muchos años y "Para Todos los Públicos" no es una excepción: Ocho canciones para sumergirte en el mundo interior de Robe y disfrutar del sonido de Uoho.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Manos de Topo en Apolo [2].

     Aunque no deja de ser un divertimento no iban desencaminados Manos de Topo cuando hace escasas semanas se retrataron emulando la portada de Senderos de Traición, mítico disco de Héroes del Silencio. Y es que, como pasaba con los maños y sigue pasando con Bunbury, los sentimientos ante el sonido de los Topos no conocen los grises; son o blanco o negro. Pero, o muy blanco, o muy negro.

     Precisamente Bunbury, preguntado por cómo definiría su propia voz, respondió lo siguiente: “me gustaría pensar que tengo una voz que llora”. Vaya, parece que no ha escuchado mucho a Miguel Ángel Blanca. Eso sí es llorar, o chillar, o berrear incluso. Pero literalmente. De acuerdo, admito que tragarse el primer disco ( “Ortopedias bonitas” ) de los Topos del tirón es una tarea sólo apta para valientes, por no hablar del segundo ( “El primero era mejor”, qué gran título, por cierto ). Pero no me digáis que no lo han conseguido con el tercero. Parece que con  “Escapar con el Anticiclón” han acertado. Digamos que han dado con el punto exacto de equilibrio, sin abandonar el histrionismo pero electrificándose un poco, incluso dulcificando la voz (escúchese “Maquillarse un Antifaz” ), sin olvidar las letras, que han pasado de ser extremadamente pagafantiles a estar impregnadas de algo de orgullo; siguen llorando, pero esta vez se intuye en ellas algo de esperanza, algo de fuerza, un poco aquello de: "vale, sí, me has jodido, pero me levantaré para poder volver a caer". Y como no, todo ello impregnado por el sello del grupo: la ironía (reirse de uno mismo, no tomarse demasiado en serio, es algo necesario para poder sobrevivir en estos tiempos, sin duda. )

     Así pues el jueves en la 2 de Apolo se pudo leer el cartelito de aforo completo; lo han conseguido, han hecho que los que antes se preguntaban “¿ estos están de broma o qué?” se acerquen a verlos en directo.

     Abrieron con "Mentirosa", toda una declaración de intenciones de los nuevos Topos y de lo que sería el concierto, una canción en la que se mezclan frases como “te masturbas en el sofá antes de abrir el champán, las visitas quieren más” con “hay locas en cualquier lugar pero dí que volverás, yo te necesito aquí”. Si señor. Las cosas claras.Fuera vergüenzas.

     Desgranaron íntegro su último disco, con Sara Fontán en el violín impregnando de belleza cada una de las canciones, picando de vez en cuando de su primer disco con temazos ya clásicos como “Es Feo” o “El Cartero”. Qué decir de las interpretaciones de Miguel Ángel. En sus gestos, en su voz, se pudo leer dolor, rabia, humor, incredulidad y evidentemente ironía. Depende de la exigencia que pedía cada canción se vestía de un estado u otro, perfectamente acompañado por Marzoa en los teclados, Rafa de los Arcos en la batería y el nuevo bajo del grupo; Edu Campos.

     Del segundo disco sonaron algunas como “Pollo Frito”, “Lógico que Salga Mal” y “Ahora te Sientes Mejor ¿verdad?”, canción esta última que algunos cantamos íntegra al más puro estilo Blanca, dejándonos la garganta evidentemente en el intento.Se sigue echando de menos  el “Ejército Ruso” en directo, con ese fuerza que tiene la entrada de la canción, cien por cien Blanca: ”resbalar en la bañera prometiste dejarlo para el final!”, (aunque esto último quizá sea un deseo más personal que otra cosa...)

     El público estaba entregado y era muy variado, desde grupos de amigos abrazados y saltando hasta parejas que lo vivían de una manera me atrevería a decir que romántica e incluso curiosos atraídos por las buenas críticas del disco que esbozaban media sonrisa, liberándose de cualquier prejucio y dejándose convencer por la propuesta de los Topos.

     Tuvieron tiempo de rescatar la maravillosa “Culo de cristal”, del Ep a medias que ofrecieron con Tarántula (“Momento único”) una canción que, como pasa con “Animal de Compañía”, gana enteros en directo. Para la traca final se habían guardado tres ases en la manga. Empezando por el hitazo de “Escapar con el anticiclón”,“Tus Siete Diferencias”, que sonó brutal, poderoso, muscoloso y rabioso y cerrando con “La Estatua de la Libertad”, con esa frase gloriosa ( “¿qué vas a hacer cuando descubras que el follar provoca cariño?” ) y el público acompañando a Miguel Ángel durante toda la canción, disfrutando y ejerciendo de coro. Si además entre una y otra tocas la canción oculta del primer disco y si además la acompañas con el violín de Sara y la emotiva interpretación de Miguel Ángel el resultado es inmejorable. Ya no hay dudas, a la tercera va la vencida; bienvenidos nuevos amantes topiles.

Qué curioso, la canción oculta es conocida como “Heroína de Leyenda”, ¿otro guiño? tal vez no hay medias tintas. Los tomas o los dejas. Si los tomas, acabarás disfrutando. ¡Qué directo oigan!

por Berto. (colaboración)

domingo, 12 de diciembre de 2010

El referente Cohen

     Nick Cave: “cuando lo oí por primera vez yo vivía en una ciudad llamada Wangaratta de Victoria, una ciudad muy conservadora. Fui a casa de un amigo y su hermana mayor tenía “Songs of Love and Hate”…no te puedes hacer una idea de lo extraordinario que era que alguien tuviera ese disco en Wangaratta. Ella lo puso y recuerdo que simplemente me sentí la persona más cool del mundo al haber descubierto esto que me separaba de todos los demás y de todo lo que Wangaratta detestaba.”
     Pocas figuras reúnen una unanimidad tan absoluta como lo hace Leonard Cohen entre sus compañeros de profesión, no importa la edad, nacionalidad o estilo musical, todo aquel que alguna vez se haya dedicado a la tarea de escribir canciones tiene al canadiense en su altar particular.
Bunbury: “siempre me ha parecido el mejor letrista de la historia del pop, del rock o de lo que sea. Tiene el grado de poesía, de ironía, de descripción y de narración ideal. Una mezcla perfecta en un solo texto. Muy por encima de Dylan. Cuando conocí a Leonard Cohen me temblaba el pulso y no sabía que decirle. Era para mí una figura venerable.”

     En el caso de Cohen sí se puede decir sin miedo a equivocarse o sonar pretencioso que antes de cantante fue un poeta, desde muy joven frecuentó los círculos literarios de Montreal, jóvenes que se reunían a leer y comentar poemas suyos o de clásicos como Walt Whitman, jóvenes que pensaban que con la poesía se podía cambiar el mundo.

     Bono: “algunas personas hacen puertas, los carpinteros, algunos podan setos, algunos son fontaneros, algunos son médicos o enfermeras. Uno siente que Leonard Cohen es songwritter, va a trabajar en eso. Leonard no te da la sensación de: “me desperté una mañana y apareció esta hermosa canción…allí, recién pintada”. Con él es: “No, no, esta canción tuve que esperarla mucho, mucho tiempo”. Él es un hombre que dentro de una canción pop introduce grandes ideas, grandes sueños. Me recuerda a Keats, o a Shelley, los poetas que leía de niño, cuando lo descubrí pensé:” Este es nuestro Shelley, nuestro Byron”, había una rareza en su lenguaje, era la sobrecarga sensorial del lenguaje lo que me afectó inicialmente.”
Y es que para Cohen escribir una canción es algo muy serio, algo divino que requiere toda la dedicación y perfección posible, no se conforma con una primera versión no, el escribe y escribe versos, prueba y prueba estrofas hasta que por fín crea tener la versión definitiva aunque todo el proceso le puede llevar años.

     Su influencia en todo el panorama musical de los últimos 40 años es admirable, muchos han versionado o mostrado pleitesía al hijo de Nathan B. Cohen: grupos grunge como Nirvana o The Pixies, celebridades del jazz como Sony Rollins, maestros del flamenco como Enrique Morente e incluso grupos de hard core como Sisters of Mercy que se pusieron de nombre el título de una canción suya y por supuesto cantautores de nuestro tiempo como Rufus Wainwright o Nacho Vegas: “no me atrevería nunca a colaborar con Leonard Cohen, me conformaría con limpiarle los zapatos antes de un concierto.”

     Sus letras van más allá, no se conforma con buena métrica, grandes rimas y fluida musicalidad, nos ofrece imágenes bellísimas, profundidad abismal, delicada sutileza todo ello envuelto unas veces en fina ironía otras veces en una melancolía gris que sella su estilo personal. Como sino se puede explicar que letristas tan reputados como Joaquín Sabina en plena composición de su álbum “Vinagre y Rosas “ junto con el poeta Benjamín Prado y ante la relectura de de “Everybody Knows” exclame: “que maravilla! es inmejorable!, al lado de esto, todo lo que hemos escrito es bisutería, no merece la pena seguir intentándolo, reúne todo lo que hemos escrito y quemémoslo en un callejón.”

The Edge: “cuando pienso en Leonard pienso en los primeros días de la Cristiandad donde desde el principio entendieron que para oír la voz de Dios tienes que ir a un lugar muy, muy silencioso, y lo hicieron y ése fue el comienzo del monacato donde la gente se aislaba, se iba al desierto y hacía esfuerzos por escuchar, se mataban de hambre. No creo que Leonard haya tenido que llegar hasta ese punto, pero él es el hombre que, para mí, baja de la cima de la montaña con las tablas de piedra tras haber estado allá arriba con los ángeles.”

Quizá el mejor homenaje que se le pueda hacer es aquel que le hizo Robert Allen Zimmerman: “si no fuera Bob Dylan me gustaría ser Leonard Cohen.”

por Caarte.