Corría el año 2001 y un tal Nacho
Vegas sorprendió a propios y extraños con uno de los discos más crudos y
personales que se recuerdan: "Actos Inexplicables". Publicado por Limbo Starr,
el músico asturiano se desmarcaba de lo que por aquel entonces se conocía como
“moderno” en los círculos del incipiente indie español para abrirse en canal y
destriparse en público. Ejercicio kamikace , que no era lo que se llevaba por
aquel entonces precisamente, plagado de conflictos personales y familiares,
drogas y excesos de por medio, impregnaron
su sombra de una innegable aura de
malditismo. Y entonces, en vez de recular, llegó 2003 y con él su segunda
entrega: "Cajas de Música Difíciles de Parar". El salto fue mortal, la apuesta, a
doble o nada: 20 canciones que ahondaban, aún más si cabe, en todos esos
conflictos personales, sí, pero que parecían ponernos delante un sucio espejo,mostrándonos una realidad algo distinta a la que
queríamos ver.
Grabado y mezclado por Paco Loco
en su estudio del Puerto de Santa María, el disco es un viaje emocional que
descoloca en su primera escucha. "Noches Árticas", con coros de J Planetas
incluidos, ya nos pone en preaviso: las casi dos horas siguientes van a ser
intensas. Profundidad astral para empezar, este no parece ser el mismo autor coheniano
de "El Ángel Simón" precisamente. Escribió Jesús Llorente que Nacho Vegas “es
alguien capaz de cortarle las alas a un ángel para luego lamer sus heridas”, y
es una definición que parece dar en el clavo al prestar atención a canciones tan
punzantes como la desesperada "Sólo Viento" o la rescatada y revistada "Etcétera",
con ese “nadie a quien amar es nadie a quien dañar”, honestidad brutal, desarmante. También "El Salitre", majestuosa, imparable, con
esa cantábrica como telón de fondo que parece adueñarse del minutaje entero del
disco, ahogándonos en ocasiones con tanta intensidad.
Para contrarrestarlo, Vegas nos da
respiros con canciones en las que parece relajarse un poco en cuanto a textos
se refiere, proponiendo juegos como "Tu Nuevo Humidificador" o "Por Culpa de la
Humedad", que tampoco están exentos de mirada crítica o con historias adictivas
como "Maldición" ola de ese perdedor que
dejan tirado en la acera.
Malditismo, intensidad, drogas
(“buscadme ahí, en el jardín de la duermevela” canta sin tapujos) misantropía,
todas las canciones llevan a lo mismo, si, pero quizá la característica más
reconocible de Nacho, la que hace de él uno de nuestro mejores artistas,la podamos encontrar cuando convergen en el
mismo punto ironía y dolor. Porque, seamos claros, en este disco hay mucho
dolor y está maravillosamente reflejado. Escuchad "En La Sed Mortal", no se me
ocurre mejor ejemplo.
Vegas se desmarcó de la escena indie
para volar en solitario y en su camino se dio de bruces con más preguntas que
respuestas. Quizá se le cayeron las alas, pero lamió sus heridas con estas
canciones. Y cimentó su leyenda.
Los salmones nadan a contracorriente para regresar
al lugar donde recuerdan haber sido desovados. Es decir, emprenden un viaje de
regreso a su riachuelo natal. Andrés Calamaro completó un viaje parecido, quien
sabe si buscando respuestas a base de formular más preguntas o quizá porque
como los salmones, él también estaba programado, o destinado, a parir en
circunstancias extremas. En este caso una descomunal obra musical; “El Salmón” (DRO,
2000)
Pero este disco no puede ser considerado solamente
un puñado desproporcionado de canciones. Eso sería resumirlo mucho y
despacharlo con demasiada rapidez. Siempre eclipsado por la obra cumbre del
argentino, “Honestidad Brutal” (DRO, 1999), El Salmón es más que eso, significa
mucho más: El Salmón es un estado, y en según qué momento una forma de vida.
Peligrosa, en efecto, enfocada sólo y para la música, pero respetable como
cualquier otra. Como explicaba Andrés en su momento: “Trabajando con “El salmón” pensaba que, formalmente incluso, de una forma
terrible a la vez, cada día hacía cosas vulgares pero sencillas. Pero me daba
igual, me gustaba, quería decir la verdad, es fundamental, forma parte de algo
que ni siquiera es una canción. El sentimiento de verdad, la entrega, eso tiene
que ser el punto de partida”. Por tanto hablamos de decir verdades, de buscar y rebuscar , de crear 24
horas al día. Y si no se dormía, pues
no se dormía. Y lo mismo a la hora de comer. Y si no salía nada, se grababa una
versión. La idea entonces era no parar nunca, ser músico noche y día. Está
claro que entrega y verdad, pues, no se le puede negar.
Situémonos y hablemos primero de datos exactos: El
Salmón consta de cuatro horas y cincuenta y un minutos de música, o lo que es
lo mismo doscientos setenta y un minutos con diecisiete segundos, distribuidos
en nada menos que ciento tres canciones, a su vez repartidas en cinco CDs (también
conocidos como “dedos”) de la siguiente manera: CD-dedo 1 (22 canciones,
59:41), CD-dedo 2 (19 canciones, 48:97),CD-dedo 3 (20 canciones, 50:40), CD-dedo 4 (20 canciones, 57:36) y
cerrando “la manito” el CD-dedo 5 (22 canciones, 55:03). Con semejante material
se entiende que no se recomiende la escucha de una sentada, y no sólo por su
duración, si no por su carácter independiente y contracorriente a consecuencia
de la decisión que Calamaro tomó al priorizar totalmente la composición a la
producción. Para empezar, con la portada, con esas letras que parecen escritas
por un niño con el telesketch, y para seguir, por la sensación que queda en el
oyente impaciente de obra inacabada, pues la mayoría de las canciones fueron
grabadas en un cuatro pistas, algunas incluso quedaron reflejadas tal cual, sin
ningún tipo de extra posterior. La idea artesanal y la voluntad de imprimir
sinceridad a la creación queda pues doblemente expuesta. A esto habría que
sumarle el carácter anárquico de cada uno de los CDs; y es que a pesar de que
podríamos clasificarlo como disco de rock (un 50% de las 103 canciones se
mueven entre el rock y el pop) también encontramos canciones Reggae o Funky (un
5% del total) y en menor medida otras más hip-hoperas o incluso rapeadas (4%).
Sin embargo el espíritu salmoniano más auténtico lo encontramos en un 23% del
total de las canciones, un grupo que podríamos denominar como “experimental” (“La verdad es que no reconozco los géneros de “El salmón”,
hay rock and roll y lo demás no pretende ser ningún género que yo escuche”) y que brilla por su espíritu más sincero, descarnado
y anárquico. El 18% restante lo copan las versiones, de las cuales hablaremos
más adelante.
Una de las características que hacen tan especial
al Salmón es precisamente esta variedad, el poder pasar de escuchar un rock tan
contundente y de guitarras tan poderosas como “Output- Input” (Canción 1, CD1),
con esa primera frase que abre el disco y que es toda una declaración de
intenciones; “mejor hijo de puta
conocido, que boludo por conocer”, a una sentida versión del tango de
Discépolo “Cafetín de Buenos Aires” (C10-CD1) o a una de las joyas
experimentales de las que hablábamos, “Tu Pavada”(C20-CD1) compuesta con la
inestimable ayuda de Marcelo “El Cuino” Scornick (1960), compositor argentino. La
presencia de colaboradores es una constante, en especial la de este último, el
cual firma junto a Andrés en un total de 12 canciones.
Si enfrentamos doce canciones a ciento tres pueden
parecer pocas, pero si nos detenemos en ellas y en su proceso de creación nos
damos cuenta que la mano derecha de Calamaro tiene mucho peso en las decisiones
del argentino; “Durante un mes trabajé con
Marcelo y a la vez yo preparaba la grabación y las armonías y él escribía. No
tenía que hacer yo las dos cosas a la vez, si lo hago solo es más difícil. El
proceso era que él escribía y yo preparaba una melodía. Marcelo escribía en la
habitación de al lado, y cumpliendo su verdadero deber, hacía cada día la mejor
letra de su vida. Yo estaba trabajando con mucho interés en la grabación, con
el cuatro pistas, para registrar cualquier clase de idea musical que tuviera, y
Marcelo escribía.” Y la impronta de Marcelo es gigante, su huella se hace presente a lo largo
de todo el minutaje, con canciones que duelen por su verdad, sin paños
calientes, vomitando ideas en un ejercicio a cuatro manos que imagino como el
más auténtico de todos, aquel en el que dos artistas prenden fuego a su alma
para llegar a la verdad primera, registrando letras como las de la canción que
da título al disco, “El Salmón” (C2-CD1), “No te Bancaste” (C11-CD4), o la que
antes nombrábamos, “Tu Pavada”, con pasajes realmente duros y desnudos;
“No me dejes nunca sin mi dosis de terror, no respiro
Si es humillación por favor no pares nunca
Mi único orgullo es saber que sos tan puta
Prohibido quejarme si yo fui tu creador
Soy como frankestein, pero no soy doctor
Soy como frankestein, pero no soy doctor
Soy un enfermo, el que más te enferma
Soy quien te enseño a pulirme con la lengua
Tengo amigos que respiran tu conducta indecente
Y te arrancaría la ropa con los dientes, con los dientes…”
Supongo
que el no dormir y el consumo de ciertas sustancias para aguantar despierto es
un cóctel peligroso pero a la vez poderoso, e hizo que las ansias de crear que
buscaba Andrés derivaran en una ristra de temas en los que la inmolación y el
sacrificio del alma en beneficio de la obra artística se erige en el eje temático
del disco, y es en esas canciones donde encontramos el espíritu que más
interesa de la obra, también el que más llega… Quizá por conocido, quizá por
deseado, tal vez por lo bien expresado. En este sentido, y aquí entramos en
otra de las ventajas del coloso, se pueden separar y crear varios “salmones
temáticos”, siendo uno de los más llamativos ( y completos) el que habla de la
soledad el artista con todas sus consecuencias. Sin duda es en este grupo donde
podríamos incluir algunas de las mejores canciones, como “Mi Funeral
11”(C15-CD1), titulada así por ser la elegida para el disco, la número once, de
un cd que Calamaro grabó con varias versiones de la misma letra, en la que bajo
una base hip hop recita versos como puñales; “Miro a los otros que son como yo …mala vida. Si no
se suicidaron ya fue por cobardía. Como quisiera ser tan diferente…, ¿qué habré
recibido a cambio de ser un solitario del carajo?, ¿un buen trabajo?,
¿facilidad musical?,¿violencia
intelectual?,¿fama?, ¿respeto?…no está mal. Pero la herida es mortal…”. O en“El Camino Entero” (C16-CD2), donde con un
hilo de voz susurra frases que ya adelantaban la gran enfermedad de nuestra
época virtual; “estamos solísimos, pero (eso
si) tenemos muchos amigos. Finalmente
nadie va a recorrer conmigo el camino entero…”. Soledad, aislamiento,
desesperanza y por supuesto, no podía faltar, la ruptura y la indisoluble e
indispensable dosis de sufrimiento amatorio;
“Pero ese olor a carne
quemada es mi corazón,
es mi corazón...
Hay que vivirlo para entender,
es como cantar y coserse la boca a la vez.
Todavía tengo marcada tu almohada,
a veces oigo voces tuyas que se quejan,
y ahora ¿quién se queja?
Es como quedarse desnudo bajo la lluvia hirviendo
y todos riéndose ¡¡ja ja ja!! de mí.
Es como cantar y coserse la boca a la vez. Matame...y te espero en el cielo…”
Canta en este fragmento
de “El Día D”(C8-CD3), una canción cargada de imágenes poderosas a ritmo de
reggae, tremenda pieza. Y es que empuñar
por la hoja el cuchillo del pudor, al escribirlo y cantarlo, que es la
verdadera terapia, puede llegar a apretar demasiado, quizá lo suficiente como para cortarte en algunos de los temas, como cuando
en “Empanadas de vigilia” (C1-CD4) canta aquello de “Tengo una porno, no sé si la pongo, la meto al horno, seré tu adorno. Te pido que te saques tu corpiño, me pongo en
bolas solo con un guiño. Vas a lustrarme las botas con la boca , la verdad no
sos tan cara como rara…” Puedes ver como la sangre recorre los surcos de las
manos.
Como no puede ser de
otra forma teniendo en cuenta la duración del disco, también hay espacio para
que algunos pequeños rayos de luz se filtren tímidamente, hay cabida para cierta
esperanza donde sostenerse y no caer del todo , así como oasis donde poder respirar
para poder volver a sumergirte en el Salmón. “Somos Feos” (C12-CD3), “Culo Sin
Asiento” (C5-CD5) o “Mi Lobotomía” (C12-CD2) son algunos ejemplos de canciones
fáciles de escuchar, de letra ligera y accesible,que nos dan un respiro. Pero si nos ponemos
más serios elegiría “Horizontes” (C20-CD4) como el mejor de los ejemplos en
este campo. Una canción que puede pasar desapercibida en un primer momento o en
una escucha apresurada pero que en realidad dice mucho más de lo que pueda
parecer. No cabe duda que se trata de un ejemplo precioso de esa esperanza tan
necesaria;
“Voy a buscar un
horizonte
por las ventanas rotas.
Voy a buscarlo todos los días un poco...
Voy a buscar a mi horizonte.
Tal vez, no lo encuentre nunca.
Sé que el horizonte es la distancia
donde se pierde la mirada...
Soy un anciano sin reencarnaciones
para ir buscando horizontes.
Un horizonte es para mirar y olvidar
todos los males.
Entre los vidrios rotos
voy a seguir buscando...
Entre los días tristes
voy a seguir esperando
encontrar el horizonte...
Alrededor del final del paisaje
del final del mar, del final del campo
se puede ver al horizonte perfectamente bien.
Voy a buscar un horizonte
por las ventanas rotas
todos los días un poco...”
Antes hemos hablado de
datos, y decía que aproximadamente un 18,4% de El Salmón lo forman las
versiones. En total son 19 y como explicaba en su momento el propio Calamaro,
mientras estaba enfrascado grabando, buscando, probando y en fin, creando, la
idea era no parar. Por lo tanto, en los momentos en que no salía nada se dedicó
a hacer versiones de algunos de sus temas favoritos. Queda claro su amor por
los cuatro de Liverpool ya que cinco de ellas son de The Beatles, destacando “I
Will” (C9-CD3), “Oh, Darling” (C16-CD4) y “Sexy Sadie” (C12-CD5), todas
tratadas con sumo respeto, quizá demasiado (eso explicaría por qué no se
atrevió con su adorado Dylan) . En general no aportan nada distinto a las
originales, no creo que fuera en estos casos la intención. Sí tiene más
intención , por ejemplo, “No Woman No Cry” (C14-CD4), el clásico de Vincent
Ford que popularizó para la eternidad Bob Marley. En esta ocasión Calamaro no
se corta un pelo y se desgañita bajo una base tecno noventera llevada al
extremo a conciencia. Le da la vuelta en un divertimento que nos arranca una
sonrisa y se agradece entre tanto sentimiento. Destacan también “Malena” (C8-CD5) de Manzi y
Demare, en clave de tango (canción que recuperaría más adelante en su disco “El
Cantante”, de 2004) , la correctísima “Under my Thumb” (C8-CD4) de los Rolling
y la intensa “Cocaine” (C15-CD5) de JJ
Cale. Oasis en el desierto, necesarios, que amplían la paleta de colores y la
complementan, pero volvamos a la jungla:
“Insisto, la música es benigna, con ella la tristeza se convierte en algo
bonito. Todas nuestras metas están en el dominical del periódico o en la
televisión, y no teníamos bastante con una que ahora tenemos dos: Internet. Yo
quiero escribir canciones y me da igual si es de día o si es de noche, intento
alcanzar la verdadera libertad, e intento hacer mi trabajo para todos. También
canciones comerciales, para vender, pero mejores, y letras mejores y más
serias, son cosas que tiene que hacer un músico de mi edad, letras de verdad. A
la vez me siento bien, puedo hacer cualquier cosa con la voz, incluso a veces
prefiero estar afónico para grabar porque así pierdo el estilo, a veces me transformo
en personajes y grabo discos enteros como si fuera el cantante de otro grupo.”
Evidentemente, también hay
cabida en El Salmón para piezas más “comerciales” o “clásicas” (por llamarlas
de alguna manera) y no por ello el nivel se ve afectado, al contrario, si la
gente quería otra “Flaca”, Andrés responde con “Lorena” (C18-CD4), un hitazo en
toda regla de autoría compartida con su mentor, Pappo, de estribillo cien por
cien coreable que vuela directo al cerebro; “No
te olvides de decirle si algún día pasas por la puerta de Lorena, que sigo vivo
y nunca me olvidé de recordar.”
“…Tengo a Lorena
en las venas
por la sangre se me metió.
Es como una droga cualquiera
es necesidad, es amor.
Bajo la luna
camino
esquivando charcos, lagunas, ríos y mares.
Y no quiero volver a verte nunca triste, sola.
Lorena no es de
aquellas que dan pena,
no dejes que tu ángel te abandone.
No existe el odio,
no existe el recuerdo.
Hoy es hoy, y siempre será hoy.
Pudimos alcanzar
el infinito
perdido entre las manos de Lorena.
Queremos decirte que te vemos
en el sol, en la mesa, en el reflejo.
No dejes que tu
ángel te abandone, Lorena,
es más fácil volar con él.”
Pappo también participa
en la ya mencionada “Output-Input”(C1-CD1), y la preciosista “Me Fui Volando”
(C18-CD1) y es el autor de “El Viejo” (C1-CD3) .
En este nuevo “salmón
temático”, el del Calamaro que sus fans más clásicos podrían esperar,se pueden añadir también la rockera “Días
distintos” (C3-CD1), por supuesto “El Salmón” (C2-CD1),o canciones tipo “Chicas”
(C19-CD1) “Jugando al Límite” (C2-CD2), “Valentina” (C20-CD5) o “Presos de
Nuestra Libertad” (C19-CD4), todas por encima del notable y todas susceptibles
de poder verse incluidas en cualquier otro disco del argentino. A parte de
“Lorena”, la mejor en este ámbito, destacaría especialmente “Tuyo Siempre”
(C3-CD1), sobre todo por la repercusión que tuvo cuando Andrés la cantó y grabó
en el directo y la incluyó en “El Regreso” (2005). Letra fácil, ritmo pegadizo
apoyado por La Bersuit, hit imparable.
Podría seguir escribiendo
sobre todas estas canciones, tirando del hilo es imposible detenerse y a veces
es difícil ponerle fin a las cosas que nos llenan. El Salmón es un estado, ya
lo he dicho, y entrar en él puede ser peligroso si no te acercas de la manera
adecuada, hay que saber parar y tienes que saber salir, desmarcarte,
contemplarlo desde fuera. Si no lo haces, puedes llegar a obsesionarte. Debes estar
preparado para nadar a contracorriente. Incluso a veces debería estar prohibida
su escucha a según qué persona aquejada de según qué estado del alma. Puedo
reconocerte que en algunas de sus canciones tienes que ser muy fan del modo de
hacer “calamarista” para estar de acuerdo conmigo, puedo ceder también si me
dices que alguna versión es mejorable y puedo permitirte que hables de
Honestidad Brutal como la obra maestra del argentino, la que mira a sus
hermanas por encima del hombro; no hay problema. Pero lo que no te permitiré
nunca, bajo ningún concepto, es que me digas que El Salmón es impostado. Puedo
partirte la boca si me escupes que el Salmón es desmedido, o que es
grandilocuente. Puedo dejar de hablarte para siempre si no reconoces la verdad
que hay en él, el ARTE en mayúsculas que supone crear algo desde las entrañas,
con el corazón, con todo el puto cuerpo, aunque lo dejes magullado y lleno de
heridas. Porque cuando alguien escribe una canción como “Expulsado Del Paraíso”
(C5-CD4) es imposible que esté fingiendo. Cuando alguien elige crear y se deja
la vida en ello, arrasando con todo, incluido él mismo, sólo podrá tener mi
respeto para siempre.
“…Ya me reduje a mi forma mínima.
Ya soy piel y huesos y sesos y corazón,
de tanto pedir perdón.
una herida que sangra en un charco de sangre,
de saliva y sangre,
ahora que soy la más mínima expresión
te muestro mi última canción
de mi re-selección
de canciones entre montones.
Recuerdo una noche en el taxi por Colón,
y lo que me decía una ex old lady:
te vas a quedar solo…”
“Después de
cien días de trabajar con “El salmón” grababa un montón de horas de música.
Pero con el salmón por detrás y el río por delante tenía toda la corriente a
favor, la diplomacia del salmón me abrió mucho camino. Las cosas es imposible
saber a dónde podrían haber llegado, “El salmón” no es un plan, el salmón va y
hace no sé qué mierda con sus huevos hacia arriba, en el camino se mueren la
mayoría, es también una metáfora yonqui. Mueren la mayoría y los que quedan
vivos los comemos, los ahumamos. El río es el que está equivocado.”
La figura del hombre ("un yo masculino indefinido") en todas sus acepciones, significados y consecuencias se convierte en el eje vertebrador del que parten todas las canciones en este Un Hombre Rubio, desde ya el mejor trabajo de la Rosenvinge hasta la fecha.
El adelanto "Romance de la Plata" podría ser una de las canciones del año en todas las listas, y no es para menos: una canción en la que habla directamente a su padre (seguramente el "hombre rubio" al que hace referencia el título del disco) con versos muy duros y redención-comprensión final, escrita la noche en que se cumplían 26 años de la muerte del mismo, cuando Christina contaba con 26 años.
Pop y rock de alta calidad, letras inspiradísimas y banda bien engrasada con resultados de lujo; "Romance de la Plata", "La Flor Entre La Vía","Ana y Los Pájaros", "Niña Animal" o "Afónico" son una buena muestra de ello.
En apenas 20 minutos de disco, Borja Laudo, más conocido como Bigott, nos hace mover el cuerpo como sólo él es capaz de provocar.
Y es que es escuchar "Don´t Stop the Dance" y no poder quitártela de la quijotera ni con tenazas.
Pop mayúsculo, agradable y bailongo, con los míticos destellos de ironía y buen humor marca de la casa ("you can break on throught to the other side" canta en "Strangers By the Wall") y vídeos imperdibles como el del single ya citado que os enlazamos aquí:
Belako sigue a lo suyo, que no es otra cosa que crecer y superar sus propios listones.
El cuarteto ofrece en Render Me Numb, Trivial Violence, un catálogo perfecto de todo lo que son capaces; rock furioso bañado a veces por pinceladas de electrónica, esta vez enriquecido con canciones "puente" que no suenan a parches, si no que se convierten en pequeños oasis en los que poder respirar y continuar el viaje.
Temas del calibre de Lungs, Over The Edge, Stumble, Render Me Numb o la revisitada Something to Adore no dan pie a confusión alguna: Lore, Lander, Cris y Josu no saben parir otra cosa que discazos.
Veintiuna canciones grabadas a fuego y a pelo es lo que nos propone el amigo Fernando Alfaro, jefazo del indie nacional, en un recorrido emocional por toda su discografía, tanto la personal como la firmada con grupos anteriores, Chucho o Surfin Bichos, of course.
Lejos de poder caer en la sospecha que algunas pudieran sonar "cojas" por la ausencia de ornamentos, lo cierto es que prestar la debida atención a "Mi Anestesia" de aquel mítico 78 (Chucho) en esta nueva versión puede llegar a aterrar de verdad. Es tremenda. Pasa lo mismo con "Mis Huesos son para Tí", perteneciente al no menos mítico Hermanos Carnales de los Surfin Bichos.También hay espacio para estrenar nuevos vestidos con las más recientes, ya en solitario, como "Camisa Hawaiana de Fuerza" o "Saariselka Stroll".
Dominó es una canción nueva parida para la ocasión. Recomendamos muy mucho a Fernando. Es necesario.
La banda madrileña sigue dando muestras de un fuerte carácter propio en este nuevo disco, "Antídotos Fugaces". Aunque podrían situarse en la misma liga que Viva Suecia o Vetusta Morla, Pasajero son reconocibles por méritos propios.
Básicamente Pop-rock con tintes épicos, no se les puede negar que con canciones como "Allí", con desarrollo brumoso y envolvente hasta explotar en ese "no vais a poder pararlo", son una delicia y una carta de presentación magnífica para este nuevo disco.
Los de Jose Guerrero se han puesto a las manos de Paco Loco para su nuevo disco con el fin de pulir el sonido de su característico punch. Y Regalo Doble no defrauda ( ni engaña) : sigue la estela de sus antecesores entregando nervio y energía por doquier.
A destacar trallazos como Juego Dominante o La Psicopatía del Pulmón o algún tema "más lento" (por así llamarlo) como la cuidada Su Calma Sin Sangre. Letras agudas , contagiosas melodías y garganta a punto de explotar; la fórmula perfecta.
Cuello siguen manteniendo el notable alto en lo suyo.
El Petit de Cal Eril vuelve con un disco grabado y planteado como una trilogía de 3 EPS formado cada uno de ellos por tres canciones. De ahí la portada y el "título-símbolo", obvio.
Grabado con mucho mimo, la sensibilidad característica de Joan Pons se ve ampliada en esta ocasión por el grupo que le ha acompañado en sus últimas giras, reafirmando la personalidad de un artista que cada vez se hace más importante ( y necesario) en el actual panorama musical.
Después del excelente Una Familia Desestructurada (2014) nos llegan 11 nuevas canciones del grupo que ahondan en el sonido característico made in Albacete, heredero de los Surfin Bichos, Fernando Alfaro, Joaquín Pascual...
Pop del bueno arropado por la susarrante voz de Carlos Fran, que sobresale bajo las capas de guitarras que construye el grupo encada uno de los cortes.
Recomendamos Entrañable y Lamentable, Barcelona, o la que cierra; Odio a Mi Jefe.
Black Islands o el primer descubrimiento muscial de este 2018.
En su segundo disco, los de Barcelona se pasan del inglés al castellano y suenan más compactos todavía. En la misma longitud de onda que los valencianos Cuello, facturan un disco inmediato que evita los grandes desarrollos y que en definitiva va al grano; cañonazos como Reino Animal o Juventud Perdida dan fe de ello.
Se escucha de un tirón y no baja el nivel desde que empieza Playa Interior hasta el último abrazo (Que es de King Kong, nada menos...)
Ferran Palau en solitario sigue caminando con paso firme a lo largo de esta senda intimista que nada tiene que ver con lo que hace con su grupo habitual, los estupendos Anímic.
Aquí manda el lirismo, la poesía y el dejarse llevar por una instrumentación cuidada y delicada, azote de las prisas que tanto aprietan hoy en día.
Con cada disco nuevo los pasos son más certeros y el listón más elevado. Una belleza que abruma.
Hablar de Enrique Bunbury
se me hace muy difícil. Primero porque infunde respeto, porque hablar de
él a estas alturas es hablar de una leyenda viva del rock nacional ( es
así le pese a quien le pese) y segundo porque su figura y su obra , ya sea con
Héroes del Silencio o en solitario, me acompaña desde hace mucho tiempo. A estas
alturas diría que desde hace demasiado tiempo, como algo más allá de la mitad
de mi vida. Ojo.
He crecido con él y la
sensación es que su evolución musical ha sido paralela a mi evolución
sentimental, a mi formación como persona, que no es decir poco. En plena
adolescencia sólo él, con su arrogante juventud, con sus marcadas poses, con
sus uñas pintadas de negro y con ese halo magnético que desprendía como de
estar de vuelta de todo al frente de los Héroes me enseñó lo que significaba (
y el peso que conllevaba) reafirmar tu personalidad contra viento y marea. Y
que te la pele el qué dirán.
Luego llegó aquel punto y
seguido, en la cresta de la ola, y la sensación fue de..¿y ahora qué? Su
respuesta no tardó en llegar: Radical Sonora. Toda una declaración de
intenciones ya desde el título. A lo Bunbury, con un par; ¿Os quejáis del fin
de Héroes? Pues ala, a tomar por culo aquel Enrique: me rapo la cabeza y le
meto a la electrónica. ( ojo, a dia de hoy me sigue pareciendo un discazo).
Aquel disco fue el pistoletazo de salida de su carrera en solitario, y como
sucedía en mi vida, su “nueva” personalidad se la fue ganando a base de ostias,
a base de enayo y error, de tesón y de esfuerzo. Si, contra viento y marea.
Llegaron Pequeño (el
disco que salvó a Bunbury, como escribiría años después Josu Lapresa),
Flamingos, El Viaje a Ninguna Parte y, después de una pequeña crisis personal,
se inicia la etapa del Puerto (referente al Puerto de Santa Maria, Cádiz);
primero con El Tiempo de las Cerezas, un disco mano a mano con Nacho Vegas y
después con Hellvile de Luxe. En todos estos discos hay canciones excepcionales
en las que sentirme reflejado, en todos ellos Enrique se dejó la piel (como en
todo lo que hace) y se nota, de todos ellos aprendí, gozé y disfruté en
directo, con todos ellos he vivido momentos preciosos y todos ellos me
acompañarán a lo largo de mi vida. Pero entonces, muy seguido y casi sin hacer
ruido, llegaron Las Consecuencias y lo pusieron todo patas arriba.
Las Consecuencias son
inevitables.
Explicaba Nacho Vegas que cuando grabaron El Tiempo de
las cerezas un periodista le preguntó qué rasgo destacaría de Enrique. Él
respondió la fragilidad. La fragilidad se puede mostrar cantando como lo hace
Enrique en este disco, diciendo las cosas que dice en este disco, acompañando
las canciones de Las Consecuencias como lo hizo en este disco. Decía Nacho que
podías ver sus dudas al cantar. Y ,como acostumbra Nachín cuando habla de
sentimientos y sensaciones, da en el clavo. Dudas y fragilidad, nada podía
definirme mejor por aquella época. Y ahí estaba el muy cabronazo de Bunbury, mi
colega de toda la vida, mi hermano mayor, el muy traidor, hasta las cejas de
acústicas, pianos e instrumentos de cuerda, para cantármelo (mejor que nunca )
al oído.
Las Consecuencias es un
disco oscuro. “¿Por qué siempre conviene alegrar a la
gente? / también de vez en cuando está bien asustar un poco”canta Enrique bajo unos austeros acordes,
suave y firme a la vez, reclamando el derecho a expresar libremente sus opiniones
por encima de quien sea, por erróneas que parezcan: aunque duelan. Existe una
lucha emocional en todo el disco, hay desengaño y hay rabia contra uno mismo.
Hay arrepentimiento y si; hay poco esperanza.
Como si abriera los ojos, recién despierto, ,
el violín con el que empieza Ella Me Dijo que No ahonda en la herida que se ha
abierto; “No es posible el amor como una destrucción...” Y nos habla de huídas
y de las cosas que hay que hacer con tal de no volverse loco y perder
definitivamente la cabeza. No sé quién lo escribió, creo que Juan Ramón
Jiménez, pero si eres de los que disfruta, como los cerdos, revolcándose en su
propia mierda, no hay mejor canción que esta para “sentir que el dolor te toca
de belleza”.
Hay algo en las letras del disco que lo hace
más cercano, más accesible y por tanto menos hermético o menos sujeto a libres
interpretaciones. Parece que Bunbury está siendo demasiado sincero. Se está
“desnudando” ante nosotros haciéndonos partícipes de su inmolación, por eso
canta como nunca. Por eso suena El Boxeador y la imagen del púgil lanzando
ganchos de izquierda al aire, recibiendo los golpes de la vida, solo, en la
playa,nos resulta tan familiar y
patética. Y hace que nos sintamos reflejados y por tanto avergonzados. Por eso,
también, la versión de Frente a Frente (original de Jeanette) y que hace en el
disco junto a Miren Iza , de Tulsa, no desentona en absoluto; “Frente a frente
bajamos la mirada, pues ya no queda nada de que hablar...” Más decepción. Cero
esperanza. Joder si es oscuro el disco...
21 de Octubre literalmente te parte en dos.
Las cotas de desprecio hacia uno mismo son rebasadas (“eres el ser más culpable
e inmoral,”, “sal de su vida, sal alegría, no hagas más daño a quien todo te
dio...”) y es una de las razones por las que considero Las Consecuencias como
un disco que duele demasiado y que hay que escuchar con cuidado. Guitarra
acústica y voz. Sobretodo voz. Le sigue Lo que Más Te gustó de Mí, quizá la
única de las canciones en las que Enrique ( tú y yo) se justifica ( nos
justificamos) y en la que emplea un sonido más acorde con aquel lejano Pequeño
que con la tónica general del lote; Si lo que antes te gustaba de mí es lo que
ahora detestas no sé qué coño haces conmigo. De nuevo, reafirmación.
Reivindicación. Aunque duela. Aunque nos cueste la vida.
También hay espacio para las guitarras
rockeras en el disco, y la verdad es que después de tanta intensidad emocional,
se agradecen. De hecho, un único atisbo de esperanza se cuela en el estribillo
de Los Habitantes, antes de un solo descomunal, de pelos de punta, de Jordi
Mena; “ y en mundos más allá, o en mundos venideros, nos echaremos de menos o
envejeceremos a la vez.” De acuerdo, es un poco “una de dos”,pero no se le puede negar la intención.
Es Hora de Hablar merecería un artículo
aparte. Para el que escribe estas líneas si no es la mejor canción de Bunbury (
y ojo que hay unas cuantas ya ) sin duda sí es la mejor letra que le he leído.
De hecho, qué coño, me permito el lujo de pegarla aquí mismo:
Es hora de hablar
de la quimera de otra vida.
De lo que no supimos expresar,
del trapecio que ante la nada oscila,
de tragedias y triunfos que duran un segundo.
de alterar el destino
y de la fábrica de hielo del olvido.
Es hora de hablar
de las cosas rotas que no puedo arreglar.
de que este humor no tiene que ver
contigo,
que hace tiempo que nada acabar consigo,
que la fama es el opio del triunfador
y más vale suerte que talento.
y me basta este momento como una revelación.
Es hora de hablar
de las voces de los hombres y su engaño.
de la verdad como forma de violencia
del dolor y de la inocencia
del infinito entre tus brazos
y de los límites de mi cuerpo.
y el regateo de mi ficción... pura ficción.
Es hora de hablar
de la culpa y la madre del castigo
de hacerse viejo entre tus enemigos
del lento proceso de derrumbe
y que nunca hablamos de lo que hay que hablar.
de secuencias de presagios que se cumplen
y que quiero hacer muchas cosas por ti
las más posibles
las más posibles
las más posibles
las más posibles
las mas posibles
Es hora de hablar
de la quimera de otra vida...
Yo no sé si merece la pena comentar el texto.
Es demoledor, brutal: Este humor no tiene que ver contigo (es algo mio, no eres
tú, soy yo) , la verdad como forma de violencia, el lento proceso de derrumbe, el
no hablar de lo que hay que hablar, es hora de hablar de la quimera de otra
vida...madre mía, esta, amigo Enrique, queridísimo hermano, esta , y no otra,
sí es una canción que duele (y no La Herida, por ejemplo, como decías en tus
tiempos heróicos). El crescendo del tema es espectacular, desde la voz hasta el
acompañamiento musical; a cada estrofa se va uniendo un instrumento: primero
guitarra acústica, despúes acústica y piano, en la siguiente acústica, piano y
eléctrica... a cada estrofa la voz de Bunbury crece en intensidad para llegar al
climax final con esos “las más posibles” que emergen de las putas entrañas a modo de ruego desesperado. Con cada pequeña subida de decibelios, Bunbury se muestra más
frágil. Esa es su manera de enseñarlo y esa es su magia. Hay mucha verdad en su
interpretación, se puede oler, traspasa,y es por eso, aunque muchos ni siquiera lo sepan, que a los que nos
gusta su manera de cantar nos llega tanto.
Con De Todo El Mundo pone el broche de oro al
disco, para mí ya es suficente...Una reivindicación de su caracter inquieto,
una declaración de no pertenencia, quizá por temàtica bastante emparentada con
lo Que Más Te Gusto de Mi (No tengo dueño / no soy tu eclavo / un poco tuyo / y
de todo el mundo ) con una cadencia musical exquisita y de nuevo ( no me
cansaré de decirlo) con una interpretación sublime.
Cierra con Nunca Se Convence Del Todo A Nadie
De Nada. Para mi gusto anecdótica, sin más. Lo que no quita lustre a todo lo
escuchado.
Después de Las Consecuencias Bunbury ha
seguido a lo suyo,esto es: con cada nuevo paso se olvidaba (en el sentido de seguir
avanzando)de lo creado hace dos días,
investigando, probando, ayudando a los nuevos, haciéndose respetar, viajando, creando
y regalándonos buenas versiones, buenos discos y canciones tremendas hasta
llegar a día de hoy con su último trabajo; Expectativas (2017) . Como he dicho antes, en
todo lo que ha hecho siempre habrá algo que me toque especialmente de cerca,
siempre conseguirá ese momento de subidón en el que poder exclamar un“joder, qué bien transmite el jodío...” pero
creo sinceramente que nunca podré volver a sentir tan a ras de piel las
sensaciones que me generaron en su momento y me generan aún hoy en día, ya con
suficiente distancia y en una época muy alejada de las circunstancias que me
rondaban en aquel tiempo, las escuchas atentas de Las Consecuencias, mi disco
favorito de Bunbury. Contra viento y marea...
“Creo que, a lo largo de los años, he investigado mucho, he
tenido mis pequeños aciertos, mis errores monumentales; pero lo que,
efectivamente, nadie me podrá quitar nunca es mi forma personal de escribir, de
cantar y de hacer las cosas.” Bunbury.