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lunes, 6 de julio de 2020

Nacho Vegas. Cajas de música difíciles de parar. Ahondar en la herida.



Corría el año 2001 y un tal Nacho Vegas sorprendió a propios y extraños con uno de los discos más crudos y personales que se recuerdan: "Actos Inexplicables". Publicado por Limbo Starr, el músico asturiano se desmarcaba de lo que por aquel entonces se conocía como “moderno” en los círculos del incipiente indie español para abrirse en canal y destriparse en público. Ejercicio kamikace , que no era lo que se llevaba por aquel entonces precisamente, plagado de conflictos personales y familiares, drogas y excesos de por medio,  impregnaron su sombra de  una innegable aura de malditismo. Y entonces, en vez de recular, llegó 2003 y con él su segunda entrega: "Cajas de Música Difíciles de Parar". El salto fue mortal, la apuesta, a doble o nada: 20 canciones que ahondaban, aún más si cabe, en todos esos conflictos personales, sí, pero que parecían ponernos delante un sucio espejo,  mostrándonos una realidad algo distinta a la que queríamos ver.

Grabado y mezclado por Paco Loco en su estudio del Puerto de Santa María, el disco es un viaje emocional que descoloca en su primera escucha. "Noches Árticas", con coros de J Planetas incluidos, ya nos pone en preaviso: las casi dos horas siguientes van a ser intensas. Profundidad astral para empezar, este no parece ser el mismo autor coheniano de "El Ángel Simón" precisamente. Escribió Jesús Llorente que Nacho Vegas “es alguien capaz de cortarle las alas a un ángel para luego lamer sus heridas”, y es una definición que parece dar en el clavo al prestar atención a canciones tan punzantes como la desesperada "Sólo Viento" o la rescatada y revistada "Etcétera", con ese “nadie a quien amar es nadie a quien dañar”,  honestidad brutal, desarmante.  También "El Salitre", majestuosa, imparable, con esa cantábrica como telón de fondo que parece adueñarse del minutaje entero del disco, ahogándonos en ocasiones con tanta intensidad.

Para contrarrestarlo, Vegas nos da respiros con canciones en las que parece relajarse un poco en cuanto a textos se refiere, proponiendo juegos como "Tu Nuevo Humidificador" o "Por Culpa de la Humedad", que tampoco están exentos de mirada crítica o con historias adictivas como "Maldición" o  la de ese perdedor que dejan tirado en la acera.
Malditismo, intensidad, drogas (“buscadme ahí, en el jardín de la duermevela” canta sin tapujos) misantropía, todas las canciones llevan a lo mismo, si, pero quizá la característica más reconocible de Nacho, la que hace de él uno de nuestro mejores artistas,  la podamos encontrar cuando convergen en el mismo punto ironía y dolor. Porque, seamos claros, en este disco hay mucho dolor y está maravillosamente reflejado. Escuchad "En La Sed Mortal", no se me ocurre mejor ejemplo.
Vegas se desmarcó de la escena indie para volar en solitario y en su camino se dio de bruces con más preguntas que respuestas. Quizá se le cayeron las alas, pero lamió sus heridas con estas canciones. Y cimentó su leyenda.

Por Berto.

viernes, 20 de diciembre de 2019

GHOSTEEN, de Nick Cave and The Bad Seeds.


ESPERANDO EN EL PURGATORIO.

Por Berto.



Según la religión católica,  el purgatorio es un estado en el que las almas de los muertos purgan sus pecados  antes de alcanzar “la gloria”. O quizá la paz. La misma que le fue arrebatada a Nick Cave a raíz de la trágica y prematura muerte de su hijo Arthur en 2016. Una vez superada la correspondiente etapa de duelo sorpresivo plasmado en su estremecedor disco anterior , Skeleton Tree (2016), el músico australiano parece haber alcanzado con Ghosteen (2019) un nuevo nivel en su proceso de cicatrización, convirtiendo la labor creativa y su brillante resultado en una sanadora purga de esa alma , que para él está muerta; la que supone aceptar la pérdida tras la sorpresa y la rabia inicial.

Ghosteen no es un disco fácil. Tanto para oyentes iniciados en su música como para aquellos que no la conocen en profundidad una primera escucha puede resultar agotadora. Exige la total predisposición y empatía por parte del que decide acompañar a Cave en su desgarrador viaje al purgatorio. Y en parte es debido a su aparente sencillez instrumental. Las bases sobre la que se asienta la obra que nos ocupa carecen de músculo y como ya se intuía en Push The Sky Away y se acentuaba en la siguiente entrega , Skeleton Tree, se alejan cada vez más del rock convencional (si se puede encasillar como tal la obra anterior ) limitándose a largos desarrollos protagonizados por sentidos sintetizadores a cargo de Warren Ellis y los demás Seeds,  junto con ocasionales pinceladas de percusión de lo más minimalistas e incluso en ocasiones casi inexistentes, que acarician y protegen a la verdadera protagonista del disco; la voz.

 Y es que estamos hablando de la que posiblemente sea la mejor ejecución vocal grabada del australiano, alternando los sentidos graves ( escucha  Waiting For You e intenta no quebrarte) con sorprendentes falsetes que encogen el alma desde el primero de los cortes, Spinning Song , en la que implora que vuelva esa paz que le han arrebatado  “peace will come, peace will come in time, a time will come, a time will come for us..:” hasta  la que cierra el disco, Hollywood, una auténtica obra de arte en la que viajamos con el músico por las carreteras de la costa del Pacífico, hacia Malibú, en ese viaje final de aceptación, y que supone uno de los grandes hitos de toda su carrera artística. Es realmente sublime como Cave se sirve de una leyenda budista, la leyenda de Kisa y la semilla de mostaza, para mostrarnos en qué punto del duelo se encuentra. Cantada con ese desesperado falsete nos va desgranando la triste historia de Kisa, que afligida al encontrarse con su hija muerta, pide ayuda sin éxito a sus vecinos para acabar pidiendo consejo a un maestro buda. Este le indica que únicamente tiene que conseguir una semilla de mostaza de alguna casa, con la única condición que en la misma no haya muerto nunca nadie. Finalmente Kisa se da cuenta que la muerte es inevitable, pues no encuentra ningún hogar en la que no haya muerto algún ser querido, y finalmente ACEPTA la muerte de su hija;

“…She said everybody is always losing somebody
Then walked into the forest and buried her child
Everybody's losing someone
Everybody's losing someone
It's a long way to find peace of mind, peace of mind
It's a long way to find peace of mind, peace of mind

And I'm just waiting now, for my time to come
And I'm just waiting now, for peace to come, for peace to come…”





La ambientación de Ghosteen pues es etérea, atmosférica y sí, rotundamente celestial. Durante todo el recorrido se alternan momentos de luz , como en Sun Forest, donde el sol actúa como metáfora de ese otro mundo al que quiere llegar Cave para reunirse con su hijo, “a spiral of children climbs up to the sun”,  con pinceladas de sombras que ya no oscurecen tanto, pues la aceptación de la pérdida , a estas alturas del duelo, sólo puede significar la anhelada paz mental .

Puede que no estemos ante un disco que pueda gustar a los fanáticos del primer Cave, el más salvaje, el de From her to Eternity, The First Born is Dead y también el de Murder Ballads, o puede que incluso algunos se atrevan a tacharlo de continuista, por estar tan emparentado en forma y fondo a  Skeleton Tree . Ellos se lo pierden. Para mí Ghosteen es más que un disco, es la meta a la que de forma natural debía llegar el genio australiano al completar la trilogía inciada con Push The Sky Away, es un tratado maravilloso sobre la pérdida, el dolor, la muerte y el amor. Exige predisposición y escucha atenta, algo que en los tiempos que corren es pedir demasiado para algunos, pero vale la pena acompañar a Nick hasta el final, ofrecerle nuestro hombro, él lo merece. Se lo debemos. Y le agradecemos que cuente con nosotros.

“And everyone has a heart and it's calling for something
We're all so sick and tired of seeing things as they are
Horses are just horses and their manes aren't full of fire
The fields are just fields, and there ain't no Lord
And everyone is hidden, and everyone is cruel
And there's no shortage of tyrants, and no shortage of fools
And the little white shape dancing at the end of the hall
Is just a wish that time can't dissolve at all..:”

Os dejamos tres enlaces con algunas de las canciones que hemos nombrado;






martes, 3 de abril de 2018

MI DISCO FAVORITO DE...

ANDRÉS CALAMARO.

El Salmón.(2000)

 

La verdadera libertad. 

 

Los salmones nadan a contracorriente para regresar al lugar donde recuerdan haber sido desovados. Es decir, emprenden un viaje de regreso a su riachuelo natal. Andrés Calamaro completó un viaje parecido, quien sabe si buscando respuestas a base de formular más preguntas o quizá porque como los salmones, él también estaba programado, o destinado, a parir en circunstancias extremas. En este caso una descomunal obra musical; “El Salmón” (DRO, 2000)


Pero este disco no puede ser considerado solamente un puñado desproporcionado de canciones. Eso sería resumirlo mucho y despacharlo con demasiada rapidez. Siempre eclipsado por la obra cumbre del argentino, “Honestidad Brutal” (DRO, 1999), El Salmón es más que eso, significa mucho más: El Salmón es un estado, y en según qué momento una forma de vida. Peligrosa, en efecto, enfocada sólo y para la música, pero respetable como cualquier otra. Como explicaba Andrés en su momento: “Trabajando con “El salmón” pensaba que, formalmente incluso, de una forma terrible a la vez, cada día hacía cosas vulgares pero sencillas. Pero me daba igual, me gustaba, quería decir la verdad, es fundamental, forma parte de algo que ni siquiera es una canción. El sentimiento de verdad, la entrega, eso tiene que ser el punto de partida”. Por tanto hablamos de decir verdades, de buscar y rebuscar , de crear 24 horas al día. Y si no se dormía, pues no se dormía. Y lo mismo a la hora de comer. Y si no salía nada, se grababa una versión. La idea entonces era no parar nunca, ser músico noche y día. Está claro que entrega y verdad, pues, no se le puede negar.

Situémonos y hablemos primero de datos exactos: El Salmón consta de cuatro horas y cincuenta y un minutos de música, o lo que es lo mismo doscientos setenta y un minutos con diecisiete segundos, distribuidos en nada menos que ciento tres canciones,  a su vez repartidas en cinco CDs (también conocidos como “dedos”) de la siguiente manera: CD-dedo 1 (22 canciones, 59:41), CD-dedo 2 (19 canciones, 48:97),  CD-dedo 3 (20 canciones, 50:40), CD-dedo 4 (20 canciones, 57:36) y cerrando “la manito” el CD-dedo 5 (22 canciones, 55:03). Con semejante material se entiende que no se recomiende la escucha de una sentada, y no sólo por su duración, si no por su carácter independiente y contracorriente a consecuencia de la decisión que Calamaro tomó al priorizar totalmente la composición a la producción. Para empezar, con la portada, con esas letras que parecen escritas por un niño con el telesketch, y para seguir, por la sensación que queda en el oyente impaciente de obra inacabada, pues la mayoría de las canciones fueron grabadas en un cuatro pistas, algunas incluso quedaron reflejadas tal cual, sin ningún tipo de extra posterior. La idea artesanal y la voluntad de imprimir sinceridad a la creación queda pues doblemente expuesta. A esto habría que sumarle el carácter anárquico de cada uno de los CDs; y es que a pesar de que podríamos clasificarlo como disco de rock (un 50% de las 103 canciones se mueven entre el rock y el pop) también encontramos canciones Reggae o Funky (un 5% del total) y en menor medida otras más hip-hoperas o incluso rapeadas (4%). Sin embargo el espíritu salmoniano más auténtico lo encontramos en un 23% del total de las canciones, un grupo que podríamos denominar como “experimental” (La verdad es que no reconozco los géneros de “El salmón”, hay rock and roll y lo demás no pretende ser ningún género que yo escuche”) y que brilla por su espíritu más sincero, descarnado y anárquico. El 18% restante lo copan las versiones, de las cuales hablaremos más adelante.

Una de las características que hacen tan especial al Salmón es precisamente esta variedad, el poder pasar de escuchar un rock tan contundente y de guitarras tan poderosas como “Output- Input” (Canción 1, CD1), con esa primera frase que abre el disco y que es toda una declaración de intenciones; “mejor hijo de puta conocido, que boludo por conocer”, a una sentida versión del tango de Discépolo “Cafetín de Buenos Aires” (C10-CD1) o a una de las joyas experimentales de las que hablábamos, “Tu Pavada”(C20-CD1) compuesta con la inestimable ayuda de Marcelo “El Cuino” Scornick (1960), compositor argentino. La presencia de colaboradores es una constante, en especial la de este último, el cual firma junto a Andrés en un total de 12 canciones.
Si enfrentamos doce canciones a ciento tres pueden parecer pocas, pero si nos detenemos en ellas y en su proceso de creación nos damos cuenta que la mano derecha de Calamaro tiene mucho peso en las decisiones del argentino; “Durante un mes trabajé con Marcelo y a la vez yo preparaba la grabación y las armonías y él escribía. No tenía que hacer yo las dos cosas a la vez, si lo hago solo es más difícil. El proceso era que él escribía y yo preparaba una melodía. Marcelo escribía en la habitación de al lado, y cumpliendo su verdadero deber, hacía cada día la mejor letra de su vida. Yo estaba trabajando con mucho interés en la grabación, con el cuatro pistas, para registrar cualquier clase de idea musical que tuviera, y Marcelo escribía.” Y la impronta de Marcelo es gigante, su huella se hace presente a lo largo de todo el minutaje, con canciones que duelen por su verdad, sin paños calientes, vomitando ideas en un ejercicio a cuatro manos que imagino como el más auténtico de todos, aquel en el que dos artistas prenden fuego a su alma para llegar a la verdad primera, registrando letras como las de la canción que da título al disco, “El Salmón” (C2-CD1), “No te Bancaste” (C11-CD4), o la que antes nombrábamos, “Tu Pavada”, con pasajes realmente duros y desnudos;

“No me dejes nunca sin mi dosis de terror, no respiro
Si es humillación por favor no pares nunca
Mi único orgullo es saber que sos tan puta
Prohibido quejarme si yo fui tu creador
Soy como frankestein, pero no soy doctor
Soy como frankestein, pero no soy doctor
Soy un enfermo, el que más te enferma
Soy quien te enseño a pulirme con la lengua
Tengo amigos que respiran tu conducta indecente
Y te arrancaría la ropa con los dientes, con los dientes…”




Supongo que el no dormir y el consumo de ciertas sustancias para aguantar despierto es un cóctel peligroso pero a la vez poderoso, e hizo que las ansias de crear que buscaba Andrés derivaran en una ristra de temas en los que la inmolación y el sacrificio del alma en beneficio de la obra artística se erige en el eje temático del disco, y es en esas canciones donde encontramos el espíritu que más interesa de la obra, también el que más llega… Quizá por conocido, quizá por deseado, tal vez por lo bien expresado. En este sentido, y aquí entramos en otra de las ventajas del coloso, se pueden separar y crear varios “salmones temáticos”, siendo uno de los más llamativos ( y completos) el que habla de la soledad el artista con todas sus consecuencias. Sin duda es en este grupo donde podríamos incluir algunas de las mejores canciones, como “Mi Funeral 11”(C15-CD1), titulada así por ser la elegida para el disco, la número once, de un cd que Calamaro grabó con varias versiones de la misma letra, en la que bajo una base hip hop recita versos como puñales; “Miro a los otros que son como yo …mala vida. Si no se suicidaron ya fue por cobardía. Como quisiera ser tan diferente…, ¿qué habré recibido a cambio de ser un solitario del carajo?, ¿un buen trabajo?, ¿facilidad musical?,  ¿violencia intelectual?,¿fama?, ¿respeto?…no está mal. Pero la herida es mortal…”. O en  “El Camino Entero” (C16-CD2), donde con un hilo de voz susurra frases que ya adelantaban la gran enfermedad de nuestra época virtual; “estamos solísimos, pero (eso si) tenemos muchos amigos. Finalmente nadie va a recorrer conmigo el camino entero…”. Soledad, aislamiento, desesperanza y por supuesto, no podía faltar, la ruptura y la indisoluble e indispensable dosis de sufrimiento amatorio;

“Pero ese olor a carne quemada es mi corazón,
es mi corazón...
Hay que vivirlo para entender,
es como cantar y coserse la boca a la vez.
Todavía tengo marcada tu almohada,
a veces oigo voces tuyas que se quejan,
y ahora ¿quién se queja?
Es como quedarse desnudo bajo la lluvia hirviendo
y todos riéndose ¡¡ja ja ja!! de mí.
Es como cantar y coserse la boca a la vez.
Matame...y te espero en el cielo…”

Canta en este fragmento de “El Día D”(C8-CD3), una canción cargada de imágenes poderosas a ritmo de reggae,  tremenda pieza. Y es que empuñar por la hoja el cuchillo del pudor, al escribirlo y cantarlo, que es la verdadera terapia, puede llegar a apretar demasiado, quizá  lo suficiente como para cortarte en algunos de los temas, como cuando en “Empanadas de vigilia” (C1-CD4) canta aquello de “Tengo una porno, no sé si la pongo, la meto al horno, seré tu adorno. Te pido que te saques tu corpiño, me pongo en bolas solo con un guiño. Vas a lustrarme las botas con la boca , la verdad no sos tan cara como rara…”  Puedes ver como la sangre recorre los surcos de las manos.



Como no puede ser de otra forma teniendo en cuenta la duración del disco, también hay espacio para que algunos pequeños rayos de luz se filtren tímidamente, hay cabida para cierta esperanza donde sostenerse y no caer del todo , así como oasis donde poder respirar para poder volver a sumergirte en el Salmón. “Somos Feos” (C12-CD3), “Culo Sin Asiento” (C5-CD5) o “Mi Lobotomía” (C12-CD2) son algunos ejemplos de canciones fáciles de escuchar, de letra ligera y accesible,  que nos dan un respiro. Pero si nos ponemos más serios elegiría “Horizontes” (C20-CD4) como el mejor de los ejemplos en este campo. Una canción que puede pasar desapercibida en un primer momento o en una escucha apresurada pero que en realidad dice mucho más de lo que pueda parecer. No cabe duda que se trata de un ejemplo precioso de esa esperanza tan necesaria;

“Voy a buscar un horizonte
por las ventanas rotas.
Voy a buscarlo todos los días un poco...

Voy a buscar a mi horizonte.
Tal vez, no lo encuentre nunca.
Sé que el horizonte es la distancia
donde se pierde la mirada...

Soy un anciano sin reencarnaciones
para ir buscando horizontes.
Un horizonte es para mirar y olvidar
todos los males.
Entre los vidrios rotos
voy a seguir buscando...

Entre los días tristes
voy a seguir esperando
encontrar el horizonte...

Alrededor del final del paisaje
del final del mar, del final del campo
se puede ver al horizonte perfectamente bien.

Voy a buscar un horizonte
por las ventanas rotas
todos los días un poco...”


Antes hemos hablado de datos, y decía que aproximadamente un 18,4% de El Salmón lo forman las versiones. En total son 19 y como explicaba en su momento el propio Calamaro, mientras estaba enfrascado grabando, buscando, probando y en fin, creando, la idea era no parar. Por lo tanto, en los momentos en que no salía nada se dedicó a hacer versiones de algunos de sus temas favoritos. Queda claro su amor por los cuatro de Liverpool ya que cinco de ellas son de The Beatles, destacando “I Will” (C9-CD3), “Oh, Darling” (C16-CD4) y “Sexy Sadie” (C12-CD5), todas tratadas con sumo respeto, quizá demasiado (eso explicaría por qué no se atrevió con su adorado Dylan) . En general no aportan nada distinto a las originales, no creo que fuera en estos casos la intención. Sí tiene más intención , por ejemplo, “No Woman No Cry” (C14-CD4), el clásico de Vincent Ford que popularizó para la eternidad Bob Marley. En esta ocasión Calamaro no se corta un pelo y se desgañita bajo una base tecno noventera llevada al extremo a conciencia. Le da la vuelta en un divertimento que nos arranca una sonrisa y se agradece entre tanto sentimiento.  Destacan también “Malena” (C8-CD5) de Manzi y Demare, en clave de tango (canción que recuperaría más adelante en su disco “El Cantante”, de 2004) , la correctísima “Under my Thumb” (C8-CD4) de los Rolling y la intensa  “Cocaine” (C15-CD5) de JJ Cale. Oasis en el desierto, necesarios, que amplían la paleta de colores y la complementan, pero volvamos a la jungla:

“Insisto, la música es benigna, con ella la tristeza se convierte en algo bonito. Todas nuestras metas están en el dominical del periódico o en la televisión, y no teníamos bastante con una que ahora tenemos dos: Internet. Yo quiero escribir canciones y me da igual si es de día o si es de noche, intento alcanzar la verdadera libertad, e intento hacer mi trabajo para todos. También canciones comerciales, para vender, pero mejores, y letras mejores y más serias, son cosas que tiene que hacer un músico de mi edad, letras de verdad. A la vez me siento bien, puedo hacer cualquier cosa con la voz, incluso a veces prefiero estar afónico para grabar porque así pierdo el estilo, a veces me transformo en personajes y grabo discos enteros como si fuera el cantante de otro grupo.”

Evidentemente, también hay cabida en El Salmón para piezas más “comerciales” o “clásicas” (por llamarlas de alguna manera) y no por ello el nivel se ve afectado, al contrario, si la gente quería otra “Flaca”, Andrés responde con “Lorena” (C18-CD4), un hitazo en toda regla de autoría compartida con su mentor, Pappo, de estribillo cien por cien coreable que vuela directo al cerebro; “No te olvides de decirle si algún día pasas por la puerta de Lorena, que sigo vivo y nunca me olvidé de recordar.”

“…Tengo a Lorena en las venas
por la sangre se me metió.
Es como una droga cualquiera
es necesidad, es amor.
Bajo la luna camino
esquivando charcos, lagunas, ríos y mares.
Y no quiero volver a verte nunca triste, sola.
Lorena no es de aquellas que dan pena,
no dejes que tu ángel te abandone.
No existe el odio,
no existe el recuerdo.
Hoy es hoy, y siempre será hoy.
Pudimos alcanzar el infinito
perdido entre las manos de Lorena.
Queremos decirte que te vemos
en el sol, en la mesa, en el reflejo.
No dejes que tu ángel te abandone, Lorena,
es más fácil volar con él.”


Pappo también participa en la ya mencionada “Output-Input”(C1-CD1), y la preciosista “Me Fui Volando” (C18-CD1) y es el autor de “El Viejo” (C1-CD3) .

En este nuevo “salmón temático”, el del Calamaro que sus fans más clásicos podrían esperar,  se pueden añadir también la rockera “Días distintos” (C3-CD1), por supuesto “El Salmón” (C2-CD1),o canciones tipo “Chicas” (C19-CD1) “Jugando al Límite” (C2-CD2), “Valentina” (C20-CD5) o “Presos de Nuestra Libertad” (C19-CD4), todas por encima del notable y todas susceptibles de poder verse incluidas en cualquier otro disco del argentino. A parte de “Lorena”, la mejor en este ámbito, destacaría especialmente “Tuyo Siempre” (C3-CD1), sobre todo por la repercusión que tuvo cuando Andrés la cantó y grabó en el directo y la incluyó en “El Regreso” (2005). Letra fácil, ritmo pegadizo apoyado por La Bersuit, hit imparable.

Podría seguir escribiendo sobre todas estas canciones, tirando del hilo es imposible detenerse y a veces es difícil ponerle fin a las cosas que nos llenan. El Salmón es un estado, ya lo he dicho, y entrar en él puede ser peligroso si no te acercas de la manera adecuada, hay que saber parar y tienes que saber salir, desmarcarte, contemplarlo desde fuera. Si no lo haces, puedes llegar a obsesionarte. Debes estar preparado para nadar a contracorriente. Incluso a veces debería estar prohibida su escucha a según qué persona aquejada de según qué estado del alma. Puedo reconocerte que en algunas de sus canciones tienes que ser muy fan del modo de hacer “calamarista” para estar de acuerdo conmigo, puedo ceder también si me dices que alguna versión es mejorable y puedo permitirte que hables de Honestidad Brutal como la obra maestra del argentino, la que mira a sus hermanas por encima del hombro; no hay problema. Pero lo que no te permitiré nunca, bajo ningún concepto, es que me digas que El Salmón es impostado. Puedo partirte la boca si me escupes que el Salmón es desmedido, o que es grandilocuente. Puedo dejar de hablarte para siempre si no reconoces la verdad que hay en él, el ARTE en mayúsculas que supone crear algo desde las entrañas, con el corazón, con todo el puto cuerpo, aunque lo dejes magullado y lleno de heridas. Porque cuando alguien escribe una canción como “Expulsado Del Paraíso” (C5-CD4) es imposible que esté fingiendo. Cuando alguien elige crear y se deja la vida en ello, arrasando con todo, incluido él mismo, sólo podrá tener mi respeto para siempre.

“…Ya me reduje a mi forma mínima.
Ya soy piel y huesos y sesos y corazón,
de tanto pedir perdón.
una herida que sangra en un charco de sangre,
de saliva y sangre,
ahora que soy la más mínima expresión
te muestro mi última canción
de mi re-selección
de canciones entre montones.

Recuerdo una noche en el taxi por Colón,
y lo que me decía una ex old lady:

te vas a quedar solo…”


“Después de cien días de trabajar con “El salmón” grababa un montón de horas de música. Pero con el salmón por detrás y el río por delante tenía toda la corriente a favor, la diplomacia del salmón me abrió mucho camino. Las cosas es imposible saber a dónde podrían haber llegado, “El salmón” no es un plan, el salmón va y hace no sé qué mierda con sus huevos hacia arriba, en el camino se mueren la mayoría, es también una metáfora yonqui. Mueren la mayoría y los que quedan vivos los comemos, los ahumamos. El río es el que está equivocado.”  
Andrés Calamaro. Efe Eme. 3 de mayo de 2011


Por Berto.

lunes, 26 de febrero de 2018

RECOMENDACIONES NACIONALES FEBRERO 2018

NOVEDADES NACIONALES

Aquí van los cinco discos nacionales publicados a lo largo de este febrero que os recomendamos escuchar;

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Christina Rosenvinge - Un Hombre Rubio

 

La figura del hombre ("un yo masculino indefinido") en todas sus acepciones, significados y consecuencias se convierte en el eje vertebrador del que parten todas las canciones en este Un Hombre Rubio, desde ya el mejor trabajo de la Rosenvinge hasta la fecha.

El adelanto "Romance de la Plata" podría ser una de las canciones del año en todas las listas, y no es para menos: una canción en la que habla directamente a su padre (seguramente el "hombre rubio" al que hace referencia el título del disco) con versos muy duros y redención-comprensión final, escrita la noche en que se cumplían 26 años de la muerte del mismo, cuando Christina contaba con 26 años.

Pop y rock de alta calidad, letras inspiradísimas y banda bien engrasada con resultados de lujo; "Romance de la Plata", "La Flor Entre La Vía","Ana y Los Pájaros", "Niña Animal" o "Afónico" son una buena muestra de ello.


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Bigott - Candy Valley

 

En apenas 20 minutos de disco, Borja Laudo, más conocido como  Bigott,  nos hace mover el cuerpo como sólo él es capaz de provocar.
Y es que es escuchar "Don´t Stop the Dance" y no poder quitártela de la quijotera ni con tenazas. 

Pop mayúsculo, agradable y bailongo, con los míticos destellos de ironía y buen humor marca de la casa ("you can break on throught to the other side" canta en "Strangers By the Wall") y vídeos imperdibles como el del single ya citado que os enlazamos aquí:



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Belako - Render Me Numb, Trivial Violence

 

Belako sigue a lo suyo, que no es otra cosa que crecer y superar sus propios listones.

El cuarteto ofrece en Render Me Numb, Trivial Violence, un catálogo perfecto de todo lo que son capaces; rock furioso bañado a veces por pinceladas de electrónica, esta vez enriquecido con canciones "puente" que no suenan a parches, si no que se convierten en pequeños oasis en los que poder respirar y continuar el viaje.

Temas del calibre de Lungs, Over The Edge, Stumble,  Render Me Numb o la revisitada Something to Adore no dan pie a confusión alguna: Lore, Lander, Cris y Josu no saben parir otra cosa que discazos.


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Fernando Alfaro - Sangre En Los Surcos

 

Veintiuna canciones grabadas a fuego y a pelo es lo que nos propone el amigo Fernando Alfaro, jefazo del indie nacional, en un recorrido emocional por toda su discografía, tanto la personal como la firmada con grupos anteriores, Chucho o Surfin Bichos, of course.

Lejos de poder caer en la sospecha que algunas pudieran sonar "cojas" por la ausencia de ornamentos, lo cierto es que prestar la debida atención a "Mi Anestesia" de aquel mítico 78 (Chucho) en esta nueva versión puede llegar a aterrar de verdad. Es tremenda. Pasa lo mismo con "Mis Huesos son para Tí", perteneciente al no menos mítico Hermanos Carnales de los Surfin Bichos.También hay espacio para estrenar nuevos vestidos con las más recientes, ya en solitario, como "Camisa Hawaiana de Fuerza" o "Saariselka Stroll".

Dominó es una canción nueva parida para la ocasión. Recomendamos muy mucho a Fernando. Es necesario.


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Pasajero - Antídotos Fugaces

 

La banda madrileña sigue dando muestras de un fuerte carácter propio en este nuevo disco, "Antídotos Fugaces". Aunque podrían situarse en la misma liga que Viva Suecia o Vetusta Morla, Pasajero son reconocibles por méritos propios.

Básicamente Pop-rock con tintes épicos, no se les puede negar que con canciones como "Allí", con desarrollo brumoso y envolvente hasta explotar en ese "no vais a poder pararlo", son una delicia y una carta de presentación magnífica para este nuevo disco.



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Por Berto.




jueves, 8 de febrero de 2018

RECOMENDACIONES NACIONALES ENERO 2018

NOVEDADES NACIONALES

Os recomendamos 5 discos nacionales publicados a lo largo del primer mes del año. Si el nivel sigue así, la cosa promete...

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Cuello - Regalo Doble

 

Los de Jose Guerrero se han puesto a las manos de Paco Loco para su nuevo disco con el fin de pulir el sonido de su característico punch. Y Regalo Doble no defrauda ( ni engaña) : sigue la estela de sus antecesores entregando nervio y energía por doquier.

A destacar trallazos como Juego Dominante o La Psicopatía del Pulmón o algún tema "más lento" (por así llamarlo) como la cuidada Su Calma Sin Sangre. Letras agudas , contagiosas melodías y garganta a punto de explotar; la fórmula perfecta.

Cuello siguen manteniendo el notable alto en lo suyo.





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El Petit de Cal Eril - △

 

 El Petit de Cal Eril vuelve con un disco grabado y planteado como una trilogía de 3 EPS formado cada uno de ellos por tres canciones. De ahí la portada y el "título-símbolo", obvio.

Grabado con mucho mimo, la sensibilidad característica de Joan Pons se ve ampliada en esta ocasión por el grupo que le ha acompañado en sus últimas giras, reafirmando la personalidad  de un artista que cada vez se hace más importante ( y necesario) en el actual panorama musical.







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Burrito Panza - Un Nuevo Frente Frío

 

Después del excelente Una Familia Desestructurada (2014) nos llegan 11 nuevas canciones del grupo que ahondan en el sonido característico made in Albacete, heredero de los Surfin Bichos, Fernando Alfaro, Joaquín Pascual...

Pop del bueno arropado por la susarrante voz de Carlos Fran, que sobresale bajo las capas de guitarras que construye el grupo encada uno de los cortes.

Recomendamos Entrañable y Lamentable, Barcelona,  o la que cierra; Odio a Mi Jefe.




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Black Islands - Disco Nuevo


Black Islands o el primer descubrimiento muscial de este 2018.
En su segundo disco, los de Barcelona se pasan del inglés al castellano y suenan más compactos todavía. En la misma longitud de onda que los valencianos Cuello, facturan un disco inmediato que evita los grandes desarrollos y que en definitiva va al grano; cañonazos como Reino Animal o Juventud Perdida dan fe de ello.

Se escucha de un tirón y no baja el nivel desde que empieza Playa Interior hasta el último abrazo (Que es de King Kong, nada menos...)



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Ferran Palau - Blanc

Ferran Palau en solitario sigue caminando con paso firme a lo largo de esta senda intimista que nada tiene que ver con lo que hace con su grupo habitual, los estupendos Anímic.

Aquí manda el lirismo, la poesía y el dejarse llevar por una instrumentación cuidada y delicada, azote de las prisas que tanto aprietan hoy en día.

Con cada disco nuevo los pasos son más certeros y el listón más elevado. Una belleza que abruma.



Por Berto.

viernes, 19 de enero de 2018

MI DISCO FAVORITO DE...



BUNBURY. 

Las Consecuencias (2010) 

Contra viento y marea.

Hablar de Enrique Bunbury se me hace muy difícil. Primero porque infunde respeto, porque hablar de él a estas alturas es hablar de una leyenda viva del rock nacional ( es así le pese a quien le pese) y segundo porque su figura y su obra , ya sea con Héroes del Silencio o en solitario, me acompaña desde hace mucho tiempo. A estas alturas diría que desde hace demasiado tiempo, como algo más allá de la mitad de mi vida. Ojo.

He crecido con él y la sensación es que su evolución musical ha sido paralela a mi evolución sentimental, a mi formación como persona, que no es decir poco. En plena adolescencia sólo él, con su arrogante juventud, con sus marcadas poses, con sus uñas pintadas de negro y con ese halo magnético que desprendía como de estar de vuelta de todo al frente de los Héroes me enseñó lo que significaba ( y el peso que conllevaba) reafirmar tu personalidad contra viento y marea. Y que te la pele el qué dirán.

Luego llegó aquel punto y seguido, en la cresta de la ola, y la sensación fue de..¿y ahora qué? Su respuesta no tardó en llegar: Radical Sonora. Toda una declaración de intenciones ya desde el título. A lo Bunbury, con un par; ¿Os quejáis del fin de Héroes? Pues ala, a tomar por culo aquel Enrique: me rapo la cabeza y le meto a la electrónica. ( ojo, a dia de hoy me sigue pareciendo un discazo). Aquel disco fue el pistoletazo de salida de su carrera en solitario, y como sucedía en mi vida, su “nueva” personalidad se la fue ganando a base de ostias, a base de enayo y error, de tesón y de esfuerzo. Si, contra viento y marea.

Llegaron Pequeño (el disco que salvó a Bunbury, como escribiría años después Josu Lapresa), Flamingos, El Viaje a Ninguna Parte y, después de una pequeña crisis personal, se inicia la etapa del Puerto (referente al Puerto de Santa Maria, Cádiz); primero con El Tiempo de las Cerezas, un disco mano a mano con Nacho Vegas y después con Hellvile de Luxe. En todos estos discos hay canciones excepcionales en las que sentirme reflejado, en todos ellos Enrique se dejó la piel (como en todo lo que hace) y se nota, de todos ellos aprendí, gozé y disfruté en directo, con todos ellos he vivido momentos preciosos y todos ellos me acompañarán a lo largo de mi vida. Pero entonces, muy seguido y casi sin hacer ruido, llegaron Las Consecuencias y lo pusieron todo patas arriba.

Las Consecuencias son inevitables. 

Explicaba Nacho Vegas que cuando grabaron El Tiempo de las cerezas un periodista le preguntó qué rasgo destacaría de Enrique. Él respondió la fragilidad. La fragilidad se puede mostrar cantando como lo hace Enrique en este disco, diciendo las cosas que dice en este disco, acompañando las canciones de Las Consecuencias como lo hizo en este disco. Decía Nacho que podías ver sus dudas al cantar. Y ,como acostumbra Nachín cuando habla de sentimientos y sensaciones, da en el clavo. Dudas y fragilidad, nada podía definirme mejor por aquella época. Y ahí estaba el muy cabronazo de Bunbury, mi colega de toda la vida, mi hermano mayor, el muy traidor, hasta las cejas de acústicas, pianos e instrumentos de cuerda, para cantármelo (mejor que nunca ) al oído.



Las Consecuencias es un disco oscuro. “¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente? / también de vez en cuando está bien asustar un poco”  canta Enrique bajo unos austeros acordes, suave y firme a la vez, reclamando el derecho a expresar libremente sus opiniones por encima de quien sea, por erróneas que parezcan: aunque duelan. Existe una lucha emocional en todo el disco, hay desengaño y hay rabia contra uno mismo. Hay arrepentimiento y si; hay poco esperanza.

Como si abriera los ojos, recién despierto, , el violín con el que empieza Ella Me Dijo que No ahonda en la herida que se ha abierto; “No es posible el amor como una destrucción...” Y nos habla de huídas y de las cosas que hay que hacer con tal de no volverse loco y perder definitivamente la cabeza. No sé quién lo escribió, creo que Juan Ramón Jiménez, pero si eres de los que disfruta, como los cerdos, revolcándose en su propia mierda, no hay mejor canción que esta para “sentir que el dolor te toca de belleza”.

Hay algo en las letras del disco que lo hace más cercano, más accesible y por tanto menos hermético o menos sujeto a libres interpretaciones. Parece que Bunbury está siendo demasiado sincero. Se está “desnudando” ante nosotros haciéndonos partícipes de su inmolación, por eso canta como nunca. Por eso suena El Boxeador y la imagen del púgil lanzando ganchos de izquierda al aire, recibiendo los golpes de la vida, solo, en la playa,  nos resulta tan familiar y patética. Y hace que nos sintamos reflejados y por tanto avergonzados. Por eso, también, la versión de Frente a Frente (original de Jeanette) y que hace en el disco junto a Miren Iza , de Tulsa, no desentona en absoluto; “Frente a frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de que hablar...” Más decepción. Cero esperanza. Joder si es oscuro el disco...

21 de Octubre literalmente te parte en dos. Las cotas de desprecio hacia uno mismo son rebasadas (“eres el ser más culpable e inmoral,”, “sal de su vida, sal alegría, no hagas más daño a quien todo te dio...”) y es una de las razones por las que considero Las Consecuencias como un disco que duele demasiado y que hay que escuchar con cuidado. Guitarra acústica y voz. Sobretodo voz. Le sigue Lo que Más Te gustó de Mí, quizá la única de las canciones en las que Enrique ( tú y yo) se justifica ( nos justificamos) y en la que emplea un sonido más acorde con aquel lejano Pequeño que con la tónica general del lote; Si lo que antes te gustaba de mí es lo que ahora detestas no sé qué coño haces conmigo. De nuevo, reafirmación. Reivindicación. Aunque duela. Aunque nos cueste la vida.

También hay espacio para las guitarras rockeras en el disco, y la verdad es que después de tanta intensidad emocional, se agradecen. De hecho, un único atisbo de esperanza se cuela en el estribillo de Los Habitantes, antes de un solo descomunal, de pelos de punta, de Jordi Mena; “ y en mundos más allá, o en mundos venideros, nos echaremos de menos o envejeceremos a la vez.” De acuerdo, es un poco “una de dos”,  pero no se le puede negar la intención.

Es Hora de Hablar merecería un artículo aparte. Para el que escribe estas líneas si no es la mejor canción de Bunbury ( y ojo que hay unas cuantas ya ) sin duda sí es la mejor letra que le he leído. De hecho, qué coño, me permito el lujo de pegarla aquí mismo:

Es hora de hablar
de la quimera de otra vida.
De lo que no supimos expresar,
del trapecio que ante la nada oscila,
de tragedias y triunfos que duran un segundo.
de alterar el destino
y de la fábrica de hielo del olvido.

Es hora de hablar
de las cosas rotas que no puedo arreglar.
de que este humor no tiene que ver contigo,
que hace tiempo que nada acabar consigo,
que la fama es el opio del triunfador
y más vale suerte que talento.
y me basta este momento como una revelación.

Es hora de hablar
de las voces de los hombres y su engaño.
de la verdad como forma de violencia
del dolor y de la inocencia
del infinito entre tus brazos
y de los límites de mi cuerpo.
y el regateo de mi ficción... pura ficción.

Es hora de hablar
de la culpa y la madre del castigo
de hacerse viejo entre tus enemigos
del lento proceso de derrumbe
y que nunca hablamos de lo que hay que hablar.
de secuencias de presagios que se cumplen
y que quiero hacer muchas cosas por ti
las más posibles
las más posibles
las más posibles
las más posibles
las mas posibles

Es hora de hablar
de la quimera de otra vida...


Yo no sé si merece la pena comentar el texto. Es demoledor, brutal: Este humor no tiene que ver contigo (es algo mio, no eres tú, soy yo) , la verdad como forma de violencia, el lento proceso de derrumbe, el no hablar de lo que hay que hablar, es hora de hablar de la quimera de otra vida...madre mía, esta, amigo Enrique, queridísimo hermano, esta , y no otra, sí es una canción que duele (y no La Herida, por ejemplo, como decías en tus tiempos heróicos). El crescendo del tema es espectacular, desde la voz hasta el acompañamiento musical; a cada estrofa se va uniendo un instrumento: primero guitarra acústica, despúes acústica y piano, en la siguiente acústica, piano y eléctrica... a cada estrofa la voz de Bunbury crece en intensidad para llegar al climax final con esos “las más posibles” que emergen de las putas entrañas a modo de ruego desesperado. Con cada pequeña subida de decibelios, Bunbury se muestra más frágil. Esa es su manera de enseñarlo y esa es su magia. Hay mucha verdad en su interpretación, se puede oler, traspasa,  y es por eso, aunque muchos ni siquiera lo sepan, que a los que nos gusta su manera de cantar nos llega tanto.


Con De Todo El Mundo pone el broche de oro al disco, para mí ya es suficente...Una reivindicación de su caracter inquieto, una declaración de no pertenencia, quizá por temàtica bastante emparentada con lo Que Más Te Gusto de Mi (No tengo dueño / no soy tu eclavo / un poco tuyo / y de todo el mundo ) con una cadencia musical exquisita y de nuevo ( no me cansaré de decirlo) con una interpretación sublime.

Cierra con Nunca Se Convence Del Todo A Nadie De Nada. Para mi gusto anecdótica, sin más. Lo que no quita lustre a todo lo escuchado.

Después de Las Consecuencias Bunbury ha seguido a lo suyo,esto es: con cada nuevo paso  se olvidaba (en el sentido de seguir avanzando)  de lo creado hace dos días, investigando, probando, ayudando a los nuevos, haciéndose respetar, viajando, creando y regalándonos buenas versiones, buenos discos y canciones tremendas hasta llegar a día de hoy con su último trabajo;  Expectativas (2017) . Como he dicho antes, en todo lo que ha hecho siempre habrá algo que me toque especialmente de cerca, siempre conseguirá ese momento de subidón en el que poder exclamar un  “joder, qué bien transmite el jodío...” pero creo sinceramente que nunca podré volver a sentir tan a ras de piel las sensaciones que me generaron en su momento y me generan aún hoy en día, ya con suficiente distancia y en una época muy alejada de las circunstancias que me rondaban en aquel tiempo, las escuchas atentas de Las Consecuencias, mi disco favorito de Bunbury. Contra viento y marea...



“Creo que, a lo largo de los años, he investigado mucho, he tenido mis pequeños aciertos, mis errores monumentales; pero lo que, efectivamente, nadie me podrá quitar nunca es mi forma personal de escribir, de cantar y de hacer las cosas.” Bunbury.
 


Por Berto.