miércoles, 4 de junio de 2014

La Conjura de los Necios

John Kennedy Toole se suicidó valientemente en 1969, a los 32 años. Dejó una nota, destruida por su madre según se conoce.
El libro fue escrito a principios de los años 60, siendo él pues, muy joven. Su madre consiguió que se publicara 20 años después en 1980, por aquel entonces ella tenía 79 años. En 1981 el libro consiguió el premio Pulitzer. Anteriormente escribió a los 16 años La Biblia de Neón, su otra obra.
Le negaron la publicación de su libro en vida en la editorial Simon & Schuster, alegaron esos “visionarios” que no se trataba de nada en concreto. Esa negación, sin embargo,  sí fue de cobardes y de poca percepción creativa y prospección comercial. Yo me he reído mucho con este libro. Y por eso este homenaje a un personaje muy peculiar como es Ignatius. Un buen libro como tantos otros.
Este artículo intenta no recoger ninguna opinión, sólo un recopilatorio semiordenado de los aspectos más recalcables del manuscrito según mi versión.
Hay tres bloques: Mi Ignatius, Clase media obrera y Trabajo en Levi.

Bloque 1 Mi Ignatius
En este apartado trataremos de sumariar algunas de sus frases míticas en estos 4 subgrupos: su Higiene, su Visión del mundo, su Madre/mujeres, sus Patrones (entre paréntesis siempre estarán mis comentarios para una mejor ubicación contextual en caso de necesidad, lo demás es copiado del libro literalmente. Un plagio en toda regla)

Su Higiene
¡Huele a demonios aquí! (habitación de Ignatius, aire rancio) – ¿Bueno, qué esperas Madre? El cuerpo humano cuando está confinado emite ciertos aromas que tendemos a olvidar en este tiempo de desodorantes y otras perversiones.
Queja contra Ignatius de la Inspección de Higiene cuando fue vendedor de salchichas ambulantes y de hecho había metido un gato dentro del cubo de las salchichas: Mis hábitos íntimos están por encima de cualquier reproche. No arrastro ninguna enfermedad social, no entiendo, por tanto, qué podría transmitirles yo a sus salchichas que ellas no tuvieran ya. Fíjese qué uñas” .


 Su Visión del mundo
El universo se basa, por supuesto, en el principio del círculo dentro  del círculo.
El orgullo es un Pecado Mortal que creo que en general eludo.
La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y geometría de una persona. Podía proyectarse incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.

Sus mujeres: Madre y Myrna Minkoff
Sobre Madre Ignatius:
Hasta mi madre, el agente de mi destrucción, ha empezado a morder la mano que la alimenta (nunca Ignaitus había llevado financiación en casa, al contrario, piensa que su presencia y esencia le alimente per se).
La intemperancia cataclismática de mi madre me ha arrojado al mundo con la mayor crueldad (buscar trabajo tras el accidente de coche).
Mi Madre se relaciona ahora con unos indeseables que intentan convertirla en una especie de atleta, especímenes depravados de la humanidad que se dedican a jugar a los bolos y se sumergen así en el olvido (cuando por fin su madre encuentra amigos y que sale de casa a airearse y empieza a conocer a un buen hombre, Clyde).
Cuando le presiona a buscar nuevo trabajo tras el despido en Levi´s: “¿voy a verme arrojado de nuevo al abismo? ¿Es que no tienes caridad? Necesito una semana al menos en mi cama, con servicio, para recuperarme”
Sobre el nuevo novio de su madre: “¿Piensas en serio que ese libertino de Claude quiere casarse contigo? Te arrastrará de un motel apestoso a otro. Acabarás en el suicidio.”
Sobre Myrna: Yo la fascinaba y la confundía  al mismo tiempo; era en suma,  demasiado para ella. En cierto modo, me convertí en otra especie de causa. Logré no obstante, desbaratar todos sus intentos de asaltar la fortaleza de mi cuerpo y mi inteligencia (miente como un bellaco).
Tu destino no es que traten bien. Tú eres una masoquista innata. Si te trataran bien te confundirían y te destruirían (esto sí puede ser cierto).


 Sus Patronos/su Trabajo
Carezco, al parecer, de alguna perversión especial que buscan los patronos de hoy.
Sobre un patrón: “Era un hombre absolutamente desalmado. Luego hizo aquel comentario porque yo no llevaba corbata y se burló de mi chaqueta de maderero. Me dejó atónito que una persona tan insustancial se atreviera a hacerme semejante afrenta”.
Los patronos perciben que yo rechazo sus valores. Me tienen miedo. Sospecho que se dan cuenta que me veo obligado a actuar en un siglo que aborrezco.
Sobre un antiguo trabajo en una  biblioteca “dudo que me acepten de nuevo. La verdad es que le dije unas palabras más bien mordaces a la encargada del departamento. Hasta me retiraron el carnet de socio. Tienes que comprender el miedo y el odio que inspira a la gente mi “weltanschaung” (Dilthey 1914, Welt= "mundo", y anschauen = "observar", cosmovisión en la  complicada traducción castellana)

Llegamos a mí parecer a las dos historias que más me llamaron la atención. En la primera nos hace un análisis sobre el concepto de su propia ambición y el papel de la clase obrera tomando como ejemplo a la raza negra en USA tras muchos años ya del abolicionismo (1870)  Aquí me limito a copiar texto íntegro del libro:
1        Clase media obrera
Es la esclavitud de los negros mecanizada; ejemplifica el progreso que ha hecho pasar al negro de recoger algodón a cortarlos y coserlo. Si estuviesen aún en la etapa recolectora de su evolución, al menos estarían en un entorno campestre saludable cantando y comiendo sandías.
Pese a lo sometidos que han estado, los negros son una geste bastante agradable en general. Yo había tenido poca relación con ellos, en realidad sólo me relaciono con mis iguales, y como no tengo iguales, no me relaciono con nadie. Descubrí que cobraban aún menos que Trixie.
Siento afinidad con la gente de color, porque su situación es igual a la mía: nos hallamos fuera del círculo de la sociedad norteamericana. Mi exilio es voluntario, por supuesto. Es evidente, sin embargo, que muchos negros desean convertirse en miembros activos de la clase media. He de admitir que ese deseo suyo me lleva a poner en entredicho sus juicios de valor.
Admiro el terror que son capaces de inspirar los negros en los corazones de algunos miembros del proletariado blanco y sólo desearía, ésta es una confesión muy personal,  poseer la misma capacidad de aterrar. El que es negro aterra simplemente por serlo; yo, sin embargo, tengo que esforzarme un poco para lograr el mismo fin.


Además, si fuera negro, mi madre no me presionaría para que encontrara un trabajo bueno, pues no habría ningún trabajo bueno a mi disposición. Ella y yo viviríamos muy agradablemente en alguna choza mohosa de los suburbios, en un estado de paz sin ambiciones, comprendiendo satisfechos que no se nos quería, y que luchar y esforzarse no tenía sentido.
Jones pregunta a Ignatius: ¿qué puede hacer un tipo de color para dejar de ser vagabundo o dejar de trabajar por menos del salario mínimo? – Por favor, no puede hacerse usted idea de la confusión en que se halla. Todos sus juicios de valor son erróneos. Cuando llegue  a la cima o donde pretenda usted llegar,  tendrá una crisis nerviosa, o algo peor. ¿Sabe de algún negro que tenga úlcera? No, claro que no. Viven contentos en sus cuchitriles. Agradezca a Fortuna no tener ningún padre caucásico atosigándole. Lea a Boecio.  Boecio le demostrara que esforzarse y luchar es, en último término absurdo. Que tenemos que aprender a aceptar.

Trabajo en LEVY

Carta suplantando a Levy Abelman (aquí Ignatius suplanta al dueño de Levi´s tras una queja escrita de sus mayores clientes textiles, sobre un pedido en concreto con un problema en los patrones de los pantalones que no se ajustaban al pedido inicial. Entonces Ignatius que llevaba pocos días en la histórica empresa familiar, lanza esta carta al presidente del cliente):
Los pantalones que les enviamos era un medio de comprobar su espíritu de iniciativa (una empresa mercantil más inteligente y más despierta sería capaz de conseguir que los pantalones de pernera de 3 cuartos se convirtieran en prototipo de la moda masculina. Es evidente que tienen ustedes unos programas de publicidad y comercialización muy deficientes y son un medio de poner a prueba su capacidad para cumplir  con los requisitos básicos del distribuidor de un producto de tanta calidad como el nuestro. (nuestros leales y diligentes distribuidores pueden vender cualquier pantalón que lleve la etiqueta Levy, por muy abominable que sea de hechura y diseño. Al parecer, son ustedes  gente sin fe. No queremos que nos molesten en el futuro con quejas tan insulsas. Por favor, limiten su correspondencia exclusivamente a pedidos. Somos una organización activa y dinámica, y sus vejámenes e insolencias sólo podría obstaculizar nuestra misión. Si vuelve usted a molestarnos, señor, sentirá el morder del látigo en sus hombros repugnantes.
Coléricamente suyo, Gus Levy, Presidente.
Para terminar con el tema de la empresa Levi, Ignatius dijo esto del matrimonio del Sr. Levi y su señora:
“Se consideraban mutuamente los únicos elementos no gratificantes de la casa”
Su mujer le dijo al Sr. Levi: “Has hecho que todo resulte tan vulgar, yo incluida”
Para terminar, un reconocimiento a la traducción del libro, tarea nada fácil. Aquí una muestra del vocabulario utilizado que encuentro interesante por la razón que sea  y además también un pequeño apartado de algunos nombres propios que nunca aparecen por azar. Mi siguiente paso será leerlo en su idioma original. En esta o en otra vida.      

Vocablos: casandrescamente / espíritu extraño /congénitamente incapaz/los inconvenientes del lugar/ penetrante diario/bebedor  inveterado/especia de pátina/reacción casi pavloviana (música blues diaria fabrica)/Scarlatti/tenedor herrumbroso/ adenoides/ solícitamente/mis tarsos/mi tomante/fatuidad/tunanta de mi madre/mi némesis pubescente /Manos de vinatera! Mujer disoluta/ Cállate, zarrapastrosa / tarambanas/ mi senectud.
Nombres propios: Numismática Venus/funesto farsante llamado Mark Twain (apología río Mississippi)/Jospeh Conrad / Kurtz “el corazón de las tinieblas” Rosvita de Gandersheim/ Schiller (dramaturgo alemán, 1805, filósofo, absolutismo hacia burguesía/Boeciosería central para la Escolástica, entre id quod est (todo el ente) y quo est o esse (aquello que hace que el ente sea).


Adison “la naturaleza hace a veces un tonto; pero un fanfarrón siempre es obra del hombre”.

Por Tomarasp.

miércoles, 9 de abril de 2014

El tórrido verano en que los Rolling Stones hicieron "Exile On Main Street"

En el verano de 1971 en la localidad francesa de Villefranche Sur-Mer, en plena Costa Azul, un grupo de jóvenes melenudos y descamisados entran y salen a cualquier hora del día y de la noche de la impresionante mansión de estilo victoriana Villa Nellcote, la cual se rumoreaba que fue utilizada como centro de operaciones por los nazis durante la segunda guerra mundial. Los habitantes del lugar desconocen de quienes se trata, desconocen que esos desarrapados millonarios son los Rolling Stones y están grabando uno de los discos que más ríos de tinta hará correr en toda la historia del rock & roll: “Exile On Main Street”.
Antes de empezar a hablar del doble álbum con pelos y señales situémonos. Los Stones estaban en su esplendor artístico, en los tres años anteriores habían publicado, por este orden, “Beggars Banquet” “Let It Bleed” y “Sticky Fingers” y se disponían para culminar esta magnífica secuencia con “Exile On Main Street”, el que para muchos es su obra maestra, sea como fuere lo cierto es que con este disco cierran esta maravillosa tetralogía que puede ser considerado el periodo 1968-1972, la mejor etapa en su carrera pero también la de mayor desenfreno y caos.
A pesar de su arrollador éxito y sus espectaculares ventas, una pésima gestión de su manager Allen Klein les había conducido a la bancarrota, cada uno de los componentes de la banda debían mucho dinero al fisco británico y con el contrato que tenían les iba a ser imposible devolverlo, por muchos millones de discos más que vendieran, ¿solución?, el exilio. Cogieron las maletas y decidieron cambiar de residencia, dejar las islas por Francia. Mick Jagger se instaló en Paris con su nueva novia, Bianca Pérez, una bella joven hija de un rico importador nicaragüense, muy alejada de su anterior novia, la peligrosa y atractiva Marianne Faithfull. Jagger iba entrando poco a poco en el mundo de la alta burguesía y el lujo que tanto le gustaba. Por su parte Keith Richards alquiló la ya citada mansión en Villefranche Sur-Mer, una espectacular casa con 16 habitaciones y escaleras que llevaban directamente al mar Mediterráneo, donde se instaló con la salvaje Anita Pallenberg y el hijo de ambos, Marlon. No se puede decir que fueran una familia al uso, eran millonarios y estaban muy enganchados a la heroína por lo que su día a día era un auténtico desgobierno, sin horario ni rutina alguna.
Les tocaba trabajar en su nuevo disco pero estaban fuera de su hábitat natural, fuera de sus lugares comunes y de su estudio de grabación, y Niza o Cannes no eran Londres por lo que tuvieron que improvisar un estudio de grabación a falta de algo mejor. Así pues aparcaron su estudio de grabación móvil en el jardín exterior y el sótano de la mansión se convirtió en la sala para los músicos donde Jagger y cía tenían que dar forma a las canciones y rematarlas, mientras, el ingeniero de sonido Andy Johns encerrado en el camión del jardín trataba de dar forma a lo que oía a través de sus auriculares.
Las condiciones desde luego que no eran las propicias para grabar un disco de música y el estilo de vida de los músicos tampoco ayudaba, es más, resulta milagroso que de esos meses veraniegos pudiera salir lo que finalmente salió. La humedad era terrible, la acústica de la mansión lógicamente no era la de un estudio de grabación y la electricidad saltaba muy a menudo por lo que muchas veces tras unas cuantas horas trabajo los plomos saltaban echando a perder todo lo hecho en la tarde, mañana o noche. A todo esto hay que añadir a la legión de personajes que arrastraban los Stones en su día a día y que en las grabaciones de sus discos no fallaban, amigos, grupis, colegas de profesión, conocidos de amigos, camellos…se comenta que unas 70 personas pudieron pasar por Villa Nellcote en esos días. Mientras los músicos estaban encerrados en el sótano pasando calor y tocando los instrumentos, en la parte de arriba de la casa una fauna de lo más variopinta pasaba las horas en eternas sesiones de alcohol y descontrol.
Como bien decía Richards “En el sur de Francia si tienes dinero puedes hacer de todo” y entre Mónaco, Niza, Cannes y Marsella es muy fácil gastarlo. Muchas mañanas iban a desayunar a Mónaco en lancha tras una larga noche de buena música o juerga, otras veces simplemente se acercaban a pillar material a los narcotraficantes corsos que traían la heroína de África. El ritmo de trabajo era realmente caótico, unos días había algún problema técnico, otros días Jagger se ausentaba, más pendiente de su nueva vida con la jet set que de grabar el disco, de hecho en esas fechas se casó por sorpresa con Bianca en Saint Tropez, boda a la que el único invitado del grupo fue Richards pero a la que asistió una gran variedad de personajes conocidos, como los Beatles o los Faces, donde tocaba Ron Wood que en 1975 se incorporaría a los Stones sustituyendo al magnífico Mick Taylor que a su vez rellenó el vacío dejado por Brian Jones; y el día que nada había fallado y todo estaba listo para grabar era el día que Richards no aparecía por el sótano porque estaba de farra o simplemente estaba durmiendo.
A pesar de todos los pesares los Stones dieron en esos meses a luz un genial disco de 18 canciones en el que reflejaron todas sus influencias, “Exile…” es, sin lugar a dudas, el trabajo más ecléctico de todo su catálogo, rock, boggie, country, blues, góspel y r&b desprenden su olor a lo largo del doble álbum.
“Rocks Off” abre el disco de la mejor manera que se puede abrir un disco de rock, puro desenfreno que describe lo que significa el tópico vida de Stone. Una de las mejores canciones movidas en la discografía del grupo.
A esta le sigue el rockabilly juguetón “Rip This Joint”, una apología de la marihuana en la que el piano de Nicky Hopkings y el omnipresente saxo de Bobby Kyes gozan de mucho protagonismo.
“Exile On Main Street” es sobre todo un conglomerado de canciones y estilos y un claro ejemplo de ello es “Casino Boggie”, un sorprendente boggie boggie que llamaba la atención en un disco de los Stones que se movían entre el blues, rock y r&b. El disco no es tan redondo y coherente como sus otros grandes trabajos de años anteriores, es más desilvanado y caótico y no contiene grandes hits históricos de la banda por lo que su escucha no es precisamente fácil, aún así sí contiene uno de sus temas míticos y que aparece en todos sus recopilatorios y en las listas de best of, se trata de “Tumbling Dice”, una magnífica creación con coro góspel incluido donde el bueno de Mick reniega de todas las busconas que florecen por el lado malvado de la sociedad.
La siguiente canción, la que sigue a “Tumbling Dice” es mi preferida de todo el disco junto con “Rocks Off”, se trata de “Sweet Virginia”, un country-folk donde los Stones homenajean a  la música tradicional americana que tanto les influenció, una canción que podría formar parte
perfectamente del “Harvest” de Neil Young que se publicó el mismo año. “Gracias por tu vino California/ Gracias por tus dulces y amargos frutos/ Sí, llevo el desierto en las uñas de mis pies/ Y el speed escondido en mi zapato.”. Entre otros muchos personajes de los que desfilaron por Villa Nellcote estaba Gram Parsons, compañero infatigable de correrías de Richards y auténtico folk singer que perteneció a The Byrds y a The Flying Burrito Brothers, puede que “Sweet Virginia” le deba algo a su presencia, sea como fuere Keith acabó expulsándolo de la mansión por su inaguantable comportamiento, eran tales sus excesos que incluso un tipo como Richards no lo aguantaba, dos años después de ese verano falleció con 26 años a causa de una sobredosis de heroína.
Si la sombra de Keith Richards planea sobre la letra de “Torn And Frayed”, “Sweet Black Angel” es directamente un homenaje a la activista Angela Davis, integrante de las Panteras Negras, organización que luchaba por los derechos de los negros en EEUU.
Ketih Richars es el protagonista absoluto del disco y un claro ejemplo de ello es “Happy”, canción que escribió en la casa sin que ningún otro compañero de la banda estuviera presente en ese momento, de hecho él mismo es quien se encarga de cantarla. El productor Jimmy Miller se encargó de la batería ante la ausencia de Watts, el saxo como siempre corrió por cuenta de Bobby Keys, y el propio Richards se ocupó de la guitarra eléctrica, acústica y el bajo. Posiblemente se trate de la canción más conocida de las cantadas por Keith en todos los discos de los Stones. “Siempre tomé caramelos de los extraños/ No quise tomar nada a cambio/ Nunca quise ser como papá/ Trabajando para el jefe noche y día.”, palabra de Keith Richards, ahí queda eso.
El ambiente sudoroso y cargado que se respiraba ese verano en Villa Nellcote queda muy bien reflejado en temas como “Ventilator Blues” y la anteriormente citada “Sweet Black Angel”, son temas sucios, llenos de polvo y humedad. “Ventilator Blues” está directamente influenciada por el ventilador del sótano medio roto que intentaba paliar el sofocante ambiente que reinaba abajo.
En la parte final del lp destacan sobremanera, entre alguna que otra canción flojita, las dulces y melancólicas “Let It Loose” y “Shine A Light”.

Así se parió “Exile On Main Street”, un disco que para algunos es la gran creación de los Stones, para otros el más irregular y difícil, pero sin lugar a dudas se trata de un gran ejercicio de rock and roll sucio por parte de unos grandes músicos que rinden tributo a todas sus influencias y muestran sus altas capacidades en multitud de estilos entre largas sesiones de drogas y alcohol. Podían pasar horas y horas de cuelgue o aburrimiento sin que nada de provecho saliera a la luz, pero en el momento en que Keith empezaba a mirar fijamente a Charlie, se acercaba a él sigilosamente mientras Wyman se percataba de ello y se ponía de pie con su bajo a cuestas, en ese momento empezaban a aparecer los Rolling Stones y entonces era capaces de todo, incluso de parir un genial disco como “Exile On Main Street”, era el momento de poner las grabadoras a funcionar.

Por Caarte.

martes, 1 de abril de 2014

Dylan en Sabina

“Si mi carrera y la de Dylan se parecen en algo es en que todo lo que yo he hecho el cabrón de Dylan ya lo había hecho veinte años antes”, así de rotundo se expresa Joaquín Sabina cuando se le pregunta por uno de sus grandes mitos. Porque Sabina  (Úbeda, Jaén, 1949) tiene muchos referentes en el mundo de la música y la literatura: Leonard Cohen, José Alfredo Jiménez, Keith Richards, Chavela Vargas, Javier Krahe, Cesar Vallejo, Ángel González,  Gil de Biedma, George Brassens, Bryce Echenique, Serrat y un largo etcétera, pero si Joaquín es quién es, lo es gracias a su temprana admiración y ferviente devoción por Bob Dylan, el cantautor universal, que lo empujó a acompañar sus versos de una guitarra acústica, contar historias de atractivos perdedores, cantar al oído a las rubias más guapas del lugar y a subirse a trenes nocturnos que nunca llegaban a donde debían.
Podemos decir que sí, que Sabina es nuestro Dylan particular, no sólo por la demostración de talento que ha jalonado su carrera, sino por el éxito alcanzado y la impronta que su obra ha dejado tatuada en la sociedad actual. En pocos cantantes la letra escrita, sus versos, han tenido tanta importancia como en las carreras de Dylan y Sabina, son eso, antes letristas que músicos.
Sabina a lo largo de su carrera ha rendido pleitesía a Dylan en varias ocasiones, ya sea en forma de versiones,  de homenajes o de simple coincidencias. Ya en sus inicios, en los tiempos del Sabina más golfo y desenfadado, esa época previa al gran reconocimiento masivo  que fueron sus años de La Mandrágora y que el propio Joaquín reconoce como su ideal de éxito y felicidad, Sabina interpretaba una versión bastante libre y cachonda del “Man Gave Name To The Animals” de Dylan del 1979.
También por esa misma época del almanaque particular de Joaquín, este escribía una de sus canciones más logradas, "Pongamos Que Hablo De Madrid", un auténtico himno a su ciudad de adopción, en la cual, bajo la incrédula perspectiva de un joven de provincias retrataba a la metrópoli que le acogió entre una mezcla desencanto y romanticismo. La frialdad y el aspecto hostil con que Joaquín describe a Madrid está claramente influido por el “Talkin` New York” del primer disco de Dylan, donde el bueno de Bob relata su llegada a la ciudad de los rascacielos sin más equipaje que una mochila cargada de sueños y versos.

Dejando atrás los pueblos que más quiero
Pensaba que había pasado momentos buenos y malos
Hasta que llegué a New York
Gente metiéndose bajo tierra
Edificios subiendo hasta el cielo”

Sabina ha repetido en muchas ocasiones que para él la canción perfecta, esa que tiene todo lo que una canción debe tener es “Knockin` On Heaven´s Door”, escrita por Dylan para su disco y banda sonora de la película “Pat Garret & Billy The Kid” y que Joaquín versionó en su “No Puedo Enamorarme De Ti”, que a su vez apareció en un disco de Antonio Flores.

Y como no, Sabina que ha escrito sonetos a todo quisqui no podía hacerle un feo a Bob, este por supuesto también tiene su particular retrato:

“Dylan es tantos hombres que me pierdo
Apenas aprendido, te despista:
El folksinger, el duro, el loco, el cuerdo;
El francotirador de la autopista

El máster de las vísceras urgentes;
El novio de la Virgen del Asombro
Que esconde una Gillette entre los dientes
Cuando sale a cantar manga por hombro

Qué tormenta de otoño en primavera;
Otra vuelta de tuerca, otro verano
Por los de abajo, desde tan arriba.

Más joven y más viejo que cualquiera.
Tan lejos y tan cerca de fulano:
Roberto Zimmerman en sangre viva.”

En uno de los últimos discos de Joaquín, cuando Joaquín ya no es Sabina, es decir, la etapa post “19 días y 500 noches”, más concretamente en “Alivio De Luto”, encontramos en los agradecimientos un recuerdo para Dylan, según Joaquín por el aire tan dylaniano que impregna todo el álbum, algo que se observa de manera evidente en “Resumiendo”, un tema de dos acordes que me recuerda en su comienzo a la grandiosa “Hurricane” que el americano escribió para el boxeador  “Huracán” Carter.
Los dos geniales poetas ya llevan muchos kilómetros a sus espaldas, y el final del camino cada vez está más cerca. Si Joaquín ha pasado hace tiempo los sesenta, Bob ya ha pasado los setenta, y los dos han escrito, cada uno a su manera, su visión acerca del tema. Por un lado Joaquín, al cumplir los cincuenta (como le gustaría pillarlos ahora) tira de su típica sorna para abordar su acercamiento al eterno reposo en “A Mis 40 Y Diez”.

“Pero sin prisas, que, a las misas de réquiem
Nunca fui aficionado,
Que, el traje de madera, que estrenaré,
No está si quiera plantado,
Que, el cura que ha de darme la extrema unción,
No es todavía monaguillo,
Que, para ser comercial esta canción
Le falta un buen estribillo”

Por su parte Dylan se muestra mucho más solemne y melancólico en su hermosa “Not Dark Yet”, editada cuando se acercaba a los sesenta.

“Nací aquí y aquí moriré en contra de mi voluntad,
Ya sé que parece que me marcho, pero estoy quieto,
Cada nervio de mi cuerpo está ausente e insensible,
Ni siquiera recuerdo de qué vine huyendo,
Ni siquiera oigo el murmullo de una oración,
Aún no ha oscurecido, pero no va a tardar”

Los dos temas son de los mejor del repertorio de ambos cantautores, auténticas oraciones que sacan lo mejor de su poesía para emocionarnos. Pero si hablamos de canciones buenas, tenemos una última similitud u homenaje en dos de las canciones más conocidas, a la vez que mejores, en la carrera de ambos, se trata de “Princesa” y “Like A Rolling Stone”. Las dos narran la caída a los infiernos de una joven musa llena de atractivo que en su día gozó de un pasado esplendoroso pero que el presente las ha situado en la peor de las miserias. Por un lado Dylan empieza cantando:

“Érase una vez en que tú vestías tan bien,
Lanzabas una moneda a los vagabundos desde tu primera clase, ¿no?,
Le gente te llamaba la atención, “Cuidado muñeca, te vas a caer”,
Pensabas que todos te tomaban el pelo.
Te acostumbraste a reírte de
Todos los que estaban tirados,
Ahora ya no hablas tan alto,
Ahora ya no pareces tan orgullosa
De tener que estar gorroneando tu próxima comida.”

Mientras, Sabina lo hace a su manera:

“Entre la cirrosis y la sobredosis
Andas siempre muñeca
Con tu sucia camisa y, en lugar de sonrisa,
Una especie de mueca.
¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte?
Hace apenas dos años
Cuando eras la princesa de la boca de fresa,
Cuando tenías aún esa forma
De hacerme daño.”


Por Caarte.

sábado, 29 de marzo de 2014

Elton John 1970-1975: La época gloriosa de un genio (II)

A estas alturas de la película Elton había cambiado mucho, había pasado de ser ese chico bueno que nunca había roto un plato y que era demasiado tímido y vulnerable a convertirse en toda una estrella del rock que, gracias a su desmesurado éxito y al descubrimiento de las drogas, era la excentricidad en persona. Tanto sus llamativos atuendos como su disparatado comportamiento le servían de disfraz de esa timidez e inseguridad que aún anidaba en su interior. Y por entonces, y otra vez con sólo medio año de diferencia, a comienzos de 1973, llega “Don´t Shoot Me I´m Only The Piano Player” que colocó en lo más alto de las listas a ambos lados del Atlántico. Este trabajo está orientado hacia el pop más comercial aunque siempre con el estilo característico de John y si en el movido  “Teacher I need you” encontramos un claro ejemplo de lo dicho, es con “Daniel” y “Crocodile rock” con los temas que logró otra vez un éxito masivo. “Daniel” es la típica balada de melodía muy bella al más puro estilo “Tiny dancer” o “Your song” mientras que “Crocodile rock” es un rock juguetón y pegadizo que llegó al nº1, es la típica canción que a los menos partidarios de John les puede repatear pero que  no dejaba de mostrar la pasmosa facilidad que nuestro protagonista tenía para crear hits en la primera mitad de los 70.


Antes de que acabara el año 1973 Elton John tuvo tiempo para sacar a la luz “Goodbye Yellow Brick Road”, lo que para la mayoría es su gran obra maestra, no sólo en cuanto a éxito comercial, otra vez nº1 a ambos lados del Atlántico, sino también a calidad musical. Estamos ante un álbum doble que toca todos los palos y convierte a Elton John en una superestrella mundial y abanderado del glam rock. El número de canciones five starts es asombroso, por un lado tenemos las típicas baladas de Elton, su gran especialidad y donde no encontraba quien se le acercara, ahí tenemos “Harmony”, “Sweet painted lady”, “The ballad of Danny Bailey” y sobre todo “Goodbye yellow brick road” que da nombre al álbum y la exitosa “Candle in the wind” dedicada a Marilyn Monroe, que tuvo una secuela muchos años más tarde cuando murió Lady Di, gran amiga de Elton John y que con la letra cambiada para la ocasió se convirtió en el single más vendido de la historia; tenemos medios tiempos como “Bennie and the Jets” y rock desenfrenado a cargo de “Saturday night`s alright (for fighting)”. Pero aparte de todo esto también tenemos y como apertura del álbum doble “Funeral for a friend/Love lies bleeding” una pieza maestra por sí sola y para mí su mejor composición en toda su discografía. Aquí las influencias del, por entonces tan en boga, rock progresivo son evidentes, la duración se alarga hasta los 11 minutos, conteniendo una primera parte instrumental que da paso a un rock desenfrenado. Una canción que podría haber firmado perfectamente Queen en su mejor época. Una delicia que demuestra que Sir Elton John sabía hacer muchas más cosas que sus fabulosas baladas. Un must para todos los oídos.


Suma y sigue, a mediados de 1974 el binomio John/Taupin da a luz “Caribou” que por tercera vez consecutiva logra coparse a lo más alto de las listas tanto en Reino Unido como en EEUU, aunque en esta ocasión podemos admitir que el nivel había bajado algo. El nivel general del disco no llegaba a la altura de otros como  “Elton John” o sobre todo “Goodbye Yellow Brick Road”, eso sí, junto a canciones un poco flojas encontramos otros temazos, algunos de ellos ya clásicos. El disco se abre con un agresivo y corajudo rock, “The bitch is back” y entre el resto de los 14 cortes del álbum nos encontramos la frenética “Pinball wizard”, incluida también en la mítica ópera rock “Tommy” de The Who, así como las excepcionales baladas, una vez más, “Ticking” y “Don´t let the sun go down on me”.


En plena apoteosis de éxito y creatividad y a mediados de 1975 llega a las tiendas otra de sus obras maestras, “Captain Fantastic And The Brown Dirt Cowboy”, otro disco conceptual, esta vez autobiográfico. Aparte de las magníficas canciones que contiene el álbum se caracteriza por el elegante pop rock del que hace gala y por la voz de Elton John, nunca había cantado tan bien y el trabajo en el estudio con las voces es asombroso. El largo se abre con un tema de mismo nombre, un fantástico medio tiempo que es seguido por una de las joyas del disco, la hermosa “Tower of Babel”, pero es que a esta le sigue otra temazo más, “Bitter fingers” que comienza en plan balada sentimental pero se convierte en un acelerado e inspiradísimo rock. El quinto corte del álbum es posiblemente la mejor canción del disco, aunque esto va por gustos, volvemos al John más típico, al de la desgarradora balada, en esta ocasión Elton hace referencia a la noche en que un antiguo compañero de banda le hizo ver que no debía seguir adelante con la farsa de matrimonio heterosexual en que iba a incurrir, la canción es “Someone saved my life tonight”, belleza máxima. Canciones como “Curtains”, “We all fall in love sometimes”, “Philadelphia freedom”, “Writing o “Better of dead” coronan a este disco en lo más alto junto con “Goodbye Yellow Brick”, incluso hay espacio para una versión del “Lucy in the sky with diamonds” de su amigo John Lennon.


Con un Elton John cada vez más fuera de sí y excéntrico, salía al escenario disfrazado de Mozart o Estatua de la Libertad, y sólo cinco meses después de la publicación de “Captain Fantastic…” llegamos al último disco de su época gloriosa, se trata de “Rock Of The Westies”. Con nueva banda detrás, el sonido se endurece en varios temas mientras que en otros se empieza a acercar a la música disco que en pocos años acapararía el panorama musical. Por supuesto que sigue habiendo lugar para sus tiernas baladas como “I feel like a bullet (In the gun of Robert Ford)”. Las canciones más destacadas es el medley inicial “Yell help/Wednesday night/Ugly”, la marchosa “Island girl” o el exitoso dueto junto a Kiki Dee “Don´t go breaking my heart” donde encontramos una vez más al John mas juguetón y pegadizo.


Con ese “Rock Of The Westies” se cierra esa etapa dorada en la carrera de este joven británico que se convirtió en el rey Midas de la música pop mundial con sus elegantes baladas y sus frenéticos rocks. Durante esos cinclo gloriosos años todo lo que tocaba se convertía en oro y dejaría el listón demasiado alto. Su carrera desde entonces pasó por distintos altibajos. Justo un año después de “Rock Of The Westies” aún encontramos un último coletazo de su etapa dorada en el doble “Blue Moves”, disco donde por ejemplo está “Sorry seems to be the hardest Word” y que llegó al nº3 tanto en UK como en USA. De cualquier manera se acababa el periodo de trabajo a ritmo aceleradísimo y de números 1 en sucesión. A partir de entonces el sueño se convirtió en pesadilla y la música bajó de nivel a la vez que el consumo de drogas y alcohol llegó a tales cotas que resulta milagroso que Elton siga vivo, no sólo por los desmedidos excesos en los que cayó sino porque incluso él trató de suicidarse. Su carrera desde entonces ha tenido momentos álgidos que no es ahora el momento de analizar y por suerte John logró recuperarse de sus adicciones. Nosotros nos quedamos con esos cinco años en los que tocó el cielo con las manos gracias a una excelente música que hoy en día aún es capaz de conmovernos.

Por Caarte. (Adjuntamos playlist de spotify Elton John Universe)

miércoles, 26 de marzo de 2014

Elton John 1970-1975: La época gloriosa de un genio (I)

El público de hoy en día en nuestro país, no así en Inglaterra o Estados Unidos, tiene a Elton John como una vieja gloria que en su día tuvo éxito pero que hace mucho que no es interesante, ni los trabajos que edita últimamente ni revisar lo que hizo en el pasado. Todos conocemos canciones de él, canciones antiguas en algunos casos o muy antiguas en otros, pero encima están demasiado oídas por lo que poca expectación pueden levantar ya.
La música de Elton en su última etapa es algo reservado para paladares exquisitos, seguidores de toda su carrera que saben apreciar la aún latente facilidad que tiene para componer magníficas melodías y disfrutar de sus dotes como pianista, pero ya no es un artista de masas, un superventas, aunque en sus giras siga concentrando mucho público por todo el mundo debido a su estatus, estatus ganado en la primera parte de su carrera. Y eso es en lo que me quiero parar en este artículo, en sus primeros años de carrera, años en que se convirtió no sólo en un cantante de enorme éxito y de moda sino en un mito musical para el resto de sus días. Algo muy grande tuvo que hacer el bueno de Elton en esos años para haber pasado a la posteridad, pues sí, efectivamente así fue y en pocas palabras, o mejor dicho en pocos números, se puede resumir en: 9 discos entre 1970-1975, entre ellos tres nº 1, dos nº2 y ocho top10 en UK mientras que en EEUU las cifras fueron de seis nº1 y los nueve en el top 10. ¿Qué, como se te ha quedado el cuerpo? ¿Sabías que el éxito había sido de tal envergadura?. Lo primero que cabe señalar es lo prolífico que era, algo que hoy en día resulta impensable, cuando lo normal es lanzar en álbum cada dos o tres años, el bueno de Elton sacó nueve en cinco años, aunque es cierto que esto no era propiedad privada de él, sino que en general en aquellos tiempos la mayoría de artistas sacaban mucho más material que lo que sucede actualmente. Que envidia de aquellos tiempos! Es cierto que toda la industria ha cambiado mucho y que ahora se necesita girar mucho para ganar dinero y que con los discos no se gana apenas nada, pero no creo que ese sea el motivo principal, bueno los debates para otra ocasión.
A lo que he venido hoy aquí es a analizar ese esplendoroso periodo de cinco años donde Sir Elton John alcanzó la cima musical a nivel mundial y ver si fue o no un éxito merecido. Su música la podemos englobar dentro de lo que es la música pop, unas veces pop más comercial, otras más folk y en otras ocasiones más rock, dependiendo de la instrumentación, donde a veces podemos encontrar discos con una banda detrás, una orquesta o simplemente el piano y su voz.
En 1967 se apuntó a un anuncio del periódico donde una compañía discográfica buscaba compositor, allí acudió con veinte añitos y conoció al letrista Bernie Taupin y surgió el tándem perfecto, empezaron a escribir canciones y canciones, Bernie se ocupaba de las letras y Elton de musicarlas con esas excelentes melodías que sólo él lograba escribir, y es que él era y es, sobre todo, un excelente músico a las manos de un piano. Su primer trabajo en forma de disco fue “Empty Sky”, disco que pasó sin pena ni gloria y que sólo una vez alcanzado el éxito sería revisitado por el gran público, aún así aquí ya podemos encontrar alguna canción de alta factura, premonitoria de lo que el dúo podría llegar a dar de sí, como por ejemplo la balada “Skyline pigeon”, un claro ejemplo de cuál sería su sello particular.
Con el segundo largo comienza la época gloriosa de Elton, este trabajo se llama simplemente “Elton John”. Corría el año 1970 y Elton hizo las maletas y cruzó el charco con su disco bajo el brazo y tras tocar en el prestigioso Troubadour de Los Angeles llegó el reconocimiento, las crónicas se hicieron eco de ese jovencito inglés y su piano y el álbum conquistó el público americano. El largo es un excelente trabajo que contiene espléndidas canciones, delicadas piezas de piano y cuerdas. “Your song” es el tema que abre el LP y posiblemente sea su canción más conocida en su carrera, una canción con el sello indiscutible de Elton, lo mismo que “Border song”. Cabe también destacar la machacona “Take me to the pilot” o la frenética “Grey seal”, un típico rock acelerado que nos encontraremos con asiduidad a lo largo de su carrera.

Seis meses más tarde, en octubre de 1970 ya teníamos un nuevo disco de Elton y Bernie. Dando un giro de 180º nos encontramos con “Tumbleweed Connection”, un disco conceptual inspirado en el lejano oeste americano y cómo podemos imaginar nos alejamos del sonido de “Elton John” para  disfrutar de un sonido más de raíces americanas, es decir, más country, más blues, más folk. El disco no tuvo tanto éxito como el trabajo anterior, de hecho es un disco menos comercial, ideal para aquellos que quieren encontrar a un Elton alejado de las melodías que se te quedan en la cabeza a la primera escucha. Aún así encontramos piezas típicas de su estilo como “Love song”, donde el título ya lo dice todo, o la ambiciosa primera versión de “Madman across the water”. Esta canción daría título a su siguiente disco y también sería incluida en él, pero aquí en “Tumbleweed Connection” dura tres minutos más, casi nueve, y aparece a la guitarra Mick Ronson, guitarrista y fiel escudero en aquellos tiempos de David Bowie, que se marca un espectacular sólo.

Así pues y pasado un año, aparece a finales de 1971 “Madman Across the Water”, un ambicioso largo donde volvemos a un sonido más característico de piano junto con grupo de cuerdas que le dan un aire grandioso. Las canciones se alargan dotando al trabajo de un carácter más épico. El disco se abre con dos baladas made in Elton John, “Tiny dancer” y “Levon”, dos canciones perfectas que resumen a la perfección el éxito logrado, en especial “Tiny dancer”, la sensibilidad que transmite Elton no tiene paragón, su forma de cantar esa preciosa y nada fácil melodía me deja sin palabras.


Medio año después, vaya ritmo, en mayo de 1972 sale a la luz el bombazo “Honky Chateu”, nº1 en USA y nº2 en UK. El disco es bastante ecléctico, bailando entre diferentes estilos como el rockabilly, el blues  o el soul, pero si el disco llegó a donde llegó fue principalmente por el estado de inspiración de Elton John, en magnífica forma, que le permitía coleccionar con mucha facilidad canciones redondas de fácil consumo para el gran público. Entre las diez canciones de que consta el álbum resaltan de manera clara la balada “Mona Lisas and Mad Hatters”, el boogie “Honky cat” y por encima de todas “Rocket man (I think it`s going to be a long long time)”, una de las mejores canciones que Elton haya escrito jamás y que se convirtió en uno de los mayores éxitos en su carrera.

Por Caarte.

viernes, 21 de marzo de 2014

Prince a través de sus 50 mejores canciones (III)

Llegamos a la última parte de nuestro repaso a la carrera de Prince, y lo hacemos con mis diez preferidas. Con este repaso a sus mejores temas y el artículo que versaba sobre su faceta más guitarrística espero haber confeccionado una guía para aquellos que se quieran adentrar en la magnífica obra de este pequeño gran talento. Uno de los músicos más grandes del pop sin lugar a dudas. Os dejo con el broche final, el caviar, the best of, temazo tras temazo.
10º “When you were mine”. No nos vamos del “Dirty Mind” de 1980 y como en “Uptown” seguimos con un pegadizo tema de teclados más esa guitarra eléctrica que suena como desenchufada. Si Prince durante todo el disco nos canta a los cuatro vientos sus vicios más perversos en esta canción al menos muestra un poco de romanticismo bajo un prisma algo melancólico, el tema de todas formas sigue la senda pop funk de todo el álbum. “When you were mine” es la canción que antes me conquistó de este su tercer trabajo, fue amor a primera vista y ahí sigue después de tantos años, intocable en mi cancionero particular.

9º “It´s gonna be lonely”. Año 1979 y álbum “Prince”, con este corte se acaba el disco y sinceramente es una canción que poca gente puede recordar, no ha tenido trascendencia como “I wanna be your lover”, “Sexy dancer” o “Bambi” pero a mí enseguida me cautivó, y lo hizo básicamente por los últimos dos minutos donde a modo de coda Prince emprende una repetitiva retahíla de llantos a su amada, “It´s gonna be lonely”.

8º “Little red Corvette”. Este tema tiene muchos puntos en común con “1999”, están en el mismo LP, los dos fueron singles y los dos comparten ese carácter épico que le proporciona la guitarra y los teclados tan grandilocuentes. Es un hit lo mires por donde lo mires, estamos en el momento más dulce de Prince en cuanto a creador de temas comerciales o temas que más empatizan con el gran público, por decirlo de una manera que quede mejor. El sonido de todo el álbum en general es súper actual y eso que ya han pasado más de veinte años, pero si te dicen que “D.M.S.R.” es el nuevo hit de Franz Ferdinand o LCD Soundsystem, por decir algo, a nadie le sorprendería, era un adelantado a su tiempo. Prince en el año 1982 saltó al estrellato y estaba labrando su camino hacia la leyenda y lo estaba consiguiendo gracias a temas como “Little red Corvette”.

7º “When doves cry”. Tema archiconocido del genio de Minneápolis, comienzo desgarrador de guitarra hasta que entran los míticos teclados que como curiosidad diremos que los utilizó M.C. Hammer como base en “Pray" (este tonto tampoco era). Estamos sin lugar a dudas ante el mejor Prince, año 1984, disco “Purple Rain” y este single que precedió al LP. Un himno pop donde Prince lo da todo mientras hace virguerías con la guitarra. Para mi gusto este disco es la cota más alta en su carrera, no soy muy original, en detrimento de aquellos que consideran que lo es “Sign “O” The Times” y si opino así es gracias en parte a una canción perfecta como este “When doves cry”.

6º “Last december”. Estamos ante otra gran desconocida y se debe principalmente a dos razones, la primera es que ya estamos en el año 2001, lejos del Prince más mediático, y la segunda es que estamos ante uno de esos discos, en este caso un disco conceptual (“The Rainbow Children”), que sólo se han distribuido por internet mediante la web de Prince por lo que su nivel de difusión es sensiblemente menor que otros discos publicados por métodos más comunes. El disco es una demostración de Prince como músico, con temas poco comerciales que requieren de varias escuchas hasta pillarlas el gustillo y con predominio del soul, pero llegamos al cierre del álbum y como Prince ha hecho varias veces a lo largo de su carrera nos deja lo mejor para el final. En esta ocasión nos regala esta “Last december” de 9 minutos que es una verdadera joya tanto musical como líricamente. Una canción que le sobra emoción por todos los poros y que nos enfrenta a todos al examen de conciencia previo a la muerte. Poco más se puede decir, una autentica obra maestra del Prince más sentimental.
http://grooveshark.com/s/Last+December/6MOrEc?src=5

5º “Gold”. Otra vez lo mejor para el final, una vez más un temazo para cerrar el disco, este en particular es “The Gold Experience” de 1995, un disco muy bueno, de hecho he colado tres canciones en la lista y el resto me parecen sobresalientes, con mucha variedad de estilos, pero sí, por encima de todas sobresale este “Gold” en el que encontramos un Prince inspiradísimo en la composición, con una melodía simplemente genial, a ello le añade un solo de guitarra en la parte final (muy de Prince también) como colofón. El videoclip y la canción me ganaron desde la primera visualización y puede que fuera una de las grandes culpables, entre otras, de que me convirtiera en un fan acérrimo del de Minneápolis.

4º “3 Chains O` gold”. Uno de mis discos de cabezera, he metido 3 canciones de este “Love Symbol Álbum” de 1992, en realidad no tiene título sino que es el famoso símbolo con el que se hacía llamar Prince, en fin, estas cosas que tienen las megaestrellas que las hacen alejarse tanto del público aunque por otro lado las entronizan más como mitos. Estamos ante su particular “Bohemian rapsody”, una verdadera suite rockera con varias partes y cambios melódicos y rítmicos con coros operísticos y también solos de guitarra. Una canción para reventar al público en directo, una obra maestra en sí misma que inexplicablemente no es nada conocida. Para mí es lo mejor del disco aunque haya temazos como “And God created a woman”, “The morning papers”, “7” o los conocidos por todos “My name is Prince” o “Sexy M.F.”.

3º “Controversy”. Por fin llegamos a mi particular pódium, las tres canciones que, al menos a día de hoy, se pueden considerar mis tres favoritas. Cuarto disco, año 1981, justo antes de la mega explosión del fenómeno Prince. La canción que da título al álbum, “Controversy” es la que abre el disco a diferencia de lo que empezaría a hacer más tarde en varias ocasiones donde el temazo largo, y en ocasiones que daba título al disco, lo dejaba para el cierre. La canción en sí es un cañon funk, muy sencilla de estructura pero no por ello menor. La estrofa es más hablada que cantada pero el estribillo consigue encender todas mis células sensoriales. Infinidad de veces ha sonado a tope en el coche haciéndome creer el protagonista de un video clip al más puro estilo adolescente, eso lo tienen las buenas canciones. Cuando el estribillo lo protagoniza la guitarra también se sale del mapa. Una canción rebelde ante todo, Prince cuestiona todas las convenciones sociales desmarcándose de todas ellas y caminando por libre, eligiendo su propio camino sin importarle lo que una sociedad judeo cristiana pueda opinar de él, de hecho tenemos dentro de la canción hasta un padrenuestro. El disco me gusta, es alegre, marchoso y provocador aunque no se encuentra entre sus discos top, eso sí, tiene esta maravilla y sólo por ello se convierte en un LP indispensable en la discografía de Prince.

2º “The holy river”. Año 1996 y Prince por fin se libera de Warner y como dulce venganza se saca de la manga “Emancipation” un triple CD, cada uno de ellos de una hora de duración!. Aquí podemos encontrar de todo, funk, rock, soul, pop y hasta electrónica, pero yo me quedo con este “The holy river”, canción que fue lanzada como single y que me tuvo una temporada escuchándola no menos de cinco veces por día, de esto ya hace tanto tiempo…El videoclip contiene la versión corta del tema, nada que ver con la versión original de 7 minutos de duración donde está incluido el apoteósico solo de guitarra final que es como a Prince le gusta acabar sus temas más épicos. Un medio tiempo muy ambicioso  que me parece una genialidad sólo al alcance de muy pocos y donde Prince se nos pone trascendental mirando al interior y reflexionando sobre la vida.
http://grooveshark.com/s/The+Holy+River/44F6tQ?src=5


1º “Purple rain”. Sí, para mí también esta es La Canción. Con ella Prince conquistó a medio mundo y no fue por casualidad. Prince suplicando a su amor platónico bajo la lluvia púrpura. Es la cima de su carrera, 8 minutos de auténtica emoción que se cierran con el solo de guitarra más famoso y melancólico de toda su carrera. Una maravilla de canción que cerraba su mítico “Purple Rain” de 1984. El videoclip, que en realidad es una parte de la película “Purple Rain” capta mejor que nada lo que trato de describir con palabras y representa de manera perfecta la emoción que encierra la canción, la expresividad en la interpretación de Prince y el efecto de total abatimiento que produce en el público. Si dentro de cincuenta años la gente se pregunta por los grandes de la música pop, aparecerán los de siempre: Beatles, Dylan, Queen, Stones etc y junto a ellos estará Prince, el genio de Minneápolis y estará en gran medida gracias a “Purple rain”. Después de escucharla sólo queda llorar bajo la lluvia púrpura.  
Por Caarte.
(Os dejamos playlist de spotify para disfrutar de Prince: Prince Universe)

lunes, 17 de marzo de 2014

Prince a través de sus 50 mejores canciones (II)

Seguimos con el repaso a la carrera de Prince Roger Nelson, uno de los mayores genios musicales de nuestro tiempo. La cosa cada vez se va poniendo más caliente, es hora de oír himnos.
30º “Kamasutra”. Año 1997, disco homónimo, Prince en estado de gracia componiendo y experimentando a raudales, si ya habíamos dicho que en el año 1996 editaba tres discos, uno de ellos triple, en 1998 sacaba dos más, uno de ellos también triple, entre medias este “Kamasutra” donde se encuentra esta joya instrumental, un auténtico poema sinfónico al modo clásico de casi 12 minutos donde hay espacio para todo, flautas, metales, teclados, guitarra, piano…sensacional. Hay que saber que se busca si vas a escuchar esto sino puede haber decepciones.
http://grooveshark.com/s/Kamasutra/39DA8l?src=5

29º “Into the light”. Uno de mis discos favoritos del genio de Minneápolis, es muy rockero y comercial aunque nunca ha tenido trascendencia ni reconocimiento, estoy hablando de “Chaos And Disorder” de 1996. Este tema empieza con un dulce piano y una bella melodía y crece hasta convertirse en un desgarrador rock con saxo y guitarra. Se me queda corto en cuanto a duración, podría haber creado un tema épico que pasara a los anales.

28º “And God created a woman”. Una de las canciones más bellas y delicadas de toda la discografía de Prince, siempre fue una de mis preferidas del genial “Love Symbol Album”. Gran trabajo a las voces.

27º “I wanna be your lover”. Segundo álbum de Prince y su single más conocido, me enganchó desde el principio los acordes de guitarra que marcan el desarrollo de la canción. El tío se sale cantando, da muestras de lo que es capaz. Se te van los pies por cierto, sonido muy disco rollo fiebre del sábado noche y es que estamos en el año 1979 claro.
)

26º “Chaos and disorder”. Canción que da comienzo al disco de mismo nombre. Descarga de adrenalina, guitarras distorsionadas, efectos de dj y una canción pop debajo. El título ya lo dice todo, en muchas ocasiones tanto el disco como la canción son rock duro.

25º “Eye love U, but don´t trust U anymore”. Del Prince más salvaje pasamos al más romántico, la verdad que cuando se pone a algo no hay quien le iguale. Canción de una belleza y delicadeza inconmensurable dentro de “Rave Un2 The Joy Fantastic” de 1998, Prince cantando mejor que nunca acompañado de un piano, al fondo una guitarra acústica de acompañante que no roba protagonismo a voz y piano. Te amo pero no confío más en ti, menuda manera de cortar una relación, no queda otra que aceptar. Quien tenga ganas de más voz y piano le recomiendo el disco “One Nite Alone” ya que es eso lo que va a encontrar, 10 temas de piano bar, ideal para una noche romántica con copa de vino en tu loft de Manhattan.

24º “Graffiti bridge”.  Un disco muy poco reconocido pero que a mi particularmente me gusta mucho. La canción que da título al disco y que he elegido es una canción muy rara y barroca con multitud de instrumentos y voces.

23º “I like it there”. Volvemos a “Chaos And Disorder” y volvemos con guitarra eléctrica como auténtica protagonista. Esta es una de esas canciones que te entran a la primera, talento puro, un auténtico hit aunque en la carrera de Prince es una gran desconocida.
http://grooveshark.com/s/I+Like+It+There/6MPfBU?src=5

 22º “The love we make”. Seguimos en el 1996 aunque esta vez nos saltamos de disco y vamos al triple “Emancipation”. “The love we make” es ese Prince baladista que te araña el alma con su voz, siempre me ha encantado la melodía de esta canción y lo clara que suena. Prince a la producción consigue un sonido que no consigo oír en otros, huele a mucho dinero detrás, muy bueno.

21º “Sign “O” the times”. Esto ya son palabras mayores. Tema con el que abre el monumental disco doble “The Sign “O” The Times” de 1987, su obra maestra para la prensa especializada, disco muy ecléctico con variedad de estilos.  Esta canción en concreto no sé ni que estilo tiene, no se parece a nada, batería, percusión, algo de guitarra de acompañamiento y Prince rapeando y cantando… muy sobrado. Prince en estado de gracia, en su plenitud.

20º “So far, so pleased”. Temazo lo cojas por donde lo cojas, pertenece a “Rave Un2 The Join Fantastic” y ya es el tercer tema que se cuela del disco en la lista. Esta canción es carne de listas, mainstream, muy guitarrero eso sí y una vez más una auténtica joya que en la carrera de otros sería piedra angular y en la de Prince no la conoce ni Perkins.

19º “Strays of the world”.  Comienzo minimalista que enseguida crece y se torna en una canción grandiosa y barroca con esa guitarra guitarra solista épica tan de Prince. Pertenece al disco triple “Crystal Ball” de 1998.
http://grooveshark.com/s/Strays+Of+The+World/2W8LGv?src=5

18º “Dolphin”. Seguimos en plan guitarrero. Dentro de “The Gold Experience” encontramos este corte muy infravalorado pero que yo descubrí en la primera escucha del disco, año 1995. El solo de guitarra habla por sí solo, lo mejor de la canción.

17ª “I could never take the place of your man”. De Nuevo la obra maestra “The Sign “O” The Times”.  Esta vez su tema más comercial pero seguimos con la guitarra como gran protagonista. Es una de esas canciones que no han sido nº 1 de las listas por no se sabe qué razón, posiblemente porque vivimos en un mundo imperfecto donde mucha gente pasa hambre, le echan de su casa o “I could never take the place of your man” no llega a nº1, que asco de mundo!.

16º “Kiss”. ¿Quién no ha tirado un beso al final del estribillo de esta canción? Venga no mintáis! Una obra maestra del pop con un sonido muy peculiar que se repite a lo largo de todo el lp “Parade” de 1986. El sonido en cuestión es muy acústico, como de maqueta, estando las canciones aparentemente desnudas aunque en realidad tienen unos arreglos de mucha calidad. Estamos en la época dorada del genio de Minneápolis, mediados de los 80.

15º “Let´s go crazy”. Seguimos a mediados de los 80, esta vez volvemos a “Purple Rain” y lo hacemos con el tema que abre el disco, una explosión de rock con sintetizadores para ponerse a bailar y salir de fiesta. Es otro clásico, de lo más conocido de Prince. Volvámonos locos!

14º “1999”. No nos vamos de la época dorada de los 80, ahora retrocedemos un disco y vamos al “1999” del año 1982. Otra vez tema que abre el lp, sintetizadores a saco más guitarra y tenemos un himno  que fue lanzado como single un mes antes de la publicación del álbum. Tiene ese toque de pop épico que tan bien se le daba a Prince por entonces y una vez más se te van los pies a la pista de baile, y es que hay que tener en cuenta que veníamos de discos bastante más minimalistas y de repente nos aparece este torrente de pop grandilocuente de ambiciones bárbaras.

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13º “Diamonds and pearls”. Canción que da título al álbum de 1991, estamos en la última época del Prince superventas y de presencia masiva en las radio fórmulas. La canción es una cucada barroca con guitarras, trompetas, teclados y dueto junto a Rosie Gaines. Está muy oída pero si uno se sabe abstraer y trata de escucharla como si fuera la primera vez debería alucinar, sino es que no tienes sensibilidad musical, al médico ya!.


12º “Free”. Sin lugar a dudas uno de los mejores temas lentos de toda su discografía, y por supuesto uno de mis favoritos. Empieza sólo con teclados y acaba en un desgarro épico donde Prince se desgañita dejándose la voz. Estamos de nuevo en el disco “1999” uno de sus mejores trabajos y el de mayor éxito comercial junto con el siguiente “Purple Rain”.

11º “Uptown”. Esto es un capricho mío y en muy pocas listas de Prince lo podréis encontrar pero a mí me ganó desde el principio. Es puro funk bailable, esa guitarra tan típica y esos teclados que hacen que te levantes del asiento y comiences a botar. Año 1980 y tercer largo de Prince “Dirty Mind” donde nuestro pequeño genio era todo sensualidad y provocación, de hecho en la portada del disco aparece simplemente con una cazadora y un tanga, échale guindas al pavo! Pero es que Prince era Prince y encima eran los 80 ¿que quieres?. Lo mejor de la canción a mi gusto es la parte final, el último minuto y medio donde repite una y otra vez Uptown…sensacional!

Por Caarte.