
Podemos decir que sí, que Sabina es nuestro Dylan particular,
no sólo por la demostración de talento que ha jalonado su carrera, sino por el
éxito alcanzado y la impronta que su obra ha dejado tatuada en la sociedad
actual. En pocos cantantes la letra escrita, sus versos, han tenido tanta
importancia como en las carreras de Dylan y Sabina, son eso, antes letristas
que músicos.
Sabina a lo largo de su carrera ha rendido pleitesía a Dylan
en varias ocasiones, ya sea en forma de versiones, de homenajes o de simple coincidencias. Ya en
sus inicios, en los tiempos del Sabina más golfo y desenfadado, esa época
previa al gran reconocimiento masivo que
fueron sus años de La Mandrágora y que el propio Joaquín reconoce como su ideal
de éxito y felicidad, Sabina interpretaba una versión bastante libre y cachonda
del “Man Gave Name To The Animals” de Dylan del 1979.
También por esa misma época del almanaque particular de
Joaquín, este escribía una de sus canciones más logradas, "Pongamos Que Hablo De Madrid", un auténtico himno a
su ciudad de adopción, en la cual, bajo la incrédula perspectiva de un joven de
provincias retrataba a la metrópoli que le acogió entre una mezcla desencanto y
romanticismo. La frialdad y el aspecto hostil con que Joaquín describe a Madrid
está claramente influido por el “Talkin` New York” del primer disco de Dylan,
donde el bueno de Bob relata su llegada a la ciudad de los rascacielos sin más
equipaje que una mochila cargada de sueños y versos.
“Dejando atrás los
pueblos que más quiero
Pensaba que había
pasado momentos buenos y malos
Hasta que llegué a New
York
Gente metiéndose bajo
tierra
Edificios subiendo
hasta el cielo”
Sabina ha repetido en muchas ocasiones que para él la
canción perfecta, esa que tiene todo lo que una canción debe tener es “Knockin`
On Heaven´s Door”, escrita por Dylan para su disco y banda sonora de la
película “Pat Garret & Billy The Kid” y que Joaquín versionó en su “No
Puedo Enamorarme De Ti”, que a su vez apareció en un disco de Antonio Flores.
Y como no, Sabina que ha escrito sonetos a todo quisqui no
podía hacerle un feo a Bob, este por supuesto también tiene su particular
retrato:
“Dylan es tantos
hombres que me pierdo
Apenas aprendido, te
despista:
El folksinger, el
duro, el loco, el cuerdo;
El francotirador de la
autopista
El máster de las
vísceras urgentes;
El novio de la Virgen
del Asombro
Que esconde una Gillette
entre los dientes
Cuando sale a cantar
manga por hombro
Qué tormenta de otoño
en primavera;
Otra vuelta de tuerca,
otro verano
Por los de abajo, desde
tan arriba.
Más joven y más viejo
que cualquiera.
Tan lejos y tan cerca
de fulano:
Roberto Zimmerman en
sangre viva.”

Los dos geniales poetas ya llevan muchos kilómetros a sus
espaldas, y el final del camino cada vez está más cerca. Si Joaquín ha pasado
hace tiempo los sesenta, Bob ya ha pasado los setenta, y los dos han escrito,
cada uno a su manera, su visión acerca del tema. Por un lado Joaquín, al cumplir
los cincuenta (como le gustaría pillarlos ahora) tira de su típica sorna para
abordar su acercamiento al eterno reposo en “A Mis 40 Y Diez”.
“Pero sin prisas, que,
a las misas de réquiem
Nunca fui aficionado,
Que, el traje de
madera, que estrenaré,
No está si quiera
plantado,
Que, el cura que ha de
darme la extrema unción,
No es todavía
monaguillo,
Que, para ser
comercial esta canción
Le falta un buen
estribillo”
Por su parte Dylan se muestra mucho más solemne y melancólico
en su hermosa “Not Dark Yet”, editada cuando se acercaba a los sesenta.
“Nací aquí y aquí moriré en contra de mi voluntad,
Ya sé que parece que me marcho, pero estoy quieto,
Cada nervio de mi cuerpo está ausente e insensible,
Ni siquiera recuerdo de qué vine huyendo,
Ni siquiera oigo el murmullo de una oración,
Aún no ha oscurecido, pero no va a tardar”
Los dos temas son de los mejor del repertorio de ambos
cantautores, auténticas oraciones que sacan lo mejor de su poesía para
emocionarnos. Pero si hablamos de canciones buenas, tenemos una última
similitud u homenaje en dos de las canciones más conocidas, a la vez que mejores,
en la carrera de ambos, se trata de “Princesa” y “Like A Rolling Stone”. Las
dos narran la caída a los infiernos de una joven musa llena de atractivo que en
su día gozó de un pasado esplendoroso pero que el presente las ha situado en la
peor de las miserias. Por un lado Dylan empieza cantando:
“Érase una vez en que
tú vestías tan bien,
Lanzabas una moneda a
los vagabundos desde tu primera clase, ¿no?,
Le gente te llamaba la
atención, “Cuidado muñeca, te vas a caer”,
Pensabas que todos te
tomaban el pelo.
Te acostumbraste a
reírte de
Todos los que estaban
tirados,
Ahora ya no hablas tan
alto,
Ahora ya no pareces
tan orgullosa
De tener que estar
gorroneando tu próxima comida.”
Mientras, Sabina lo hace a su manera:
“Entre la cirrosis y
la sobredosis
Andas siempre muñeca
Con tu sucia camisa y,
en lugar de sonrisa,
Una especie de mueca.
¿Cómo no imaginarte,
cómo no recordarte?
Hace apenas dos años
Cuando eras la
princesa de la boca de fresa,
Cuando tenías aún esa
forma
De hacerme daño.”
Por Caarte.
Gracias por el artículo
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